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Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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TEMAS DE LA SEMANA

Una salida política

2013 será un año clave para definir el futuro de la administración del subte.

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En materia de transporte público, 2013 será un año clave. No sólo por las elecciones de medio término, sino por el futuro de la administración del subte. El equilibrio inestable que sostiene su matriz de financiamiento se terminará el 31 de diciembre. Para entonces, dentro del gobierno porteño barajan dos escenarios: una salida judicial, o un desenlace político. La alternativa judicial no ofrece un escenario muy proclive para la victoria del PRO, mientras que el camino de un acuerdo político significa, en pocas palabras, aceptar las seis líneas de subte y retomar la negociación que había quedado estancada en marzo. Para seguir adelante con esa ruta, la Ciudad reclama entre mil y dos mil millones de pesos para mejorar la red, el aval para conseguir créditos blandos por 500 millones de dólares, los 360 millones en subsidios al boleto que la Nación dejará de poner, y la resolución de la concesión a Metrovías.

Esos puntos no han tenido respuesta y la repetición de esos reclamos sólo ha cosechado un rotundo rechazo del ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo que en el último intercambio con la Ciudad, le recordó que el subte «depende de la Ciudad».

Del otro lado de la Plaza de Mayo, los voceros del PRO dicen todo lo contrario y reiteran que «es un asunto del gobierno nacional». Sin embargo, la Ciudad baraja una salida alternativa en caso de «que la Nación nos tire el subte por la cabeza y no quede otra que hacernos cargo». Ese argumento, es el eje de un plan que busca sostener el subte en manos porteñas, con una serie de aumentos que establece un boleto entre 3,90 y 5,50, una suba en el impuesto a las patentes y el redireccionamiento de parte de los 400 millones de pesos que recauda la empresa estatal Autopistas Urbanas (AUSA) en los peajes porteños.

En el borrador que diseña el macrismo, la otra herramienta a utilizar sería la sociedad estatal Subterráneos de Buenos Aires, que ya administra la Línea H, licitó sus últimas seis estaciones a la Organización Techint, junto con Dycassa y posee, además, el 5% de las acciones de AUSA.

Para poner en acción ese mecanismo, la comuna busca profundizar el asesoramiento que ya recibió Metrovías por parte del Metro de Madrid, una sociedad anónima de mayoría pública que depende de la Comunidad de esa ciudad, conducida por la conservadora Ana Botella, del Partido Popular. Tal como informó el 9 de octubre el corresponsal del diario Clarín en Madrid, Juan Carlos Algañaraz, en la cita los dos alcaldes hablaron, entre otras cosas, de subtes. El asesoramiento internacional es un secreto a voces dentro de la comuna. Algunos hablan de Madrid, otros mencionan subtes latinoamericanos, como el chileno y hay quien mira bastante más lejos, hasta China.

Pero el plan de un subte amarillo PRO también genera duras polémicas dentro del Ejecutivo porteño. Mientras el secretario general Marcos Peña y el ministro de Gobierno Emilio Monzó se muestran reticentes a la transferencia, el subsecretario de Transporte, Guillermo Dietrich; el presidente de Sbase, Juan Pablo Piccardo, y el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, asumen, en privado, que son más proclives a la elaboración de un plan alternativo para hacerle frente al posible desgaste electoral que podría provocar una nueva crisis, como la que ocurrió entre el 1 y el 10 de agosto, cuando el subte vivió el paro más largo de su historia. El que quedó afuera, por ahora, es el ministro de Desarrollo Urbano Daniel Chain, primer impulsor de la negociación a principios de año, junto a su amigo Juan Pablo Schiavi, por entonces secretario de Transporte de la Nación.

Desde marzo, cuando Macri dio por terminada la negociación, y luego de la tragedia de Once, que desembocó en la caída de «Juampi», Chain cayó en desgracia dentro del gabinete. En la retaguardia, el ex arquitecto de Socma sólo procura evitar que Piccardo gane posiciones, luego de haber impedido el ascenso de Dietrich como ministro de Tránsito y Transporte, un área que no salió del rango de subsecretaría, pero que ahora depende de Rodríguez Larreta.

Antes del 10 de diciembre de 2011, cuando Macri juró su segundo mandato, el área dependía de Chain.

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