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Últimos días para ver la muestra de Marcos López

El fotógrafo Marcos López recrea con una instalación irreverente su famosa foto “Asado en Mendiolaza”, una variación criolla sobre “La última cena” de Leonardo da Vinci.

Por Rodolfo Edwards
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Fotógrafo, cineasta, pintor, performer, Marcos López ha demostrado ser un artista bendecido por el éxito. Nació en 1958 en Gálvez, sur de la provincia de Santa Fe, donde se despertó su devoción por el mundo de las imágenes. En 1978 empezó a tomar sus primeras fotos. Luego, en 1982, gracias a una beca de la Fondo Nacional de las Artes, vino a estudiar a Buenos Aires. Aquí se contactó con colegas de otras disciplinas, lo que amplió su horizonte artístico. Y en 1987 viajó a Cuba para estudiar en la Escuela Internacional de Cine y Televisión San Antonio de los Baños, donde permaneció un año y medio realizando documentales.

López tal vez sea el único antropófago de la cultura argentina, porque asimila todo tipo de influencias globales, abriendo cajas de Pandora, convocando aquelarres bajo cielos confusos e hiperrealistas. Conectando su estructura nerviosa con ciertos ánimos de la Patria, dueño de una gran capacidad estomacal, López digiere materiales de toda índole, nobles e innobles, sin preguntar su procedencia y pulverizando jerarquizaciones, para procesarlos en una licuadora que devuelve líquidos y fluidos de ígneos colores logrando algo que se podría denominar “psicodelia criolla apocalíptica”.

Las claves de su destreza hay que buscarlas en un gusto por la saturación del color que infla a sus figuras a tal punto que casi estallan contra los ojos de quien las contemplan. Sus criaturas parecen habitar una Miami posnuclear, rodeados de los objetos más bastardos de la sociedad de consumo. Entre John Waters, Robert Mapplethorpe y Andy Warhol pasados por el pan rallado de Armando Bó, López es el gran estilista del kitsch pervertido.

Entre los hitos de su carrera se destaca su serie “Pop latino”, publicada por Editorial La Marca en 2000, y la realización cinematográfica de su retrato del inefable músico y pintor misionero Ramón Ayala.

En 2001, hizo su fotografía “Asado en Mendiolaza”, donde desagota el remolque de todo su imaginario: la escena en cuestión es una variación sobre “La última cena” de Leonardo da Vinci. Hay 13 personajes también, pero están en cueros o vestidos con camisetas de fútbol, compartiendo una mesa plantada sobre caballetes; el menú es un asado y la locación elegida es Mendiolaza, un lugar de las afueras de la ciudad de Córdoba. Entre damajuanas de vino, latas de cerveza, sifones de soda, tetrabriks, panes mordisqueados, cubiertos, cortes de carne, chorizos, morcillas y ensaladas, un grupo de hombres celebra un ritual carnívoro, amistoso y varonil.
No deja de ser significativo que esta obra fuese hecha meses antes de la debacle institucional que derivó en las luctuosas jornadas de diciembre de 2001, cuando el país ardía en una encrucijada fatal.

Ese mismo asado hoy se repite en forma de instalación en lo que fuera el comedor de la casa del político y escritor Enrique Larreta, delicado hispanista y miembro conspicuo de la alta sociedad porteña que se enseñoreaba sobre la ciudad en las primeras décadas del siglo XX. “El Museo Larreta me propone hacer una obra con una consigna de dialogar con su patrimonio. Larreta construye su palacio para diferenciarse de la Buenos Aires de los conventillos, de la barbarie, del gauchaje… tampoco soy un historiador pero intuitivamente le meto al Museo la cultura del mestizaje, del chorizo, del asado, tratando de redefinir un concepto de identidad cultural, de patrimonio, de país de cartón pintado, de shopping center, usando el Museo como espacio teatral”, comenta López acerca de su trabajo en un video alusivo a la organización de la muestra que se exhibe en un monitor.

En un rincón del enorme salón del palacio diseñado bajo criterios del renacimiento español, hay como parte de la instalación un muñeco de un hombre que vive en la calle; entre bolsas, cartones de vino y mantas se deja ver un ejemplar de El linyera, obra de teatro que Enrique Larreta estrenó en 1923.

En la inauguración se realizó una performance con 13 actores que reprodujeron la escena del “Asado en Mendiolaza” y comieron “en vivo y en directo”.

“Asado en el Larreta” Hasta el 15 de marzo de 2015 en el Museo de Arte Español Enrique Larreta, Juramento 2291. Entrada:$ 10. 

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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