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TEMAS DE LA SEMANA

“Un día es un montón de cosas»: choque de ortodoxias

Tragicómico cruce entre una familia judía ortodoxa y otra del mundo psi.

Por Sabrina Haimovich
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un dia

En Un día es un montón de cosas, Jimena Aguilar –autora y direc­tora de la obra– deci­dió abordar la temá­tica de la separación en una apuesta tragicómica con perspi­caz agudeza social.

En escena hay cinco actores. Por un lado, Elías y Natán, padre e hijo de una familia judía orto­doxa. Ambos han sufrido la pér­dida de Malka, que después de veinte años de convivencia los abandona dejando una carta en la que no logran encontrar la pis­ta de su paradero ni el motivo de su huida. Además de la pérdida, ambos comparten el gusto por el consumo de marihuana.

Por el otro lado, están Adrián (el psicólogo de Natán) y su familia, com­puesta por Ana (su esposa) y Lea (su hija). La separación se replica en la familia de Adrián, creando un insospechado punto de contacto.

El nudo de esta historia se tensa cuan­do Natán decide llevar a su padre a la te­rapia para brindarle un espacio de con­tención y finalmente éste pide quedarse a cenar con la familia del terapeuta.

El encuentro asegura una buena dosis de humor y una historia rica en cuanto a caracterización de distintos grupos sociales, que Aguilar apro­vecha inteligentemente a nivel del texto. El cruce multiplica los espejos y da lugar a in­teresantes confrontaciones de puntos de vista. Es el caso de una sugestiva escena en la que Ana le pide a gritos a su mari­do que deje de ser tan ortodoxo y acep­te cenar con sus pacientes. Más cercano a la ortodoxia, entonces, queda el persona­je del psicoanalista que, avasallado frente a las demandas de su familia y sus pacientes, se aferra a roles y for­mas de interactuar preestableci­dos con el único efecto de alejarse de su entorno. El encuentro, por el contrario, sucede más allá de los estereotipos y las diferencias so­ciales entre los personajes. Agu­da crítica a algunos psicólogos or­todoxos que hacen prevalecer lo formal a lo humano, en una ciu­dad donde el psicoanálisis es mo­neda corriente pero a veces pare­cen faltar varas para medir lo que es un buen terapeuta.

Tercera obra de Jimena Agui­lar, Un día es un montón de co­sas se estrenó en 2013, fue ganadora del Premio Rozenmacher de Nueva Dramatur­gia y se reestrenó este año. Para no per­dérsela.

Domingos, a las 20, en El Camarín de las Mu­sas, Mario Bravo 960. Entradas $130.

Fuente Redacción Z
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