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TEMAS DE LA SEMANA

Torneo Inicial: Resultados que no invitan a soñar

Ni siquiera el campeón escapa a la escasez de calidad que atraviesa el fútbol argentino. El fracaso de River. La irregularidad de Boca. Un análisis a fondo del campeonato que pasó.

Por Alejandro Fabbri
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carlos bianchi Télam Buenos Aires 07/12/2013 El Director Técnico del plantel de Boca Juniors, Carlos Bianchi, durante una entrevista que ofreció a diversos medios en los que se refirió a diversos aspectos del desempeño del equipo en el Torneo Incial que culminará mañana. Foto:Carlos Brigo/Télam/ef
Correa Romagnoli y Bufarini Télam Buenos Aires, 15/12/2013 Tras un angustioso final, los jugadores de San Lorenzo de Almagro, festejan el título del torneo Incial conseguido tras el empate ante Vélez en el Amalfitani sin goles y el 2-2 de Newell's y Lanús en Rosario. Foto: Osvaldo Fanton/Télam/cf
newell lanus Télam Rosario, 15/12/2013.- Newell`s Old Boy y Lanús juegan el partido correspondiente a la 19na. y última fecha del torneo Inicial de primera división. Foto: José Granata/Télam/cf
Romagnoli Télam Buenos Aires, 15/12/2013 Leandro "Pipi" Romagnoli con la copa en andas, festeja el nuevo título de San Lorenzo de Almagro, tras un angustioso final que termino con el empate ante Vélez en el Amalfitani sin goles y el 2-2 de Newell's y Lanús en Rosario. Foto: Maximiliano Luna/Télam/cf
velez_s_lorenzo_gens_87078 Télam Buenos Aires, 15/12/2013.- San Lorenzo, el líder del torneo Inicial de fútbol, y Vélez Sarsfield, uno de sus escoltas, juegan en Liniers, un partido por la 19na. y última fecha, que puede definir el campeón del certámen. Foto: Fernando Gens/Télam/cf
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Hace varios años que una frase se repite a menudo cuando del torneo argentino de fútbol se trata y es una verdad que no se modifica: “El aliento de los hinchas y el fervor de las tribunas supera largamente lo que se ofrece dentro del campo de juego”, haciendo referencia al nivel de lo que se observa cada vez que hay una fecha del campeonato. Ni los mejores equipos se salvan, más allá de que vale la pena mencionar el esfuerzo de algunos entrenadores y planteles por mejorar, evolucionar y dar un mensaje deportivo interesante.

El título que ganó San Lorenzo y el rendimiento del cuadro de Boedo no escapa a lo que pasó en las últimas temporadas, cuando hubo espacios para elogiar al Boca de Falcioni, al Newells del Tata Martino o al Vélez de Gareca. Muy pocos ejemplos para certificar que la calidad escasea y el fanatismo aumenta, con sus condimentos de intolerancia que no paran de crecer.

Un campeón con 33 puntos –el menor en la historia de dos décadas de los torneos cortos-que arañó tres empates en las últimas tres fechas, perseguidores que tampoco ganaron cuando debían hacerlo, fracaso rotundo del River de Ramón Díaz, irregularidad y una defensa de papel del Boca de Carlos Bianchi, caída vertical de Newell’s Old Boys, pésima campaña del Racing Club y una anemia de goles que pone a la liga argentina entre las peores, en cuanto a promedio de tantos por encuentro. El escuálido 2,15 goles por partido nos sitúa más atrás que Chile, Brasil, México y Uruguay entre los latinoamericanos, y mucho más lejos de España, Inglaterra, Francia y Alemania entre los europeos. Goleadores con 9 tantos en 19 fechas es muy pobre, realmente.

Sin embargo, el mérito de San Lorenzo y su búsqueda a través de la propuesta de Juan Antonio Pizzi, lo pone un escalón por encima de casi todos. Decimos “casi todos” porque Lanús ha demostrado jerarquía, potencia ofensiva y un estilo de juego que le han dado los mellizos Barros Schelotto, que no admite discusión.

El cuadro granate ganó la Copa Sudamericana con autoridad y si no fue campeón, fue sencillamente porque debió jugar extenuantes nueve partidos en el torneo continental que no le permitieron dosificar esfuerzos.

San Lorenzo y Lanús fueron los dos mejores y encabezaron las posiciones, lo que le otorga al campeonato cierto halo de justicia. La grave lesión del uruguayo Cauteruccio le quitó el goleador al cuadro de Boedo y justo es pensar que podría haber hecho más puntos con un especialista semejante. Sin embargo, Ignacio Piatti se puso la pilcha del delantero y contribuyó con talento y goles a mantener el liderazgo. Entre Piatti, el infatigable Juan Mercier en la mediacancha y el arquero Torrico, de atajadas salvadoras, se basó el nudo del mérito azulgrana.

Lanús tuvo más puntos altos: funcionó como equipo de manera más homogénea, con el arquero Marchesín, el zaguero Goltz, el eje medio Somoza y un trío de atacantes liderados por el uruguayo Silva que fueron la pesadilla de todas las defensas. Los mismos que no rindieron en el inexpresivo Boca de Riquelme, tuvieron un excelente semestre en el club del Sur bonaerense.

Y allí entrará un tema para la discusión: ¿Es que Somoza, Acosta y Silva no estaban a la altura de Boca o es que la mediocridad del equipo de Bianchi les hizo bajar sus rendimientos?
En Boca se salvaron el arquero Orión y el goleador Gigliotti. Después, hubo ráfagas de Riquelme y de Gago, que jugaron poco y nada. Los dos –siempre protegidos por el periodismo deportivo- rindieron debajo de lo que deberían. Gago y sus continuas lesiones, abrió un compás de inquietud en todos los que lo pretenden como compañero del mediocampo junto a Mascherano en el próximo mundial de Brasil.

La actuación de River fue peor. Los promocionados refuerzos –Teo Gutiérrez y Fabbro- ni siquiera estuvieron a la altura de sus historias personales. Una delantera sin gol, un medio sin creatividad, una defensa discreta, no pudieron ser compensadas por la notable actuación del arquero Barovero, la gran figura millonaria. River completó su peor torneo corto en materia de goles a favor y la continuidad de Ramón Díaz depende del pulgar del flamante presidente, Rodolfo D’Onofrio. El riojano es un técnico elemental, con un libreto repetido y sin variantes, con poca llegada al plantel.

Por allí vale la pena mencionar el esfuerzo de Belgrano, la confirmación de Rafaela como un rival peligroso, el declive institucional y deportivo de Colón, las ganas sin grandes luces de All Boys, Quilmes, Rosario Central y Gimnasia, la lenta despedida de Juan Sebastián Verón y la luz que encendieron algunas pocas figuras: César Pereyra, los mencionados Mercier y Piatti, el potente juvenil Albertengo, la calidad egocéntrica de Mauro Zárate, el rendimiento en bloque de Lanús, la vigencia de Bernardi y de Maxi Rodríguez, el olfato goleador de Boyero, la clase de Pérez García y un puñado más de jugadores que nos hacen seguir yendo a la cancha pese a todo.

Aunque soñar con grandes equipos y un torneo mejor sea una quimera.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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