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Temporada ideal para darle un regalo especial

Tips para darle una noche ideal de placer a tu pareja, por la asesora en juegos eróticos, Paola Kullock

Por Paola Kullock
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Dicen las malas lenguas que para tener contento a un hombre, le tenemos que hacer cuatro sesiones de sexo oral de cortesía –o “porque sí”– al año. Y no las cumplimos.

¿En qué consiste? Muy sencillo: en hacerlo de comienzo a fin, sin otra intención que dedicarte enteramente a vivir ese momento y sin esperar contrapartida. Puede ser en un auto, en un micro… o correr la cortina de la ducha mientras se baña, ocuparse y seguir con nuestras tareas habituales.

Nada de “¿te gustó?” ni de “me la debés” o de “la próxima me toca a mí”, mucho menos de “¿viste qué buena soy?”. Nada. No te toca ni una lola.
Y son cuatro al año: una por cada cambio de estación, así no te olvidás. ¡Está buenísimo! Ahora bien, ¿nosotras no nos lo merecemos también? Claro que sí, pero veamos al caso inverso. ¿Sabés qué diría la mayoría de nosotras? ¡Ni loca! Porque las mujeres somos estúpidamente “dadoras”. Entonces automáticamente pensamos que vamos a tener que retribuirlo, por eso contestamos “no, gracias, sos un amor, pero no, no hace falta”. Tenemos que aprender a recibir y tenemos que entender que nos den placer por el placer mismo, sin tener que dar nada a cambio.

Que nos pueden hacer un masaje, que nos pueden ayudar a masturbarnos y a tener un orgasmo sólo para nosotras y porque estamos calientes. Suena raro, ¿no? Pero sería genial que nos pueden dar una sesión de sexo oral de cortesía.

Nosotras, ¿lo vamos a hacer? ¡Sumemos! Ahora, un par de consejos…

La mirada
Como en las películas, bien hot y muy estimulante. La posición no importa tanto, sino el hecho de que lo mires a los ojos mientras lo hacés. No es que se sienta “diferente”, pero la mirada tiene una importancia muy sugestiva y hace la diferencia. Si te da vergüenza mirarlo, podés probar hacerlo con los ojos abiertos y la luz apagada unas cuantas veces. Después, probar con una media luz y luego con más, cuando te animes. La vergüenza dura hasta que te acostumbrás. Para muchos hombres, es muy erótico vernos en esa situación porque todas tenemos una expresión muy particular.

Y OTRO SECRETO…
El sexo oral deber ir creciendo en intensidad, no en velocidad.

Las mujeres, muchas veces, nos acomodamos, empezamos y entonces… nos distraemos. Vienen a nuestra cabeza pensamientos como, por ejemplo, “mañana tengo que hacer tal cosa”, “para la cena voy a preparar tal otra”, “el trabajo que tengo que presentar así o asá”, y otras por el estilo.
Pero creemos que somos tan buenas que por eso él no acaba, porque le encanta.

¡No! Ocurre que no puede porque se nos nota que estamos pensando en cualquier cosa.

Por más que nos guste, nos cansamos. Y empezamos a mover la cabeza y la mano más y más rápido, arriba y abajo, abajo y arriba… entonces ellos nos frenan, diciendo “pará, tranquila, despacio…”.

La próxima vez, ya no vas a hacer eso, porque yo voy a contarte mi secreto profesional.

Lo importante es esto. Algunas veces, queremos que acaben rápido…¡y que no se den cuenta de que es eso lo que buscamos! Entonces probá hacer lo siguiente: juntá los dedos de una mano, bien estirados, excepto el pulgar, dejándolo separado, y apoyá la palma contra el bajo vientre de tu hombre, bien pegada a la base del pene, de tal forma que éste quede trabado en el hueco que hay entre los dedos índice y pulgar (quedan la palma y los cuatro dedos arriba del pene y el pulgar a un costado, ¿me explico?). Apretá y mové la mano en forma circular, sobre la zona de nacimiento del miembro, siempre dejándola apoyada ahí.

Fijate que no es “coshita, coshita, coshita” con la punta de los dedos sino apretar y mover al ritmo del sexo oral o de la masturbación que estés realizando. Para que pruebes cuál es el lugar exacto que tenés que tocar, deslizá la mano por el pecho de tu hombre. Ahí donde encastra, debajo del ombligo, es donde debe quedar.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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