Tiempo en Capital Federal

27° Max 18° Min
Nubes dispersas
Nubes dispersas

Humedad: 46%
Viento: Sur 20km/h
  • Viernes 4 de Diciembre
    Muy nuboso16°   24°
  • Sábado 5 de Diciembre
    Despejado16°   22°
  • Domingo 6 de Diciembre
    Despejado17°   24°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Tipos de hombre: A quién se le ocurre decir que ellos son todos iguales

Están los que prefieren hacer todo ellos, los que consultan todo, los que duran mucho y los que hablan, entre un sin fin de tipos de hombre. Hay para todos los gustos y todas las variedades.

Email This Page
Young man with naked upper part of the body laughing Young man with naked upper part of the body laughing --- Image by © Holger Scheibe/Corbis

Están los hombres que consideran que nos tienen que hacer “gritar de placer”, los que creen que cuanto más gritamos, más gozamos (¡ja!). Otros son los que dicen “dejate de jueguitos, yo te quiero penetrar”, o también “no necesito nada, con tocarte me alcanza”. Nada de strip, lencería, videos, comidas ni seducción.
También están los que dicen “pedime lo que quieras”, porque les encanta complacer o porque está bueno sacarse la responsabilidad de encima por un rato, porque la sumisión tiene su onda. Está bueno que nos digan eso, siempre y cuando después no termine siendo el otro tipo de hombre, el de “todo lo hago para vos”, que es un juego de poder hecho y derecho. Sos taaaaan bueno… casi una idishe mame, mire. (Y claro, todo va bien si lo que pedimos entra dentro de los cánones habituales y coincide con lo que él quería hacer. En ese caso todo es felicidad, pero si no: “es una atorranta, de donde sacó eso” o lo hacen un ratito… ¡y cambian!)
Y está el otro hombre que cuando te empezás a tocar te dice “dejame a mí” y te saca la mano. El que quiere estar haciendo todo en todos lados, y suele no hacer nada en ninguno.
Uno genial es el adivino, esto de “yo sé lo que te gusta”. Con acento en el sé, o un susurrante “mamita, yo sé lo que te gusta”. Es aquel que te vio dos días y ya “te sacó la ficha”, pero en general no tiene la menor idea. También el de “tengo lo que vos necesitás, con esto fahhhhhhh!” (“la tengo de 27 por 15”, y te lo cuentan en la primera cita).
Otro divino es el que aprovecha el turno del telo a fondo. Dos polvos mínimo. Le importa la cantidad y hace lo imposible por rendir, y considera que “fulanita es mejor amante que menganita porque fulanita tiene siete orgasmos y menganita uno”. ¡Para ustedes fingimos, señores!
Y los que quieren que acabemos juntos. Está buenísimo cuando pasa, pero no cuando es una meta a perseguir.
Otros célebres ejemplares son los que tienen un orden pautado, de lo contrario no hubo buen sexo. éste se emparenta con el gimnasta o el amante del Kamasutra, el que prueba todas las posiciones y te lleva por toda la casa, el que cree que la cama es el peor lugar para el sexo.
También está el que dura mucho. Es el que considera que cuanto más tarde en acabar más nos hace gozar. Puede llegar a confundirse con un tántrico. De hecho yo tenía un alumno que sufría de eyaculación retardada y la pasaba muy mal, porque a nosotras nos molesta muchísimo que el señor en cuestión no acabe. Igual que a ellos. La diferencia es que ellos piensan que es un tema nuestro, y aunque se esmeran un poco más, no lo toman como algo personal. De hecho, en el peor de los casos hasta piensan que somos frígidas. En cambio nosotras pensamos “estoy gorda”, “tiene otra”, “ ya no le gusto”, “la tengo demasiado grande después del parto y ya no la siente”, “no tengo lolas”… Y entonces, en vez de decir “tengo un problema”, y pasarla mal, él decía “soy tántrico, me contengo para no acabar y darte más placer y disfrutarte más”. Problema solucionado. La mujer contenta y él también.
Otro es el que pregunta todo el tiempo: “¿Lo estoy haciendo bien? ¿Así te gusta? ¿Seguro? Porque si no cambio”. Nos saca de clima constantemente, porque es como si no creyera en nada de lo que decimos.
Y el que no emite sonido. El famoso “mudito” que sabemos que está arriba nuestro porque nos pesa.
Y atención con el sucio. ¡Huyámosle!
También están los que te piden que los mires a los ojos y los que quieren novedades todo el tiempo, y los que quieren que les cuentes toda las historias sexuales de tu vida, y los que son cálidos, los que tienen diez mil ratones en la cabeza, los que nos miran con deseo y los que nos tocan en cualquier parte y en cualquier momento, y los que nos compran lencería (aunque la pifien), los que nos seducen. Pero sobre todo están los que nos gustan, los que realmente queremos tener a nuestro lado porque sin ellos la vida no es ni pizca de divertida y sexy.

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario