Tiempo en Capital Federal

16° Max 12° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 63%
Viento: Noroeste 10km/h
  • Domingo 16 de Mayo
    Cubierto12°   17°
  • Lunes 17 de Mayo
    Cubierto11°   17°
  • Martes 18 de Mayo
    Muy nuboso11°   15°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Uno, dos, tres, muchas Cristinas

Análisis político por Eduardo Blaustein.

Por Eduardo Blaustein
Email This Page

En la ciudad de Buenos Aires desde hace más de dos semanas persiste una extendida protesta de estudiantes secundarios expresada en la toma de más de 40 colegios y en manifestaciones de miles de pibes. Pero los diarios se encaramaron, durante días, en las preguntas de un puñado de estudiantes argentinos en Harvard, algunos de ellos ligados a nuestras derechas partidarias y económicas. Es igualmente curioso que de las exposiciones de la Presidenta en dos universidades estadounidenses se haya hecho foco no en las respuestas sino en las preguntas. Muy curioso, siendo que a la Presidenta se le reclama que «responda preguntas», que es lo que hizo.

Para ciertos medios y espacios opositores existen dos y sólo dos Cristinas posibles: una es la Presidenta «monárquica», «crispada», «autoritaria» e incluso «militarista», según el calificativo elegido por Alejandro Rozitchner. La otra Cristina que eligen es un mix de showwoman y demagoga que pretende usurpar los privilegios de Susana Giménez.

Para el que escribe hay una interesante diversidad de Cristinas, cosa que le añade riqueza y complejidad a la figura presidencial. La que estuvo en Nueva York se atreve a interpelar a los poderosos del mundo, a cuestionar miradas dominantes y políticas impulsadas por el poder financiero internacional. La Cristina de Georgetown y Harvard, sin perder ni capacidad argumentativa ni ganas de pelear en la batalla de las ideas, quizá se equivoque al elegir escenarios hostiles, que no son los adecuados para dar esa pelea. Sobre todo teniendo en cuenta que la Presidenta pocas veces elige el formato de la interrogación pública en el propio país. Pero como nunca deja de defender posturas, convicciones y su orgullo político, la Presidenta responde y responde, muestra alguna irritación, acaso torea al interlocutor de manera innecesaria, y como un boxeador que provoca al adversario, pide más, pide más preguntas, algo que ningún medio opositor recordó.

Recortes, debilidades

Va de nuevo: los medios opositores optaron por hacer un recorte feroz de las dos conferencias, centrándose en las preguntas y en los tonos de las respuestas, no en los razonamientos extensos empleados para contestar. Esa operación se potencia ante ciertos yerros en la manera en que el Gobierno interpela a la sociedad. Es grave que la Presidenta deba salir a sostener las cifras sobre inflación del Indec y que sea ella la que tenga que dar una explicación clara sobre las razones de las restricciones en el acceso al dólar, cuando esa explicación debió hacerse hace meses. Así lo reconoció el lunes cuando se refirió al tema.

Son situaciones en que el Gobierno pierde los papeles por la centralidad que tiene la figura presidencial, algo que tiene costos. Pero, tras el tropiezo, a los pocos días reaparece Cristina y, de nuevo, a dar pelea. Sólo que es otra, no la de la ONU, ni la de Harvard, es una Cristina que tira cuatro, cinco chistes muy buenos, sin perder en claridad conceptual. Una Cristina sonriente, como la del Bicentenario. Y hay otras: la que interpela a personas del común en actos públicos en todo el país. La ex legisladora que responde a la pregunta sobre la reforma constitucional. La que articula con la Corte Suprema y la oposición la reforma del Código Civil. La que pide vanamente que se deje de abusar de la expresión «cepo al dólar» y apela a fundamentos variados para deconstruir esa fórmula. La que necesita contener o compartir dolores o alegrías, de nuevo, en actos públicos. Hay más Cristinas; reducir la figura presidencial a una categoría unidimensional es una imbecilidad propia de fanáticos.

Va para todos

Los primeros movimientos de Martín Sabbatella al frente de la Afsca parecen bien encaminados. En su primera declaración, sobreponiéndose al ruido de los bombos de La Cámpora, anticipó que la Ley de Medios se aplicará no a uno sino a todos los grupos que excedan los límites planteados en esa norma. Lo reiteró en una entrevista: «El mandato de la Presidenta es muy claro y contundente: hacer cumplir la ley y que sea pareja para todos y todas. No puede haber ninguna excepción ni ningún privilegio». Es una primera respuesta a las suspicacias acumuladas desde que comenzó a debatirse la ley acerca de si ésta iba a venir a diversificar o a acallar voces.

Sabbatella hizo suya la interpretación oficial acerca de cuándo debe iniciarse el proceso de adecuación a la ley, el próximo 7 de diciembre. Adelantó también que en pocos días se iniciará el trámite de designación del defensor del Público y de la conformación completa de la bicameral que, de acuerdo con la ley, debe articular en el Afsca para que la oposición pueda tener representación, participación, capacidad de control. El ex intendente de Morón aclaró que hasta hace poco la oposición se había mostrado remisa a completar el directorio de la autoridad de aplicación.

Tal como lo anticipó, a la mañana siguiente Sabbatella se reunió en el Congreso con las tres máximas autoridades legislativas kirchneristas: Amado Boudou, Julián Domínguez y Agustín Rossi. Este último ratificó que pronto convocará a la oposición para que elija a sus representantes. Se trata de un paso crucial para la institucionalización transparente de la ley, especialmente para aventar el fantasma de una Afsca conducida exclusivamente por el oficialismo. Es un modo inteligente, además de ajustado a la ley, de amortiguar los ruidos que se generan por la aplicación de la Ley de Medios.

A propósito de ruidos a amortiguar, a la hora de cerrar esta columna el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, acaba de anunciar ante el conflicto en Prefectura y Gendarmería que se suspende la aplicación del decreto que afectó los salarios en algunos sectores de esas fuerzas. Difícil saber a esta hora si la decisión desactivará un conflicto que es preocupante en varios sentidos: por su relación con los problemas y percepciones sobre seguridad, porque viene de un embrollo administrativo que tiene mucho de perverso, porque ese embrollo tiene que ver con la autonomía con que las cúpulas de las fuerzas de seguridad suelen manejarse, y porque desde hace tiempo, a escala latinoamericana, en los conflictos planteados desde las fuerzas de seguridad laten conductas escasamente democráticas.

DZ/km

Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario