Tiempo en Capital Federal

17° Max 14° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 88%
Viento: Nordeste 31km/h
  • Viernes 23 de Octubre
    Muy nuboso17°   21°
  • Sábado 24 de Octubre
    Cubierto18°   22°
  • Domingo 25 de Octubre
    Cubierto con lluvias18°   22°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Un volantazo para clasificarse. Por Alejandro Fabbri

Batista cambió a tiempo la ?cincocracia?. Romero se atajó todo.

Por Alejandro Fabbri
Email This Page

Nadie podía haber imaginado que la clasificación argentina para los cuartos de final de la Copa América se complicaría tanto, al extremo de tener que definir el pase a la segunda fase en la tercera y última jornada clasificatoria. Es que así como todos sabemos que la programación siempre le brinda una ayudita
al dueño de casa, el tremendo potencial que la Argentina tiene de media cancha hacia adelante y la supuesta debilidad de los rivales que le fueron designados en el «sorteo» hacían esperar una cómoda clasificación.

Empates con Bolivia y Colombia, triunfo ante Costa Rica. Fueron cinco puntos que en los papeles y en el concepto de todo periodista deportivo sudamericano que se precie iban a ser nueve. Esos cinco puntos merecieron ser cuatro, tomando
en cuenta que la igualdad ante el duro y fibroso equipo colombiano debió ser derrota, de no mediar la excelente actuación del arquero Sergio Romero.

Justamente, haciendo un balance de los tres encuentros, Sergio Romero se ha transformado en el mejor jugador argentino. ¿Quien escribe esto enloqueció? ¿Exagera? Veamos: ante Bolivia tuvo una parada sensacional, con el partido en desventaja, al interrumpir el pasaje del delantero Martins hacia el arco vacío. Era el 0-2 en la fría noche de La Plata y la derrota inexorable, sumada al mayúsculo papelón de inaugurar una Copa América y caer ante el más débil equipo sudamericano.

Romero -ubicado como arquero titular gracias a la insistencia de Diego Maradona y sus buenos rendimientos- se lució largamente en el empate que la Argentina sufrió ante Colombia, en la remodelada y espectacular cancha de Colón, en la ciudad de Santa Fe. Los morochos de camiseta amarilla tuvieron bien cercados a Messi, Tevez, Lavezzi y al mediocampo argentino, superpoblado de volantes centrales sin chispa ni cambio
de ritmo. Varias veces Romero se lució ante los estiletazos de Radamel Falcao, de Armero, de Ramos y de Moreno, que terminaron con sus remates de media y larga distancia convirtiéndolo en imprescindible.

La salida de la cancha de la Argentina, envuelta en los gritos indignados e insultos de los hinchas y el fastidio de los futbolistas, fue el revulsivo que obró favorablemente para que el técnico Sergio Batista modificara su habitual esquema para el decisivo choque ante Costa Rica y el grupo de juveniles que orienta Ricardo Lavolpe.

Esa «cincocracia» que armó Batista en los dos primeros juegos fracasó rotundamente. La idea de poner una línea de cuatro defensores, tres mediocampistas centrales y tres delanteros, llevó al caos a Messi y sus compañeros. Acelerados, sin juego corto ni profundidad por los costados, el crack del Barcelona debía retroceder para comenzar sus avances a casi setenta metros del arco rival. Seguido celosamente por sus rivales, no bien pasaba a uno tenía dificultades para zafar del siguiente.

Conclusión, Messi no podía sin ayuda, Tevez desbordaba ganas
y confusión por la izquierda, mientras que Lavezzi no coronaba
ningún ataque con peligro por la derecha.

Un error en la conformación del plantel para la Copa fue la nómina de cinco mediocampistas centrales (Mascherano, Cambiasso, Banega, Gago y Biglia) sin tomar en cuenta que faltaban volantes por los costados. La ausencia de altura en la defensa puede ser un problema para la etapa final y también la inexistencia de jugadores zurdos que empujen desde ese sector, salvo la presencia por ahora discontinua de Ángel Di María.

Sin embargo, Batista pegó el volantazo contra Costa Rica. Sacrificó su idea de la «cincocracia», archivó a Banega y Cambiasso y puso en la cancha a un Fernando Gago que rindió a un nivel excelente, tomando en cuenta la falta de fútbol que tuvo durante la temporada española en el Real Madrid.

Gago jugó mucho más de lo que luchó ante los  centroamericanos y se convirtió en el sostén y el apoyo que necesitaba Messi, corrido más adelante y hacia la derecha,
desde donde arrancó la mayoría de sus acciones ofensivas.

El aliento sin fisuras del público cordobés, la confianza de Messi
en hacer su juego sin necesidad de bajar a buscar la pelota tantos metros, la aparición de Agüero y sus destellos de gran jerarquía, sumados a la presencia de Gonzalo Higuaín como centrodelantero con mucho conocimiento de movimientos
en el área y cerca de ella, hicieron un cóctel muy indigesto para Costa Rica. Messi fue teniendo cada vez más participación, no solamente como atacante sino como quien habilitaba a sus compañeros con los mejores pases.

Mucho tiempo hacía que Messi no jugaba como en la noche
cordobesa. Le faltó hacer su gol, pero mostró su repertorio completo, por habilidad, calidad, precisión y velocidad. Fue el mejor, lejos. Enamoró al público porque hizo casi todo bien y llevó al equipo a una victoria lógica, esperada y festejada.

¿Volverá a cambiarse el esquema? Uno supone que no, porque
entre Gago y Mascherano hay equilibrio y reparto de roles. Adelante hay potencia y gol. Romero mantiene el arco con candado y faltaría que la defensa se acomode un poco mejor. Hoy, la Argentina tiene un muy buen arquero y excelentes delanteros donde descuella Messi. La ausencia de grandes
defensores y de medios de excepción es una demostración de que creemos que tenemos más de lo que tenemos. Habrá que entenderlo así, más allá de que las estrellas nos hagan ganar partidos. ¿Podrán hacernos ganar un torneo?

 

 

DZ/LR

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario