Tiempo en Capital Federal

26° Max 17° Min
Parcialmente nuboso
Parcialmente nuboso

Humedad: 61%
Viento: Nordeste 25km/h
  • Miércoles 2 de Diciembre
    Cubierto con lluvias20°   28°
  • Jueves 3 de Diciembre
    Nubes dispersas18°   27°
  • Viernes 4 de Diciembre
    Nubes dispersas18°   23°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Tendencias: Arrorró mi niña, arrorró mi sol

Una exquisita colección de muñecas y las casas y objetos diminutos que las acompañaban.

Por Raisa Giussi
Email This Page

Las nenas que tenían la suerte de jugar con estas muñecas las cuidaban como oro puro. Les cepillaban el pelo, les hacían vestiditos, les ponían nombre y les daban de comer nutritivos alimentos imaginarios. Hoy, las muñecas, además de ser uno de los recuerdos preciados de las abuelas, siguen siendo los juguetes elegidos por los más chicos. Trascienden épocas y culturas, y son uno de los objetos más antiguos y populares. Su historia es a la vez la de los estereotipos femeninos y de las costumbres de las sociedades.
Emplazada en la mansión neorrenacentista que perteneció al coleccionista Isaac Fernández Blanco (en la sede de Hipólito Yrigoyen 1420), convertida en el museo homónimo, se exhibe la muestra «Había una vez… Muñecas y juguetes (1870-1940) Colección de Mabel y María Castellano Fotheringham». Salones convertidos en gigantescas casas de muñecas pintadas de color violeta con ventanas blancas, melodías de cajita de música acompañan la muestra, que tiene 400 piezas compuesta por 150 muñecas, muebles y juguetes de las fábricas más prestigiosas de Europa y Asia.
En la primera parte hay una cocina económica que funcionaba con alcohol, un ajedrez, una máquina de coser en hueso tallado y una cómoda francesa en madera de raíz y bronce del siglo XIX. Esas piezas conviven con muñecas chinas o china dolls, cuerpos de tela, mejillas rosadas y ojos rasgados, con vestidos de flores, y caras y piecitos de porcelana esmaltada. Además, se exhibe una colección de una decena de muñecas miniatura que se usaban como un regalo sorpresa que venía en las tortas de cumpleaños.
En el centro del salón se encuentra una casa de muñecas de dos pisos, dos habitaciones, cocina, living comedor, hall, baño y escalera. Desde el reloj de pie, el espejo, las camas, el bidet, hasta los sillones y la ropa de los muñecos, todo está hecho al detalle como una réplica exacta de la vida en el siglo XIX. También hay carteritas de juguete hechas en filigrana de plata.
En el segundo salón se exhiben muñecas fabricadas hasta 1890, apogeo de las Puoppes mannequin. Estas «muñecas modelo», oriundas de Francia, fueron las encargadas de transmitir el modelo a seguir de belleza femenina con sus figuras de cabritilla contorneada y perfectas caras de porcelana biscuit. Las boutiques las exhibían en las vidrieras mostrando los vestidos con volados y enaguas de la época. Además hay muñecas negras de mediados del siglo XIX, vestidas con delantal y cofia.
La colección fue donada por las hermanas Mabel y María Castellano Fotheringham, ceramista y profesora de dibujo, respectivamente, que desde niñas comenzaron a armar el enorme arsenal, que les llegó por herencia u obtuvieron en remates en ferias de antigüedades. Las muñecas ocupaban una habitación de su casa, custodiadas en vitrinas. Ellas mismas compraban géneros antiguos y cosían la ropa. La decisión de donarlas no estuvo en duda, a los casi 90 años sabían que compartir su tesoro era un gran aporte a la cultura.
En el último salón se agrupan muñecas de principios del siglo XX hasta 1940, hay un impresionante muñeco rubio hecho en paño Lenci, vestido con el uniforme escolar fascista italiano. En este salón también están las famosas muñecas de Shirley Temple, réplica de la estrella infantil de cine que grabó más de 40 películas. Una constelación de productos, desde ropa hasta lazos de pelo, imitaban el vestuario que la niña de rulitos usaba en sus filmes.
En un lugar destacado se exhibe la popular muñeca Marilú, fabricada primero en Alemania y luego en la Argentina, idea de Alicia Larguía inspirada en La Semaine de Suzette, que se promocionaban en Billiken. Traía moldes para coserles la ropa, y consejos para que las niñas fueran «buenas mamás». Venía con distintos atuendos, como Marilú escolar, con pupitre y guardapolvo. Muñecas para jugar y también para que sus dueñas aceptaran el lugar que la sociedad les reservaba.

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario