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TEMAS DE LA SEMANA

Torre Saint, un emblema oriental enclavado en Once

En Perón al 2600, un homenaje a la arquitectura del antiguo Egipto.

Por Juan Castro
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Había pasado apenas la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la humanidad todavía rengueaba la posguerra, cuando se vio conmovida por las noticias que llegaban desde Egipto. Investigadores, arqueólogos y lugareños develaban el misterio que guardaban las pirámides. El rostro dorado, joven, eterno, imperturbable en el sarcófago de Tutankamón, hallado por Howard Carte en 1922, sintetiza los descubrimientos de aquella época. El ser humano daba un vistazo profundo a sus raíces culturales.

La muerte de los expedicionarios que le mostraron el rostro del joven faraón del 1300 a. C. al siglo XX alimentó los enigmas sobre el antiguo Egipto. Las historias de momias, reencarnaciones y juramentos milenarios explotaron en periódicos, radioteatros y en la incipiente industria del cine.

Entre los que se conmovieron por estas noticias en el Río de la Plata estuvo Leopoldo Lugones (1874-1938), quien escribió y publicó relatos inspirados en este tema. Uno de los más conocidos fue “El vaso de alabastro”, aparecido en agosto de 1923 en el diario La Nación.

En simultáneo con este fervor por los faraones, el arquitecto francés Robert Charles Tiphaine recorría las calles de la ciudad con su valija llena de planos. A tres años de la maldición de Tutankamón, Tiphaine se sentó a hablar frente a Emilio Saint, vecino de Balvanera y heredero junto a sus hermanos de la fábrica de chocolates Águila, creada en 1880 por su padre. Saint le encomendó a Tiphaine levantar un edificio imponente en Perón 2622 (entonces se llamaba Cangallo), casi esquina Paso. El francés aceptó el reto con gusto.

Los tres años siguientes un pelotón de obreros copó el barrio. La constructora Galli y Cía. levantó esta estructura de hormigón armado en la parcela de Once (19 metros de ancho sobre Perón y más de 50 de profundidad en paralelo a Paso) con supervisión del ingeniero Ítalo Galli.

Los deseos del chocolatero se cumplieron. El resultado final fue una torre única en Buenos Aires. Desde los puentes peatonales ubicados en el límite entre Almagro y Balvanera (calles Bustamante, Billinghurst, Mario Bravo) se puede ver esta arquitectura recortada en el cielo del Once, hoy edificio de viviendas. De cerca, apabulla el portón negro, sobre Perón, rodeado por columnas que se abren en lo alto con detalles en balcones, rodeados por columnas o pilastras con diseño egipcio (capiteles que emulan palmeras).

La edificación tiene dos torres gemelas con cúpulas de tejas de bronce, que en la actualidad se han oxidado tomando un tono verdoso. La ornamentación de la fachada y los remates es ecléctica, aunque se ha encuadrado dentro del art déco. Las columnas del pasillo central tienen diseños egipcios. Por desgracia, en el presente la torre izquierda (si se mira desde la estación Once) está dañada y faltan partes del coronamiento. La derecha está verdosa, por el paso del tiempo sobre el bronce. La contaminación visual y nuevas edificaciones, lamentablemente, deslucen el perfil.

En la actualidad, la torre egipcia de Balvanera está protegida por la ley N° 3.056 que resguarda edificaciones anteriores a 1941.

DZ/JPC

Fuente Redacción Z
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