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TEMAS DE LA SEMANA

Vilma Ripoll: ‘Para pelear la gente ya nos eligió’

La dirigente del MST dice que la izquierda necesita consolidarse como alternativa de gobierno.

Por Karin Miller
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Vilma Ripoll recibe a Diario Z en el local central del MST, en el barrio de Monserrat. Entre banderas, carteles de protesta e imágenes de históricas luchas obreras, relata con admiración, apenas se inicia la charla, cómo los trabajadores de la fábrica Kraft resistían rezando las presiones de la patronal. Es que la dirigente y ex legisladora porteña estuvo presente en gran parte de las luchas populares de las últimas décadas, y es por eso que hoy está procesada. Además de dedicarse a la política, desde hace 28 años se desempeña como enfermera en el Hospital Italiano.

¿Qué relación tiene su trabajo como enfermera con la
política?

Es una tarea que uno elige porque tiene una sensibilidad especial, se banca la muerte y todas las consecuencias de ese momento. Eso me acercó a los problemas sociales. Yo estaba estudiando en Rosario cuando se dio el Villazo en Villa Constitución. Las bandas fascistas de las tres A, junto a la burocracia de Lorenzo Miguel y la patronal, además de perseguir a los trabajadores, no atendían su salud. Los compañeros del PST hacíamos brigadas de trabajadores de la salud. A la noche, clandestinamente, los atendíamos y llevábamos a los que había que internar al Hospital Centenario de Rosario. Ahí empecé a militar y no paré nunca.

¿Qué tan hostil o amistosa es la ciudad con la izquierda?
Siempre fue bastante menos hostil. Toda la campaña capitalista muestra a la izquierda como el cuco de la política, pero eso ha cedido: por eso tuvimos representación parlamentaria. Hay zonas más cerradas, donde tienen mucho peso la cúpula de la Iglesia y un poder político muy atrasado. De todos modos, eso se está rompiendo. Este año tuvimos legalidades del MST en 18 provincias. En los momentos en que la situación es de crisis, la gente ve a la izquierda como una herramienta de lucha. Para pelear, ya nos eligió, el tema es que nos elija para gobernar.

¿Ve diferencia en la militancia de hoy y la de los 90?
La diferencia más fuerte la veo con la dictadura. Sí tiene bemoles, es cierto que durante la época de las privatizaciones fue muy duro, porque dimos la pelea y la perdimos. Después eso se fue diluyendo porque la gente empezó a ver las consecuencias. Vino 2001, del que ahora se cumplieron 10 años, y eso fue para los viejos partidos un golpe duro, el régimen político en general no logró recomponerse, por eso ninguno de los viejos partidos es igual a cómo era antes. Se abrió un canal de participación y uno tiene que estar a la altura de las circunstancias.

Está procesada por participar del corte de ruta por el conflicto de Kraft, ¿a quién responsabiliza?
Los trabajadores llevaban 34 días de paro, la empresa incumplía absolutamente todas las medidas que le indicaba el Ministerio de Trabajo y no se lograba avanzar en una conciliación. Cortaron la ruta porque necesitaban visibilizar el conflicto. Yo estuve y no me arrepiento, ése era mi lugar. Uno tiene que poner al servicio de los reclamos justos el capital político, poco, medio o mucho, que tenga. El procesamiento es una señal, un recaudo preventivo que hace la Justicia. Eso te ata de manos, porque si volvés a cortar la reincidencia es cárcel. El negocio es mantenerte procesado. El hecho fue en 2009, cuando estaba por prescribir la causa me procesan, y ahora son dos años hasta el juicio oral. Las declaraciones de Aníbal Fernández sobre el Pollo Sobrero o las de Cristina sobre el subte diciendo que lo de la tendinitis era una mentira muestran que el Gobierno habilita el tema. Si quisieran decirle a la Justicia que la corte, que salir a reclamar y que te contesten con el Código Penal en la mano no resuelve el problema, podrían hacerlo.

¿Cuáles son las prioridades del MST para 2012 en la Ciudad?
Tenemos un diputado electo, Alejandro Bodart, y dos compañeros comuneros. No se puede separar la situación económica nacional de las políticas de Macri en la Ciudad, como pasó ahora con las tarifas. Macri aumentó el ABL. En una situación de necesidad del Estado de recuperar recursos, copian el estilo de medidas nacionales. Además, dentro de la Legislatura, el kirchnersimo y el macrismo acuerdan y votan en conjunto.

