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TEMAS DE LA SEMANA

Zooterapia, 500 chicos a la deriva

El cierre del servicio que funcionaba en Parque Roca priva de atención a chicos discapacitados.

Por maria-florencia-alcaraz
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Camila tiene 14 años, nació con microcefalia y hasta hace dos años no movía casi ninguna parte de su cuerpo, tenía la boca rígida, no hablaba y se alimentaba únicamente por sonda. Todo cambió cuando su mamá, Griselda, luego de pasar por diversos centros de salud que no recibían a su hija para su tratamiento, dio con el Servicio de Zooterapia del Parque Roca (Av. Intendente Rabanal 3490), que brindaba el Gobierno de la Ciudad de manera gratuita. Allí Camila comenzó un abordaje terapéutico con profesionales acompañados por perros especialmente entrenados. «Mañana vamos a los perros», le decía la mamá la noche anterior a la terapia y al día siguiente la nena a las seis de la mañana ya estaba levantada ansiosa por ir al parque. «Los perros la lamían y ella empezaba a recibir estímulos que nunca tuvo. Así mejoró lo de la boca. Después, acostada, la ponían derechita. Eso si lo hace una persona no lo sabe hacer. Ni yo puedo», dice Griselda.

Luego de dos años de zooterapia Camila hoy puede mover las
piernas, sus labios perdieron la rigidez, balbucea algunas palabras y hasta es capaz de tragar alimentos por sus propios medios. «Ahora los médicos del Hospital de Niños le están haciendo estudios para ver la posibilidad de operarla. Antes de que empezara con los perros me habían dicho que no tenía sentido intervenirla», cuenta con alegría la mamá de la chica.

Sin embargo, todo el progreso logrado se vio detenido hace un mes y medio cuando el Servicio de Zooterapia, que se desarrolla desde hace 17 años en la Ciudad, se vio interrumpido por decisión del Gobierno de la Ciudad, que decidió su cierre.

«Nos sentimos desamparados porque no hay como ese lugar»,
explica apenada Griselda, cuya hija ahora no cuenta con ningún espacio para continuar con el tratamiento. Y agrega: «Camila está triste, extraña a los perros».

La historia de Camila es similar a la de alrededor de 500 chicos y adolescentes que hoy se encuentran sin tratamiento y sin un espacio alternativo de terapia tras el cierre del Servicio de Zooterapia que se brindaba en Parque Roca.

Desde 1993 en ese predio de Villa Soldati, un equipo de profesionales, dependientes del Ministerio de Salud porteño, acompañados por un grupo de perros entrenados trataban día tras día principalmente a niños con discapacidad mental, motora, física y/o sensorial y diversos trastornos sociales, abordando terapias necesarias para mejorar su calidad de vida.

Chicos con parálisis cerebral, secuelas de meningitis, síndrome de Down y diversas discapacidades y trastornos del comportamiento eran tratados con perros de razas golden retriever, terranova, pastor de los Pirineos, labradores, boyeros de Berna, adiestrados especialmente para estas tareas. Los avances de los pacientes eran notorios tanto a nivel físico como anímico.

El lugar en donde se desarrollaba el servicio era ideal para este tipo de terapias ya que se trata de un amplio parque al aire libre donde los chicos pueden disfrutar en un ámbito ameno. Además, el servicio contaba con salas acondicionadas para trabajar, caniles para los perros, sala de espera para los padres, baño adaptado y plaza de juegos.

El cierre se efectivizó hace aproximadamente un mes y medio debido a que desde el Ministerio se exigió la restitución de la coordinadora del programa de Zooterapia, la psicóloga Elsa Szwarcman, a su cargo de base en el hospital Piñero.

La licenciada Szwarcman -además de ser la titular del Servicio-, es la tenedora de los perros entrenados para la terapia. Con su pase a otra repartición estatal, la conti­nuidad del programa se vio total­mente paralizada.

«Nunca la alternativa del Go­bierno de la Ciudad tiene que ser el cierre de un programa. Cuando a la directora del programa y tenedora de los perros certificados se le dice que tiene que pasar a cumplir sus tareas en un hospital, se debería contratar a otra persona o solucio­narlo de otra manera. Pero no ce­rrar el servicio. Además ni siquiera se les avisó a los padres», explica la defensora adjunta del Pueblo, Gra­ciela Muñiz, quien junto a la dipu­tada porteña María Elena Naddeo (Diálogo por Buenos Aires), denun­ció el pasado 19 de octubre el cie­rre del lugar en una conferencia de prensa en la Legislatura porteña, y reclamaron que se reabra el pro­grama de manera inmediata.

