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TEMAS DE LA SEMANA

Youtubers: un boom que crece

¿Quiénes son Dross, Alfredito, Prima Vikinga, Lucas Castel y Daiana Hernández? ¿Por qué hay chicos que pueden pasarse toda la tarde viendo videos caseros en YouTube y por qué hay chicos que pueden pasarse toda la tarde haciéndolos? ¿Por qué algunos se han convertido en ídolos de multitudes y cuando aparecen en vivo ante su público los gritos de fanatismo no tienen nada que envidiarles a los gritos que, generaciones atrás, se les concedían a Mick Jagger?

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Dross, Alfredito, Prima Vikinga, Lucas Castel y Daiana Hernández (además de Vedito, Magnus Mefisto, Dei Gamer, Julián Serrano, Kion y la lista sigue) son youtubers argentinos, es decir, chicos –y no tan chicos– que suben a YouTube (la mayor plataforma on line de distribución de videos en el mundo) producciones propias que crean, filman, protagonizan y editan. De a poco, los youtubers están copando las preferencias de adolescentes y jóvenes en cuanto a consumo mediático. La televisión, con sus actores, horarios fijos y publicidades intrusivas, no es gran cosa si se la compara con las producciones de jóvenes que se han apropiado de todas las herramientas de elaboración audiovisual, y se comunican con sus pares sin intermediarios comerciales ni bajadas de línea de contenido. En efecto, los youtubers crecieron en la cultura de la imagen y saben sacarles el mayor provecho a los recursos disponibles. Además, siempre están ahí: no hay que esperar una hora determinada para ver sus transmisiones, ni hay que descargarlas ni pagar aparte. Y lo mejor: hay para todos los gustos.

Por ejemplo Alfredito, uno de los youtubers argentinos más célebres y queridos, presenta cortometrajes desopilantes de unos seis minutos de duración que, a nivel producción y guión, no carecen de ninguna de las nociones aprendidas por cualquier estudiante aplicado de cine. A través de su canal Uno para todo, Mario Vaira se propone “sacar el niño que todos tenemos dentro” desafiando a los espectadores a hacer difíciles experimentos, como dar vuelta a un huevo dentro de un vaso (sin tocar ni el vaso ni el huevo), y posteando tutoriales más divertidos que útiles, como los secretos para hacer un vidrio falso de azúcar o lombrices de gelatina.

Nicolás Amelio-Ortiz es un absoluto cinéfilo: a través de su canal ZEPfilms produce videos como 8 curiosidades sobre Birdman, La historia jamás contada de Toy Story 3, y también 200 películas para ver ya mismo, entre las que incluye títulos de Stanley Kubrick, Michelangelo Antonioni y Woody Allen. Prima Vikinga da detalladísimos consejos sobre maquillaje y accesorios, mientras que Daiana Hernández desmonta con humor varios mitos sobre los sexos. Y Dross, venezolano radicado en la Argentina y el youtuber más antiguo del país (y también el más exitoso, con cinco millones de suscriptores y contando), se ha volcado en los últimos tiempos al terror y los fenómenos paranormales en formato de minidocumentales.

El que holgazanea pierde

El mes pasado Buenos Aires fue sede del Club Media Fest, la convocatoria de youtubers más grande que ha visto la Argentina, y que pronto girará por Chile, Perú, Colombia y México. Ahí llegaron las superestrellas españolas ElRubius y Mangel (que tienen cerca de 11 millones y medio de suscriptores cada uno, equivalentes a las poblaciones totales de Cuba o de Bélgica), además de youtubers mexicanos, chilenos, uruguayos y, desde luego, argentinos.

Una de las estrellas nacionales es Lucas Castel, de 19 años recién cumplidos, que tiene cerca de 900 mil suscriptores, videos con más de cuatro millones de visualizaciones, y postea religiosamente cada viernes. Los youtubers tienen en general un día establecido para publicar sus videos, y perder la regularidad se paga con pérdida de seguidores y eventualmente de dinero, si la cuenta en YouTube está monetizada.

Para quienes crean que ser youtuber no requiere mayor esfuerzo que encender la cámara, decir bobadas y hacer ejercicios de ego (un mito bastante extendido entre la población adulta), basta ver el video de Dross Perturbando a Internet: cómo trabaja Dross, en el que este youtuber de tiempo completo explica el proceso de investigación detrás de su trabajo (incluyendo fuentes y metodología de búsqueda de información), la manera en la que estructura sus guiones y los programas de edición que utiliza.
Lucas Castel también demuestra que hacer films de cinco minutos no es soplar y hacer botellas: “Realizar un video lleva bastante trabajo y tiempo. En el guión tardo de uno a dos días, filmar me lleva otros dos días, y editar me lleva unas doce horas”.

Más fama que dinero

En enero de 2015 los exitosos youtubers estadounidenses Bethany Mota, GloZell Green y Hank Green entrevistaron individualmente al presidente Barack Obama en la misma Casa Blanca. Le preguntaron de todo, desde las relaciones de Estados Unidos con Cuba, hasta el matrimonio igualitario y la legalización de la marihuana. Después de esa triple entrevista, que ya tiene tres millones y medio de visualizaciones, Obama dijo a los youtubers: “El poder de internet es ése: crear contenido sin barreras y lograr que millones de personas te escuchen. A las audiencias les están aburriendo los debates tradicionales, así que llevar al público lo que hacemos en Washington a través de ustedes es un regalo para mí”.

Y claro que lo fue. Esas entrevistas lograron que muchos jóvenes escucharan a Barack Obama con atención por primera vez. Y los patrocinadores de esos youtubers se hicieron una fiesta.

¿Es posible vivir de youtuber? Sí, pero como todo, son pocos los que llegan. Hay youtubers que facturan miles de dólares por día, como el sueco PewDiePie, de 25 años, y el chileno Germán Garmendia (también de 25 y conocido en YouTube como Hola Soy Germán). El piso mínimo para empezar a pensar en llegar a hacer negocios como youtuber es de cinco mil vistas diarias.

En la Argentina ningún youtuber se destaca todavía por ser una mina de oro, pero sí tienen otro bien preciado: fans fieles e incondicionales, que creen en la libre circulación de la información y en la apropiación de las herramientas digitales. Y un dato nada menor: quienes se hacen youtubers sólo por plata son detectados al instante y pierden el respeto de su público. Como dice Lucas Castel, los youtubers que fracasan suelen ser “las personas interesadas, que en vez de hacer esto por mera diversión, lo hacen para obtener fama y dinero”.

Fuente Redacción Z
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