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TEMAS DE LA SEMANA

Señoras mayores: tiempo de disfrutar

Hacen gimnasia, salen a caminar y organizan viajes. Ocupan casi el 62% de los hogares unipersonales. Las claves para sentirse bien, vida sana y espíritu joven.

Por Juan Carlos Antón
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Las estadísticas a veces no engañan. Tal vez sólo baste con mirar alrededor, entre vecinos o familiares, para darse cuenta de que Buenos Aires se está transformando en una ciudad con gente cada vez más mayor. Y en ese grupo quienes predominan con fuerza son las mujeres. Muchas viven solas.

“Los hombres son más débiles. Si tienen ganas de morirse, que se mueran. Nosotras queremos seguir vivitas y coleando. A lo mejor eso de que tenemos una costilla más sea cierto”, bromea Palmira (82), sentada junto a sus amigas Inés (85) e Isabel (75) en el hall del centro de jubilados –debería ser de jubiladas, ya que no se ven hombres–, donde concurre varias veces por semana.

Pero más allá de las bromas y percepciones, hay números que confirman el fenómeno: en la ciudad, cuatro de cada diez hogares es unipersonal. Y casi el 62 por ciento está habitado por una mujer (en 2007 eran el 60,5 por ciento). Así lo revela la última Encuesta Anual de Hogares (EAH), publicada por la Dirección de Estadística y Censos porteña.

¿Pero cuál es la razón por la que las mujeres son más longevas que los hombres? Hugo Schifis, médico gerontólogo, explica: “Existen múltiples factores, genéticos y ambientales. La mujer realizó otro tipo de tareas. Ellas no fumaban, tenían otra vida. Depende también del trabajo que se haya hecho. Esto no es acá solamente, ocurre en el mundo. Por cada segundo, hay dos personas más mayores de 60 años”.

La Encuesta de Hogares destaca que la población porteña tiene una estructura envejecida: los menores de 15 años concentran el 18% del total y los mayores de 59 años el 22,8% (aumentaron más de dos puntos en una década). En tanto, el promedio de edad de las mujeres que viven solas es de 61,9 años, 12 más que los varones que viven solos: 49,9.

“Las mujeres tienden más a desear vivir sin compañía y tienen comportamientos diferentes”, explica Schifis. Los hombres, por ejemplo, no son de ir a los centros de jubilados, salvo que lo hagan para acompañar a su esposa. El especialista considera que “dependiendo de la edad, el varón, si puede, sigue haciendo algo. O tiene el grupo de amigos. Incluso tiene sexo. Le cuesta más integrarse en un grupo de jubilados”.

Por su parte, Inés, con la experiencia de muchos años en clubes de tercera edad, brinda una visión de género: “El hombre es menos decidido. Se siente más viejo que la mujer. No sabe vivir solo y no sabe integrarse. Los viudos sin compañía son muchos y acá hacemos paseos que no son onerosos así que podrían venir. Les falta decisión”.

A moverse

Isabel –maquillada y con ropa deportiva– cuenta que toda la vida tuvo negocio, se recibió de profesora de gimnasia para la tercera edad y es la presidenta del centro de jubilados del Club Unidos de Pompeya: “Amo estar en actividad. Coordino los viajes y hago todo lo que haya que hacer aquí. Mi marido hace dos años y medio que falleció; tengo dos hijas macanudas, una vive a tres cuadras y la otra en San Telmo. Si las necesito, están, pero a mí me gusta vivir lo mío. No ir a la casa de nadie. Bailo, canto, hago teatro, gimnasia. Todo lo que a mí me gusta, lo hago. Nadie me va a atar”.

Claro que no todas las mujeres tienen la fuerza y energía de Isabel, incluso algunas, aunque quieran, no pueden. Al respecto, el gerontólogo explica: “El hombre, en general, acepta más la realidad de la vejez cuando no está bien físicamente. Busca la compañía, alguien que lo atienda. Y a una cierta edad no puede vivir solo. Ellas no aceptan depender de nadie. Claro que esto tiene riesgos. ¿Qué ocurre si les pasa algo? Si pueden trasladarse, está bien que vivan solas pero no siempre es lo indicado. Ciertas mujeres a esa edad se van aislando”. Lo cierto es que más allá de los problemas que puedan tener, muchas parecen poder superarlos.

Clases de gimnasia en el centro de jubilados del Club Unidos de Pompeya. Ejercicios y vida social para estar en forma.

Clases de gimnasia en el centro de jubilados del Club Unidos de Pompeya. Ejercicios y vida social para estar en forma.

 

La encuesta revela que a partir de los 80 años, hay apenas 54 varones por cada 100 mujeres. ¿Existe una receta para llegar bien a esa edad? Inés –también maquillada, muy fina– levanta la vista, mira fijamente y dice sin dudar: “Lo importante es la mente, que funcione y razone bien. Yo no siento la soledad para nada. No soy de visitas. Estoy entretenida conmigo”. Inés cuenta que lee, se informa y que quiere estar actualizada todo el tiempo: “Veo Canal Encuentro o el National Geographic. Trato de no perder ningún viaje a las provincias o a los días de campo. Acá en el club somos todas mujeres con alma joven y aggiornadas, que es lo importante”.

El especialista, por su parte, señala que para estar “apta” a esa edad, caminar es fundamental: “Treinta minutos, cinco veces a la semana es lo indicado. Pero yo siempre les advierto que no se trata de mirar vidrieras, sino caminar de largo, sin parar. También el aquagym es bueno. Los músculos se relajan y ayuda a medicar menos. Muchas hacen estas actividades, pero a veces cuesta hacerles entender ciertas cosas”.

De hecho, el médico se queja porque algunas mujeres no aceptan usar bastón: “Las entiendo pero es arriesgado, porque al no usarlo resienten los músculos sanos. Tampoco el trípode. No quieren asumirse. Es una lucha”.
Isabel sigue las indicaciones médicas al pie de la letra. “Camino 30 cuadras para ir y venir, y como liviano. Hago muchas actividades. Lo importante es disfrutar. Me gusta ser yo. La vida no es para sufrir, hoy estamos, mañana no”, dice.

“No hay milagros –afirma, por su parte, Inés–. Comemos sano, caminamos. Lo importante es ser responsable. No sólo por uno sino también para la familia. Es que uno se enferma y les arruina la vida a los hijos o a los nietos. Hay que hacer una vida sana, ordenada.”

Finalmente, respecto de las mujeres que se aíslan y sufren, Palmira les recuerda: “Ya no es edad para dar consejos pero está bueno venir a los clubes y salir de viaje. Si padecen la soledad, es sencillamente porque quieren”.

Conductas saludables

– Llevar una vida social activa. Salir y no aislarse.
– Si necesitan tener acompañante, hay que hacerlo. Muchas veces temen que les roben y por eso no aceptan acompañantes. Alcanza con guardar los objetos de valor.
– Tomar líquido aunque no se tenga sed.
– Hacer ejercicio. Caminar, cantar y bailar.

Fotos: Gabriel Palmioli

DZ/JPC

Fuente Redacción Z
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