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Verdú: “El fallo del TSJ es una orden explícita de salir a cazar jóvenes y pobres”

A 25 años del asesinato de Walter Bulacio en una comisaría, la abogada María del Carmen Verdú, anuncia una campaña contra las detenciones policial arbitrarias.

Por Néstor Rivas
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maría del carmen verdú

“Jorge, Walter, Kiko, Leo, Nico, Nazareno, Betu y Héctor. Caímos por estar parados. 19/04/91”. La inscripción en una pared de la Comisaría 35, de Núñez, es el testimonio de ocho chicos que fueron levantados por una razzia de la Policía Federal aquella noche en la entrada del Estadio Obras. Tocaban Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Walter no era otro que Walter Bulacio. Un adolescente de 16 años que vivía en Aldo Bonzi y le tocó caer detenido. “Por estar parado”. Porque sí. Porque se le ocurrió a un comisario.

Walter pasó esa noche en la comisaría. A la mañana siguiente, lo trasladaron al Hospital Pirovano con traumatismo de cráneo. Apenas llegó, alcanzó a susurrarles a los médicos que la policía le había pegado. Al examinarlo, pudieron verificar que lo habían molido a golpes. Falleció una semana más tarde, el 26 de abril.

La muerte de Walter se convirtió en un símbolo de la violencia institucional. Desató movilizaciones y debates en el país que recién en 1996 cristalizaron en la derogación de los Edictos Policiales.

Sin embargo, al cumplirse 25 años de aquella tragedia, la abogada que se hizo cargo de la causa judicial, María del Carmen Verdú, y la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) que encabeza, lanzan una campaña contra las detenciones arbitrarias junto otras organizaciones de derechos humanos y estudiantiles.

El debate se reavivó tras el fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, que convalidó que la policía requise a cualquiera por la calle por ´portación de rostro´. Aseguran que el 40 por ciento de las muertes en comisarías se originan en detenciones por “averiguación de antecedentes”.

El viernes 22 realizarán una marcha a Plaza de Mayo, que dará el puntapié formal a la campaña. Diario Z conversó con la doctora Verdú.

 

¿Qué pasó en la Justicia con el crimen de Walter Bulacio?

 

La causa Bulacio es probablemente el mejor ejemplo en la historia judicial argentina de cómo es posible, cuando el poder así lo decide, mantener una causa judicial en estado de trámite aparente, mientras se garantiza la impunidad. A partir de abril de 1996, las permanentes chicanas de la defensa del comisario, permitidas con elocuente benevolencia por jueces, camaristas y cortesanos, convirtieron un plazo de 6 días en 6 años completos. El juicio oral, en septiembre de 2013, llegó tarde y mal. Veintidós años tarde, con un solo imputado, sin dudas principal responsable, pero no el único, y por el más leve de los delitos cometidos, la privación ilegal de la libertad calificada. La tortura y la muerte, a pesar del claro fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que tuvo por probada la responsabilidad del estado Argentino en su producción, siguen impunes. Los tres años de condena al comisario Miguel Ángel Espósito, que sólo estuvo dos horas detenido en 1992 antes de su indagatoria, son clara muestra de que la palabra «justicia», al menos como algunos la entendemos, no tiene cabida en esta historia. Pero al mismo tiempo la movilización que se inició en abril de 1991 con la detención, tortura y muerte del pibe de Aldo Bonzi dio un enorme impulso a la lucha antirrepresiva, y tiene, hoy, un gran saldo organizativo, que no se agota con el caso de CORREPI. Varias generaciones, identificadas con la bandera de Walter, nutren hoy con su militancia cotidiana decenas de organizaciones antirrepresivas en todo el país.

 

¿Cambió algo desde el asesinato de Walter?

 

Cambiaron muchas cosas, 25 años no pasan en vano. Pero en lo que hace al funcionamiento de las facultades policiales para detener personas arbitrariamente estamos incluso peor. En la Ciudad no existen más los Edictos Policiales, en buena medida gracias a Walter, pero fueron reemplazados por un código contravencional que en la práctica genera las mismas consecuencias, privaciones injustificadas de la libertad, y siguen siendo la ocasión para la extorsión, la tortura y la muerte. Después de Walter, centenares de jóvenes murieron detenidos arbitrariamente, dentro de una comisaría.

 

¿Qué implicancias tiene el fallo del Tribunal de Justicia porteño que autoriza a la policía a requisar a cualquiera que ande por la calle?

 

Ese fallo, de principios de enero, tuvo una doble función. Por una parte, ratificar a la Policía Metropolitana que todo está permitido en materia de intervención policial discrecional. Por la otra, a pocas horas del traspaso de una parte sustancial de la PFA al gobierno porteño, el mensaje a esa fuerza fue hacerles saber que, cuando de interceptar, requisar o detener a un trabajador se trata, ni siquiera se les exige que dibujen una situación de «sospecha», basta con que decidan hacerlo. Ese fallo es  una orden explícita de salir a cazar jóvenes y pobres indiscriminadamente, y  vemos que lo están cumpliendo.

 

¿En qué consiste la campaña contra las detenciones arbitrarias?

 

En este escenario de formidable avance de las herramientas represivas del Estado, y muy particularmente de las que derivan directamente de facultades para detener a cualquiera en cualquier lugar, el 25º aniversario de la muerte de Walter Bulacio es la fecha indicada para lanzar, desde un conjunto de organizaciones, una gran campaña que dé visibilidad a esta realidad, y permita sumar fuerzas para enfrentarla. A partir de la marcha que realizaremos el viernes 22 de abril –a las 17.30, de Congreso a Plaza de Mayo–, se sucederán todo tipo de iniciativas y actividades con un eje común: la lucha organizada contra estas herramientas de control social, en el marco más amplio de la denuncia y confrontación con toda la política represiva estatal.

walter bulacio

DZ/nr

 

Fuente Redacción Z
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