«Los padres están pensando en presentar un recurso de ampa­ro por la negación del derecho a la salud y obviamente yo los esta­ré acompañando con la diputada Naddeo también», declara enérgi­ca Muñiz.

EL PARQUE ROCA EN EL CENTRO DE LA CUESTIÓN

Por otra parte, la defensora ad­junta Graciela Muñiz -en diálogo con Diario Z- dejó entrever el in­terés de la gestión actual por que­darse con el lugar: «No sabemos si desconocen lo que realmente se hace ahí o si tienen otras intencio­nes para ocupar el predio con otra cosa». La misma sospecha tiene la ex directora del servicio de Zoote­rapia, Elsa Szwarcman, quien ase­gura que el Gobierno de la Ciudad pretende quedarse con el Parque Roca y denuncia una persecución a su equipo.

«A ellos les importan las insta­laciones. El servicio es un mosqui­to que molesta dentro de la Ciudad porque Macri cedió los predios del Parque Roca A y B, uno a un sindi­cato y otro para construir las cárce­les de la Policía Metropolitana. Es­tán esperando que nos vayamos», sostiene la psicóloga.

El relato de Szwarcman da cuenta del desgaste y la persecu­ción que sufrió este año su equi­po: «A principios de este año lo primero que nos sacaron fue la ca­mioneta, diciendo que yo no te­nía autorización de manejo, cuan­do pasaron nueve años en los que tuvimos cuatro móviles diferentes. Luego nos sacaron la calefacción, pero yo compré estufas. Después querían sacarnos por el tema de la seguridad e inventaron un auto­rrobo. También, en algunas ocasio­nes, nos cortaban el agua para que no ofrezcamos el servicio».

Frente a la resistencia de la li­cenciada Szwarcman, quien con­tinuó al frente del Servicio solven­tando los gastos necesarios para su continuidad, desde el Gobierno porteño se la acusó de no ir a tra­bajar y se pidió su pase al hospital Piñero.

Para ello, según la psicóloga, se contrató a dos personas que co­braron su sueldo durante un año como parte del equipo de Zoote­rapia sin ir jamás a trabajar al lugar, a cambio de que luego declararan en contra de la titular del progra­ma. «A mí me pasan al Hospital Pi­ñero diciendo que me necesitaban para que trabaje en la villa 1-11-14 cuando en ese hospital ya hay nu­merosos psicólogos trabajando. ¿Necesitaban más?», se pregunta la psicóloga.

Szwarcman se encuentra ape­sadumbrada por la situación: «Lo que está pasando es macabro y hasta perverso. Hackearon nuestra página web, el teléfono lo tenemos pinchado. Hay una persecución no sólo contra mí sino contra todo el equipo que trabaja en el servicio».

Aunque la preocupación princi­pal de la profesional son los padres de quienes recibían el tratamien­to, esta situación también la afec­tó personalmente: «Tuve que pedir una licencia porque a raíz de esto estoy con problemas de presión y con taquicardia», explica.

En 2008 ya se había queri­do cerrar el servicio, pero el equi­po de trabajo comandado por Elsa Szwarcman presentó una acción judicial y pudieron continuar con su tarea. Esta vez los padres y la titu­lar no están solos sino que cuentan con el apoyo de la Defensora Ad­junta del Pueblo, Graciela Muñiz, y la diputada porteña María Elena Naddeo, quienes se comprometie­ron a acompañar el reclamo hasta que se restablezca el Servicio.

Por su parte, la legislado­ra Naddeo anunció que presentó, junto a los diputados de la Comi­sión de Seguimiento de la Ley de Salud Mental, un pedido de infor­mes para cuestionar «por qué no se efectivizó el pase a planta perma­nente de los responsables de este programa, en vez de cerrar el servi­cio y además por qué no se presen­tó una propuesta alternativa».

El Gobierno de la Ciudad no respondió a los requerimientos de Diario Z para que explicara las ra­zones por las que cerró el servicio y les vedó a unos 500 niños con dis­tintas discapacidades la oportuni­dad de compartir un tratamiento efectivo al aire libre, junto con ani­males y otros chicos.

Los padres de los pacientes exi­gen la restauración inmediata del servicio en nombre del derecho a la salud de sus hijos y han organizado un grupo en Facebook: «Decile No al cierre del Servicio de Zooterapia del Parque Roca». Convocan a la población a sumarse a una protes­ta el jueves 4 frente al Parque.

DZ/KM

Fuente Redacción Z
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