Tiempo en Capital Federal

17° Max 14° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 96%
Viento: Nordeste 14km/h
  • Martes 18 de Junio
    Cubierto12°   14°
  • Miércoles 19 de Junio
    Nubes dispersas12°   15°
  • Jueves 20 de Junio
    Parcialmente nuboso10°   14°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Todas las cosas del mundo, entre la pampa y el Payró

El viernes 8 estrena la obra de Diego Manso, dirigida por Rubén Szuchmacher y protagonizada por Ingrid Pellicori e Iván Moschner, entre otros.

Por Daniela Pasik
Email This Page
todas las cosas 2

Diego Manso es la pluma detrás de algunas puestas de teatro del último tiempo, un escritor que tiene en su haber, entre otras, 59/60, estrenada en el Centro Cultural Ricardo Rojas en 2004, con dirección de Javier Rodríguez, y Quiero esta sola, en ElKafka Espacio Teatral en 2005, con dirección de Luciano Suardi. Además, en 2000 publicó los cuentos La rabia en el vientre, Colihue está por editar su teatro completo y el viernes 8 de abril se estrena su última obra en el Teatro Payró.

Todas las cosas del mundo es su primera colaboración con Rubén Szuchmacher, aunque en cierta medida parecía estar predestinada a suceder desde hace 20 años, así, con este director y un elenco encabezado por Ingrid Pelicori. “Tiendo a pensar historias que de ninguna manera podrán vincularse con el costumbrismo y que funcionan en un sentido bastante clásico: el del desarrollo de una trama”, dice a Diario Z el autor.

Varados en el medio de la pampa (“la pampa como un lugar innominado, no precisamente la región geográfica”, aclara Manso), Iberia y Sancho evocan sus momentos pasados de moderada gloria. La feria de variedades que regentearon durante años se quedó sin freaks, y sólo cuentan con la Niña Foca. Una quiere dejar todo y fugarse, mientras que el otro desea detenerla, volver a hacer giras por los pueblos.

Se podría decir que ese es el puntapié inicial de la historia, pero sería una forma demasiado llana de narrarla. Manso explica, entre otras cosas, que Todas las cosas del mundo “también es una historia de amor, por supuesto. Y una historia sobre la construcción de un héroe. Y sobre la perdición”. Y sigue enumerando hasta llegar, casi, a todas las cosas del mundo.

¿Qué implica para vos, como autor, que Szuchmacher dirija tu obra?
De alguna manera Rubén siempre estuvo ligado a mi historia teatral: estrené la primera obra, la primera obra estrenable, 59/60, en el Rojas, durante un ciclo que él curaba junto a Alejandro Tantanian. Mis dos siguientes obras se estrenaron en su teatro, ElKafka, y hace ocho años tuvimos un almuerzo a solas donde se manifestó la intención de hacer algo juntos. Recién ahora se concreta. Esta experiencia es producto de una historia, de un espacio en común que siempre existió, de un entendimiento. Para mí representa una emoción inmensa que uno de los dos o tres directores más importantes de este país se aboque a un texto mío con tanto amor, con tanta inteligencia, con tanto brío, con tanta generosidad. Que se arriesgue tanto me conmueve hondamente, no tengo más que agradecimiento, pero también un secreto orgullo. Lo expreso con un lugar común, pero no por ello menos cierto. Y desde el punto de vista personal, que pareciera que hoy todo en mí acaba decantando ahí, te diré que encontré en él a alguien muy presente y de un compromiso poco convencional en este mundo trillado.

A muchas de tus obras las dirigió Luciano Suardi, ¿cómo es hacer este cambio?
Luciano y yo somos una pareja artística que no se ha disuelto de ningún modo. He escrito casi la totalidad de mis obras pensando en él como director y creo que soy el autor que él más ha dirigido. Tengo pensado darle mi próximo texto. Estimo que este es un descanso que nos estamos tomando el uno del otro, sobre todo después de Cómo estar juntos, que fue un momentazo en nuestras vidas que duró casi tres años. El encuentro con Rubén Szuchmacher no ha podido suceder en momento más propicio.

¿Qué te inspiró a escribir Todas las cosas del mundo?
Mis obras responden, en primera instancia, a un rayazo de energía, una suerte de subidón, como de popper, suponete, que sólo puedo identificar apenas como tal y que no trae consigo ninguna intención programática. Mi tarea consiste, entonces, en expandir aquel impulso inicial en el tiempo. De Todas las cosas… soñé la primera escena, casi tal cual como está escrita, incluso en algunas líneas de diálogo, y recién se me fue aclarando con el paso de los días, una vez que entendí qué sucedía allí.

¿Tenés temas recurrentes en lo que escribís?
Me gusta pensar mi trabajo en términos de propulsión, pero prudentísima, para que “los grandes temas” (ese afán instintivo de todos los que escribimos, aunque algunos incluso se lo nieguen a sí mismos) no se me adhieran como eslóganes o pegatinas a las páginas. Trato de concederme la mayor libertad del mundo (la escritura teatral, el teatro al fin, como el enclave de la infinita posibilidad, donde todo puede ser dicho y mostrado, incluso lo impúdico e interdicto) y ese es mi único combate y mi floja alegría.

¿Viste ensayos de esta nueva obra?
Por supuesto que vi ensayos, ¡los vi casi todos! Asistí al proceso durante todos los meses de preparación, tengo muy clara en mi cabeza “la obra de la obra”, por ponértelo de forma gráfica. La puesta con la que se encontrará el espectador es bella, muy rotunda en su claridad, entretenida y, por sobre todo, mejor que aquella que cualquier fantasía pudo haberme dictado. Soy muy feliz viendo el espectáculo y ojalá algo de eso se pueda transmitir a los demás.

¿Hasta donde participás de la puesta?
Estuve durante todos los meses de preparación de la obra, y eso también incluyó la elección del elenco. Mientras escribía la obra no existía otro actor para el padre Garzone que Iván Moschner. Ingrid Pelicori fue la primera y única opción para Iberia, ya desde el primer día. Ella conocía la obra, por otra vía, antes de que Rubén decidiera embarcarse. Se dio una especie de confluencia casual que ninguno de los tres dejó pasar. Del mismo modo que te hablaba de un secreto orgullo por el director que tengo, con Ingrid sucede otro tanto. Nunca se lo dije, pero cuando tenía 20 años escribí una obra pensando en ella luego de ese montaje de Decadencia, de Steven Berkoff, que Rubén hizo en el San Martín y que Ingrid protagonizó. Ese espectáculo fue un hito en mi vida, una de las experiencias teatrales más fascinantes a las que asistí durante mi formación inicial. Ese tipo de marcas quedan para siempre, ¿te das cuenta de lo que representa Todas las cosas… para mí?

todas las cosas del mundo

Todas las cosas del mundo. Estreno: 8 de abril. Funciones: jueves, viernes, sábados y domingos a las 21 en el Teatro Payró (San Martín 766). Entradas a partir del 1º de abril en Alternativa Teatral, desde $200.

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario