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TEMAS DE LA SEMANA

Torneo de AFA: Siempre hay chances de jugar mejor al fútbol

Por Alejandro Fabbri. La liga argentina está entre las peores en promedio de goles por fecha.

Por Alejandro Fabbri
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Lejos de creer que el debate se clausura con algunos buenos resultados, el periodismo argentino ha puesto el dedo en la herida y a los protagonistas les duele: se juega mal, la gente se apasiona por ganar, pero se aburre en las canchas, no hay cracks, no hay grandes partidos y por sobre todo, falta una enorme cantidad de goles.
Hoy por hoy, la competitiva liga argentina está entre las peores en cuanto a cantidad de goles de promedio en una fecha, por detrás de torneos como el inglés, español, italiano, francés, alemán, brasileño y hasta chileno. No hay buena técnica, escasean los partidos emotivos y es la gente quien sostiene un espectáculo rengo por donde se lo mire. Si hay malos partidos, falta de comodidades en los estadios, trámites incomprensibles para comprar una simple entrada y un constante coqueteo con la violencia que desatan unos pocos y es tolerada por las fuerzas de seguridad, el cóctel no le conviene a nadie.
Boca vive una crisis de relación entre el cuerpo técnico y sus jugadores. El plantel, que no debió esforzarse demasiado para ganar el Apertura 2011 por doce puntos de ventaja, no comparte las mismas ideas hacia el futuro que tiene Julio Falcioni en cuanto a la táctica a emplear. El disgusto se nota y el equipo lo sufre. Boca no pierde, es muy difícil hacerle un gol, pero el juego no convence ni al hincha más recalcitrante. Ni la presencia de Riquelme alcanza ya.
Mientras jugadores y cuerpo técnico de River tratan de convencerse de que el Nacional B no es un sendero de rosas y habrá que luchar mucho para conseguir el ascenso, Racing mantiene la fe en sus dos colombianos (Teo y Gío) para sobresalir. ¿Habrán sido sobreestimados? Independiente no logra despegar pese a tener un plantel numeroso, aunque sin mayores capacidades que la media general.
San Lorenzo lucha por otra cosa: mantener la categoría, dándole el control a su eje medio Ortigoza y dependiendo de los goles que haga el uruguayo Bueno. Su dirigencia ha construido poca confianza societaria en la gestión actual y los resultados se notan, más allá de la herencia. Como siempre, Vélez y Lanús buscarán ganar algo, o el Clausura o la Copa Libertadores. Mayores cualidades que los demás, los distancian del resto, aunque Boca también tenga los mismos objetivos.
Juegan razonablemente bien, disponen de dos jugadores por posición y no cuentan con una presión tremenda como la que tiene hoy Falcioni, acorralado por las diferencias con sus dirigidos, la excelente racha que lo mantiene sin derrotas y las pretensiones de la dirigencia, embarcada en conseguir los éxitos que reafirmen el intento de Mauricio Macri por postularse a la presidencia en 2015, enancado en los triunfos boquenses en el ámbito internacional.
Razonablemente, se espera buen fútbol de pocos equipos, porque las individualidades no abundan y la propuesta audaz escasea. Quizá si Atlético de Rafaela, Tigre, Olimpo y San Martín de San Juan pierden ese temor que los hace jugar por debajo de lo que pueden, los equipos más modestos sean protagonistas en serio de los tramos decisivos. Tal vez la experiencia de Estudiantes o lo que pueden arrimar Colón o Newell’s con sus nuevos entrenadores sirva para darle más vida a un torneo que tiene espectacularidad y dramatismo solamente en las tribunas.
No tiene demasiado sentido que desde el periodismo deba decirse semanalmente lo mismo: que el fervor del público es largamente superior a lo que entregan los protagonistas, a lo que se produce dentro del campo de juego. Se le asigna tanta importancia al deporte rey de los argentinos, que quizá vaya siendo tiempo de tomárselo de otra forma. ¿Se podrá? ¿Habrá manera de mejorar en el juego y alegrarle el sábado o el domingo a la gente? Porque quedarse con el simple e impredecible resultado es pan para hoy y hambre para mañana. O al revés, da lo mismo.
Bienvenida la discusión entonces, adelante con los cuestionamientos. Nadie tiene coronita ni dentro ni fuera del campo y las viejas glorias son eso. Recuerdos. Por eso, a mejorar, que se puede. Y por sobre todo, a intentarlo, que jugar peor es casi imposible.

DZ/LR

 

Fuente Especial para Diario Z
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