¿A qué medidas se refiere?
La modificación de la carta orgánica del Banco Ciudad, que le permitió al macrismo utilizar más de 400 millones, en presencia de los trabajadores que estaban en el recinto pidiendo que no se vote. En la larga noche de votación de los trapitos, los manteros, ambos votaron la basura, el gran negocio privado de esta Ciudad. A uno le toca salir a enfrentar las dos políticas, desde un lugar de un proyecto que tiene propuestas para la Nación y para la Ciudad. Por ejemplo, que la recolección de basura sea estatizada.

¿Qué ganaron con la incorporación a Proyecto Sur?
El proceso de haber trabajado con Proyecto Sur nos dio la posibilidad de participar de un ámbito político mucho más amplio, llegando a sectores medios, estudiantiles. Por supuesto que nos facilitó el hecho de tener cargos efectivos, aunque nosotros los tuvimos otras veces. Compartir un programa que para nosotros tiene las medidas que se necesitan hoy para resolver los problemas de la crisis capitalista. El programa de Proyecto Sur en relación a los recursos naturales, al no pago de la deuda, a los problemas de la contaminación, tiene una vigencia importantísima. Todo eso lo reivindicamos, a pesar de que hubiera sido más útil que Pino fuera como candidato nacional. Fue un error bajarse, debilitó el proyecto nacional.

¿Por qué se redujo la cantidad de votos que obtuvo?
Hubo varios elementos que jugaron a favor de la polarización y el fortalecimiento del Gobierno y de Macri. Cuando hay cierta estabilidad económica y no hay del lado de la oposición una referencia sólida, la gente vuelve a votar al que gobierno. Eso se dio y por eso bajamos al 13 por ciento.

¿Cómo es la relación con el FAP?
Estábamos de acuerdo en abrir un debate para ponernos de acuerdo en qué programa, al servicio de qué políticas, se iba a hacer una unidad. La actitud de Binner fue la de cerrar toda posibilidad de discusión, lo convocó a Pino a un acto donde anunció su fórmula y dijo que su programa era el programa con el cual venían gobernando desde hace 20 años Santa Fe los radicales, y nosotros no teníamos ninguna intención de llevar adelante un programa que les viniera bien a los radicales. Esto no quita que adentro haya compañeros muy valiosos. Se necesita una alternativa en el país, amplia, no puede ser sólo Proyecto Sur, tenemos que sumar sectores de la CTA, del Frente de Izquierda.

Este año no se pudo avanzar en una ley para legalizar el aborto, ¿qué expectativas tiene para el próximo?
Tengo pocas expectativas, aunque vamos a seguir planteándolo con fuerza porque las mujeres se mueren todos los días y el negocio del aborto sigue creciendo. Las dirigentes mujeres de los principales partidos políticos están en contra: Cristina, Carrió, Michetti. Es difícil avanzar. Sería bárbaro que dieran libertad de conciencia. Apoyamos el derecho al aborto porque consideramos que una mujer que decide abortar por las consideraciones personales que tenga en relación a esa medida tiene que ser apoyada por el Estado, que debe darle todas las garantías para que lo pueda hacer sin morir en el intento. Decimos sí al derecho al aborto porque también apoyamos el derecho a tenerlo. La mujer decide y el Estado garantiza. El aborto es horrible, por eso decimos educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto legal para no morir.

¿Cómo es la situación en relación a la violencia de género?
Por más que haya una ley, se le votó un presupuesto absolutamente insuficiente. Es imposible que las mujeres se animen a denunciar si no hay refugios para ir al día siguiente. Tendría que haber 30 lugares cada 80 mil habitantes. Eso significa 15 mil refugios, y hay apenas 750. Los refugios tienen que ser clandestinos, porque los violentos van y buscan a la mujer, y además ellas tienen que tener un subsidio para vivir a partir del día siguiente y apoyo objetivo, que las contengan y acompañen en el proceso de denuncia, que viabilicen el tema de irse de la casa. Si no, por más ley que haya, va a seguir habiendo muerte de mujeres. En el último semestre hubo un aumento del 30%. Para nosotros tiene que ver con la degradación del sistema capitalista, que no sólo explota a las mujeres sino que las considera un objeto sexual.

La Legislatura aprobó el registro de violadores. ¿Por qué votaron en contra?
Parrilli fue el único que votó en contra. El 90% de las violaciones son intrafamiliares, y querer quedarse tranquilo de conciencia votando un registro de violadores, donde no está claro cómo se manejan los datos genéticos, es de una hipocresía brutal. Hay que tomar medidas preventivas, educar, buscar contener, resolver los problemas de hacinamiento en las viviendas que facilitan este tipo de cosas. Lo demás, es pour la galery.

DZ/km

 

Fuente Redacción Z
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