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TEMAS DE LA SEMANA

Triunfo de Cristina: Una ciudad despierta con aroma de mujer

Buenos Aires también eligió a la candidata que supo hablarle con firmeza y directo al corazón.

Por Franco Spinetta
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El ensayo general resul­tó un exitoso preludio para la función princi­pal del 23 de octubre. El aluvión cristinista superó las ex­pectativas de todos los sectores: la Presidenta ganó cómodamen­te en toda la geografía nacional -salvo en San Luis- y está a un paso de obtener la reelección. Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) revelaron una radiografía certera del extenso apoyo que aún mantiene el kirch­nerismo tras ocho años de gobier­no. La supuesta decadencia del Frente para la Victoria, imputada enfáticamente a posteriori de las derrotas en la Ciudad y la provin­cia de Santa Fe, fue pulverizada: la mitad más uno de los argentinos volvió a elegir al oficialismo.

Para el sociólogo Artemio Ló­pez «el despliegue de la Asigna­ción Universal por Hijo sobre seg­mentos vulnerables y la gestión sobre las segmentos vinculados a la producción agropecuaria per­mitieron que Cristina extendiera su contundente liderazgo de ma­nera eficaz sobre electorados de diversas tradiciones político-ideo­lógicas y recorriera, además, toda la pirámide de estratificación so­cial». Curiosamente, el consul­tor estrella del PRO, el ecuatoria­no Jaime Durán Barba, comparte la perspectiva de López: «Muchos dicen que Cristina ganó porque los opositores se equivocaron. Para mí, no es así. Algo debe ha­ber hecho bien para que la elija un 50 por ciento de la población», interpretó.

Como sea, la Presidenta logró una amplia diferencia de 37 pun­tos sobre los que salieron segun­dos (Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde), que apostaban a una fa­llida polarización. Ningún dirigen­te opositor consiguió despegarse del pelotón al que se sumó el go­bernador de Santa Fe, el socialis­ta Hermes Binner, quien cosechó un nada despreciable 10,26% y se colocó como el candidato con mejor proyección.

«La elección de Binner es un piso. Lo que han sacado Duhalde y Alfonsín son techos. Creo que estamos con las posibilidades in­tactas de salir segundos en las ge­nerales», dijo a Diario Z Roy Corti­na, candidato a diputado nacional por la Ciudad del Frente Amplio Progresista.

En esta ocasión, el electorado porteño volvió a dar pruebas de su proverbial versatilidad. En el mis­mo distrito donde hace dos sema­nas Mauricio Macri ganaba el ba­llottage con el 64,3% de los votos, la fórmula Cristina Kirchner-Ama­do Boudou se impuso en 12 de las 15 comunas y resultó la más vota­da con el 30,08%, tres puntos arri­ba de los obtenidos por el candi­dato K a la Jefatura de Gobierno, Daniel Filmus. La misma ciudad en la que Elisa Carrió doblegó a la Presidenta en 2007 y que ahora la condenó a un oscuro sexto lugar, menos votada incluso que su can­didata a diputada Patricia Bullrich. La misma que elevó la figura polí­tica del cineasta Fernando «Pino» Solanas en 2009 para abandonar­lo drásticamente dos años después en su incursión como candidato a jefe de Gobierno.

Los resultados de las PASO en la Ciudad son materia de análisis para las distintas fuerzas. Para el kirchne­rismo se trató de una elección inédi­ta ya que -si se mantiene el actual caudal de votos- será la primera vez que el gobierno nacional resulte la fuerza más votada en la Capital. El efecto arrastre de Cristina Kirchner ayudó a que la lista de diputados encabezada por el viceministro de Economía Roberto Feletti obtuvie­ra el primer puesto, con el 27,67%. La reestructuración del PJ Ciudad, luego de la derrota infringida por el macrismo el 31 de julio, tiene en el candidato a vicepresidente y minis­tro de Economía Amado Boudou a su estrella principal. Junto a Feletti planean un desembarco definitivo como los principales referentes del espacio peronista de la Capital.

Deshojar la margarita

Con el cuadro ya delineado, en el PRO descartan pronunciar­se orgánicamente en favor de al­guno de los candidatos presiden­ciales (un sector del partido que responde al peronista Cristian Ri­tondo anunció que votaría por Eduardo Duhalde). Está claro: Ma­cri no querrá quedar pegado a lo que probablemente será una de­rrota apabullante de la oposición. No obstante, la performance de la lista para diputados nacionales en­cabezada por Federico Pinedo su­peró las expectativas del macris­mo. «Nuestro objetivo era hacer la mejor elección posible y el 16% obtenido es un excelente resulta­do, hubo mucho corte de boleta», sostiene el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera.

