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TEMAS DE LA SEMANA

Úrsula Díaz: La chica de las Siete Cumbres

La alpinista catamarqueña alcanzó la cumbre del Everest y tiene el proyecto de consagrarse en un año como la primera mujer argentina en escalar los picos más emblemáticos del mundo.

Por Roberto Durán
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Ursula Diaz

Nació y se crió en Be­lén (Catamarca), ro­deada de montañas y quebradas. Cuan­do era chica, comenzó a explo­rar los baldíos del barrio junto a su hermano. Después, se mudó a San Fernando del Valle y co­menzó a estudiar Educación Físi­ca. Uno de los profesores le des­pertó el interés por la aventura en alta montaña. Hace diez años, hizo cumbre en el Volcán Galán (5912 metros). Cuando estaba allá arriba, se le pasó por la cabe­za la expedición del general José de San Martín. Y pensó también que quería hacer eso por el resto de su vida.

Como sucede con los depor­tistas de alta montaña, Úrsula Díaz comenzó a ponerse desafíos cada vez más exigentes. En mayo de este año, llegó al Everest (8848 metros), la montaña más alta del mundo. Soportó temperaturas de 38 grados bajo cero y vientos de más de 80 kilómetros por hora y volvió para contarlo.

Su idea es completar en un año las Siete Cumbres (Everest, Aconcagua, Kilimanjaro, Monte McKinley, Monte Elbrus, Pirámide Carstensz y Monte Vinson). Quie­re ser la primera mujer argentina en lograrlo. “El único impedimen­to es económico porque me sien­to capacitada para hacerlo”, dice sentada en un bar de San Telmo, con tranquilidad y sin soberbia.

¿Cómo empezó la pasión por la alta montaña? ¿Qué edad tenías cuando hiciste cumbre en el Volcán Galán?

Comencé a dedicarme de lleno en el 2003, pero la montaña siempre me gustó. Yo soy de Belén y siem­pre me relacioné con las activida­des de aventura. En San Fernando del Valle, comencé a estudiar Edu­cación Física; un profesor me alen­tó para comenzar con las expedi­ciones. La primera cumbre fue el Volcán Galán. Tenía 22 años y co­mencé a pensar otras metas.

Metas dentro de Argentina…

Claro. Catamarca tiene muchas montañas que presentan una difi­cultad más física que técnica. Y la dificultad varía de acuerdo a qué cara de la montaña quieras ascen­der. Luego llegó el Volcán San Fran­cisco (6080 metros). Me propu­se hacerlo en todas las estaciones del año y luego en cada mes; lle­vo quince cumbres. La primera vez que llegué vi la pared sur del Acon­cagua y dos años más tarde esta­ba haciendo mi primera cumbre allí. Llevo tres expediciones y dos cum­bres; ahora voy por la tercera. Cada vez que deseaba hacer cumbre en una nueva montaña, me daba cuenta que podía hacerlo.

¿Cuál es el entrenamiento para llegar al Everest?

Es una rutina diaria, que incluye ejercicios aeróbicos, otros con mo­chila y pesas. Cada montaña que sigue es la más difícil. Además, soy guía de montaña y hago excursio­nes frecuentes a Ojos del Salado e Incahuasi. Pero al margen de la lo­gística y de lo físico, la clave es te­ner un alma constante. Lo psíqui­co en la montaña es un 80%. Aprincipio del año pasa­do, un amigo me incen­tivó a intentar el Everest. Yo pensé que no estaba en condiciones de hacer­lo, principalmente por lo económico. Me sentía preparada y con ganas, pero la travesía cuesta más de 50 mil dólares. Recibí apoyo de amigos, de empresas y del go­bierno de Catamarca. Organicé rifas y peñas. Y la gente me ayudó mu­chísimo.

¿Cuánto duró la ex­pedición?

En total fueron 52 días. Salí el 24 de marzo y regresé el 2 de junio. Primero hice escala en París para comprar parte del equipo. El día que llegué a la cumbre fue el más supremo de mi vida. Estuve ahí sie­te minutos. Sentí que mi vieja, a la que perdí hace 20 años, me abra­zaba. Y sentí que los límites se los pone uno y, aunque suene egoís­ta, me sentí una elegida. Fue sen­tir temor, locura, alegría y felicidad en pocos segundos. Luego, dejé esa euforia y pensé que los feste­jos hay que dejarlos para casa: ha­bía que volver.

¿Qué aprende uno de la vida en este tipo de expediciones?

Atomar decisiones y ser fuerte ante las adversidades naturales y las propias. Amí me ayudó mucho a combatir el miedo. Ahora pien­so: “Si hice cumbre en el Everest, ¿a qué le puedo temer ahora?”. Fui la primera argentina en hacer­lo este año (la primera fue Merce­des Sahores en 2009).

¿Y ahora vas por las Siete Cumbres?

Me gustaría hacerlo en un año tomando como primera fecha la cumbre del Everest. Son siete cumbres en los cinco continentes, además de Alaska y Antártida. Se­ría la primera mujer argentina en hacerlo. Es mi nuevo desafío.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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