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TEMAS DE LA SEMANA

Urbanismo: El río como eje urbano

Reportaje al arquitecto Marcelo Vila.

Por Federico Raggio
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Es profesor titular en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA. Diseñó, junto con sus socios, el parque Micaela Bastidas de Puerto Madero. Afirma que el nuevo eje potencial de desarrollo de la Ciudad, a escala metropolitana, debe ser el Riachuelo. Y que se debe repensar a Buenos Aires tomando en cuenta el Río de la Plata como nuevo frente de urbanización y densificación, para que los ciudadanos tengan una nueva relación con los espacios públicos de la costanera.

¿De qué hablamos cuándo decimos espacios verdes?
Creo que uno tiene que hablar de espacios públicos más que de espacios verdes. A la Ciudad me gusta llamarla una estructura de densificación del territorio, que me parece que es una mirada mucho más contemporánea que la de hace 20 o 30 años. Todas las relaciones y todas las dimensiones son dimensiones territoriales. Y todo lo que queda adentro de este gran artificio es, básicamente, espacio privado y espacio público. Había una concepción de principios de siglo que tenía que ver con que el espacio público recreara la noción perdida de la naturaleza. Una mirada más bien higienista ¿no?, de que la Ciudad es un lugar artificial, ajeno, malo. Y en algún sentido los paisajistas incorporan la naturaleza que ya no estaba. Entonces, todas las operaciones de principios de siglo que tienen que ver con grandes parques -Palermo, Parque Lezama- recrean de alguna manera el mito de la naturaleza que no estaba más, y que había que volver a traer. Los parques son recreaciones artificiales hechos con lagos y bosques. Actualmente, estoy pensando muy seriamente cuáles son los valores de este fenómeno de la densificación, de la urbanidad, antes el uso del suelo y del territorio era un poco más equilibrado. Y me refiero a toda la civilización precolombina, donde el uso del territorio era más homogéneo en términos de que la ocupación territorial incorporaba los sistemas productivos. Por ejemplo en Machu Pichu, donde la ocupación y la apropiación de territorio tenía en cuenta lo productivo, lo infraestructural, las canalizaciones de agua. El dominio español llega de varias formas, colonizando y cuadriculando las ciudades y sacando materia prima por los ríos. Antes era oro y plata, hoy es soja.
¿Qué condiciones debería tener un espacio público?
La condición per se es que es un lugar democrático, de intercambio. Con lo cual es un lugar de «humanización». El espacio público podría ser la matriz de acción de estas grandes decisiones urbanístico-políticas que necesita esta Ciudad.
¿Cuáles serían los mayores problemas de la metrópoli?
Yo creo que hay dos acciones muy evidentes que son perpendiculares entre sí. Y tienen que ver, la primera, con la posibilidad de entender el Riachuelo como nuevo eje de desarrollo de escala metropolitana. Creo que el gran problema es que se ha entendido la metrópolis en términos de la ciudad de Buenos Aires, que tiene límites en la General Paz. Y hoy Buenos Aires es una estructura continua que abarca un radio de 50 kilómetros, es decir no tiene límite ni en el Riachuelo ni en la General Paz, es un gran sistema de ocupación. En esta gran metrópoli el eje fundacional que era la Avenida de Mayo se corrió a un nuevo eje potencial que es el Riachuelo, que es el único río a cielo abierto que tiene Buenos Aires y que es una posibilidad interesantísima en términos de desarrollo y de valor paisajístico. La primera acción concreta para resolver el famoso problema de norte-sur no es enterrar la línea de tren del Sarmiento, que es costoso y genera una relación en dos cosas que no son estructurales para la mancha urbana de la Ciudad, porque Rivadavia no es más que una avenida y la estructura ferroviaria no es más que eso. El Riachuelo es un área de borde, está muy poco ocupada. Es una pieza de un valor muy interesante para ser un proyecto absolutamente transformador para la Ciudad. La segunda operación, es el frente: el Río de la Plata. Es un río plano, donde este suelo bajo se convirtió en un gran espesor de parques y equipamientos en el frente que va desde Quilmes hasta Tigre. Hay que reconvertir de vuelta el frente, lo que sería una operación de tremenda audacia urbana, pero muy pertinente, generando un nuevo frente denso sobre el borde y dejar todo el sistema de parques y equipamientos como un sistema interior, un gran «bolsón verde». Se debe generar una estructura de aspiración «mítica» respecto de la Buenos Aires que uno quiere tener; y la segunda es tener voluntad política para hacerlo.
¿Qué proyectos se podrían hacer?
Buenos Aires entendió el río como fondo, distinto a Montevideo que tiene otra costa más ondulada y un río más profundo, pero donde está más definido el borde. La oportunidad que tiene Buenos Aires es que el borde es indefinido, porque es plano y bajo. Eso da la oportunidad para que éste sistema que se piensa como un fondo, pueda ser pensado como un frente homogéneo de ciudad del otro lado del sistema de parques. Hoy no se puede ir desde Quilmes hasta Tigre por el borde, son todos sistemas de fragmentos inconexos. Hay que generar un sistema vial, una rambla, un espacio público que devuelva la relación de Buenos Aires con el río. En una acción única se podría generar una gran rambla de relación norte-sur y de paseo que incorpore sistemas de transporte público. El segundo punto, poder tener la posibilidad de resolver situaciones infraestructurales como el gran problema de inundaciones, producto de haber tapado los ríos. Crear una gran laguna de retención en un nuevo sistema de espacios públicos interiores, que permitiría controlar la salida de toda el agua. Habitualmente, cuando llueve mucho hay sudestada, entonces entra el agua que quiere salir del río. Sólo con lagunas de retención y exclusas se resuelve que el agua se vuelque a lagunas. Y una vez que pare la sudestada, se envía el agua al río. En la oportunidad de construcción de la nueva ciudad se abre un infinito abanico de posibilidades de pensar cuáles son los modos más pertinentes de ocupar el frente. El más obvio, y el menos estimulante, sería rellenar y poner una torre. Yo lo pensaría dos veces. Hay otros modelos como ciudades «paradas en patas», nuevas formas de construir. Por ejemplo, las ciudades de Oriente o Iquitos en Perú, donde la mitad de la ciudad está sobre el Amazonas.

 

DZ/sc

Fuente Redacción Z
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