En el partido del jefe de Go­bierno no salen del asombro por el enorme caudal de votos que consiguió la fórmula del gobier­no nacional. Cabrera asegura que las PASO sirvieron para demos­trar que «fue acertado que Mauri­cio Macri se concentrara en la Ciu­dad. Como están dadas las cosas, lo deja bien plantado como refe­rente opositor». Otra de las consi­deraciones que resaltan en el PRO es -contra lo que se esperaba- la escasa cantidad de votos compar­tidos con el Frente para la Victoria. «Los votantes de Macri lo hicieron mayoritariamente por Duhalde», añade el ministro Cabrera, uno de los armadores electorales del par­tido. Según una encuesta exclusi­va para Diario Z de la consultora Qualitative, del total de votantes del macrismo en la segunda vuelta porteña, un 32% eligió a Eduardo Duhalde. Alfonsín, Binner y Cris­tina Kirchner recibieron en partes iguales un 15% de los ciudadanos huérfanos de candidato a presi­dente por el PRO.

Las sorpresas, sin duda, fue­ron el Frente Amplio Progresista y el Frente de Izquierda. La fuer­za que dirige Binner obtuvo un 14,5% en la Ciudad y quedó ter­cera. En tanto, la candidatura de Jorge Altamira triplicó la cantidad de votos obtenidos en las elec­ciones locales y llegó al 4,09%, a sólo dos puntos de la Coalición Cívica. La Capital también fue el distrito donde Eduardo Duhalde tuvo la mejor actuación respec­to de todo el país: en las comunas 20112, 13 y 14 se impuso por sobre la Presidenta y alcanzó el 22,14%.

«Estas elecciones eran más una interna entre la oposición que otra cosa. La gente eligió el ´voto cuota´ ayudado también por una oposición bastante dispersa y ato­mizada que colaboró con la dife­rencia que se vio en los resultados finales», asegura en diálogo con este diario el candidato a dipu­tado del duhaldismo, Martín Re­drado. El ex presidente del Ban­co Central se muestra conforme con el 10% obtenido. «El resulta­do nos permite holgadamente es­tar en el Congreso», añade.

En el terreno de los fracasos, el más resonante es el de Proyec­to Sur. Su candidata a presiden­ta, Alcira Argumedo, no alcanzó el 1,5% de los votos válidos emiti­dos del padrón nacional y quedó afuera de la pelea. Pino Solanas dilapidó en dos años un respe­table capital político (había cose­chado en la Ciudad un 24% en 2009) y la sucesión de errores lo llevaron a una situación de incer­tidumbre y confrontación con los que otrora fueran sus pares.

Solanas acusó a Víctor De Gennaro de haber oficiado de «monje negro» y de boicotear un acuerdo entre Proyecto Sur y el Frente Amplio Progresista y tam­bién cargó contra el líder de Libres del Sur, Humberto Tumini, a quien culpó de «cortarse solo en plena campaña».

Si bien los seguidores de Pino se quedaron sin referente nacio­nal, el consuelo es la posibilidad de presentar candidatos a diputa­dos en ocho distritos, incluida la Ciudad, donde Proyecto Sur al­canzó el 2,6%. Para Félix Herrero, que encabezó la lista de diputa­dos porteños, la victoria de Cristi­na Kirchner responde al «proceso de derechización que están su­friendo Europa y América Latina. Esto tiene el carácter de conser­vadorismo propio del Gobierno, como política financiera, petrole­ra, sojera y minera a favor del ca­pital concentrado extranjero».

Las explicaciones del fenó­meno «avanti morocha» tiene aristas que van desde la memo­ria colectiva del colapso de 2001, la bonanza económica, una acti­va política social y el derrumbe fi­nanciero internacional, hasta la incapacidad de la oposición de constituirse como alternativa de gobierno. La realidad indica que la suma de los votos del peronis­mo -la Presidenta junto a Eduar­do Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá- alcanza al 70 por ciento. Un viejo apotegma utilizado por el general Perón avisa que «no hay que cambiar de caballo en medio del río». Cristina Fernández de Kirchner lo dijo a su modo: «No nos vamos correr ni un centíme­tro de este camino».

DZ/km

Fuente Redacción Z
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