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TEMAS DE LA SEMANA

Teatro Colón: una reapertura que deja muchas dudas

Los trabajadores del Teatro Colón se quejan porque las instalaciones siguen en obra.

Por Franco Spinetta
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Mauricio Macri vivió su noche soñada. La re­apertura del Teatro Colón, obra que el PRO considera como uno de los ejes de su gestión, fue una fiesta donde hubo farándula y política. Macri re­cibió una ovación de los 2.700 in­vitados, algo que, según funciona­rios cercanos al jefe de Gobierno, fue un «momento de gloria des­pués de una seguidilla de momen­tos difíciles».
El jueves pasado, Mirtha Le­grand celebró la 42º temporada de sus históricos almuerzos en el Salón Dorado del Teatro Colón. Los traba­jadores expresaron su repudio a la decisión del Gobierno de la Ciudad de autorizar la utilización del espa­cio para «fines que en nada se asi­milan a la función y misión de la ins­titución», según expresaron en un comunicado para la prensa.

«La cámara nunca enfocó ha­cia el techo del Salón Dorado por­que, si lo hacía, se encontraba con los 126 agujeros que hicieron para instalar un sistema de climatización que, además de ser una mala de­cisión estética, puede dañar la pin­tura», afirma Fabio Grementieri, ar­quitecto que trabajó como asesor de la Secretaría de Cultura de la Ciudad desde 1996 hasta 2000.

La polémica que despertó la pre­sencia de Legrand en el Teatro hizo que el «efecto fiesta» comenzara a diluirse. Ahora, los conflictos opaca­dos por la celebración afloran y tie­nen más presencia en los medios.

«No hay camarines, las instala­ciones no están terminadas y, por supuesto, no existe habilitación al­guna», dice Carlos Flores, miem­bro del Coro Estable. Flores asegu­ra que en el segundo subsuelo hay un solo baño para 120 personas y que tienen que hacer cola para in­gresar. «Esto es una reinauguración a medias», denuncia.

Los trabajadores, afiliados a ATE, aseguran que mientras la sala principal está finalizada, el resto del Teatro está en plena restauración. «Si existe una habilitación, segura­mente es irregular, porque es impo­sible que tengan certificado final de obra», alega Sebastián Alanis, abo­gado de la junta interna. Diario Z intentó conseguir los documentos referidos a las habilitaciones, pero desde el Ministerio de Desarrollo Urbano indicaron que esa informa­ción «no es pública».

«La sala principal, dentro de todo, quedó decorativamente bien», reconoce el arquitecto Fabio Grementieri. «Lo que mostró la te­levisión el día de la reapertura pa­rece estar muy lindo, aunque yo lo veo con ojos muy críticos: el es un templo artístico… arte y po­lítica nunca se llevaron muy bien», expresa Olga Ferri, histórica bailari­na del Colón. En julio de 2008, Fe­rri fue designada directora artística del área Danza. Un reconocimien­to a su amplia trayectoria nacional e internacional (comenzó a bailar en 1949). Sin embargo, el actual direc­tor, Pedro Pablo García Caffi, deci­dió apartarla de su cargo, algo que, según cuenta, fue un golpe duro. «No es la persona indicada para ese puesto», dispara Ferri.

En una recorrida especial para la prensa, dos semanas antes de la reinauguración, Diario Z compro­bó que en el subsuelo las obras es­tán retrasadas en relación con la sala. Camarines no habilitados, ba­ños clausurados y ascensores que no funcionan son algunas de las complicaciones que deben sortear los empleados del Teatro.

«El nuevo proyecto encarado por el PRO hace perder el 60% del espacio para la producción de los talleres», afirma Máximo Parpag­noli, delegado adjunto de la jun­ta interna. Parpagnoli forma parte de los 138 trabajadores que fue­ron enviados al Registro de Agen­tes en Disponibilidad y que mantie­nen una batalla judicial con el Ente Autárquico Teatro Colón por la que el juez Guillermo Scheibler confir­mó el derecho de los trabajadores a restituirse en sus lugares de labo­res y funciones.

El cierre de 11 dependencias, entre las que se encuentran dos cuerpos artísticos, siete sectores es­cenotécnicos, administración y ma­yordomía, despertó dudas sobre el rumbo que tomará el Colón bajo la dirección de Pedro Pablo García Caffi. Al respecto, Caffi reconoció a principios de mayo durante una entrevista a la revista Noticias que «hubo que tercerizar y hacer rein­geniería». «La mayor parte del ves­tuario de La Bohème se trajo de Ita­lia, lo cual rompe con la tradición del Teatro, que siempre se caracte­rizó por tener una producción pro­pia y artesanal», dice la escenógra­fa Sara Tonazzi.

Otro de los conflictos es por el patrimonio mueble. A fines de di­ciembre de 2009, los trabajadores interpusieron una acción de ampa­ro en el juzgado de Scheibler por el descuido del patrimonio histórico.

«Luego del reconocimiento ju­dicial practicado el pasado 29 de di­ciembre en el Centro Municipal de Exposiciones, pudo determinarse que los archivos fotográfico, sonoro y de video se encuentran ‘guarda­dos’ desde hace ya varios meses en containers sin de ventilación, con­trol de humedad o temperatura», apunta Scheibler en la sentencia.

A los containers ubicados en el Centro de Exposiciones Municipa­les, se le añade la existencia de tres depósitos precarios (denominados «fuelles») en el subsuelo del Tea­tro (donde se amontona parte del mobiliario) y también ocho contai­ners ubicados en los ex talleres La­vardén donde, entre otras cosas, se encuentra en mal estado la Biblio­teca del Colón.

Scheibler, luego de la inspec­ción ocular realizada a fines de di­ciembre, trabó dos medidas caute­lares, una fechada el 25 de febrero y la otra el 8 de abril, en la que or­dena que en el plazo de 10 a 15 días el Gobierno de la Ciudad actúe para resguardar el patrimonio mue­ble del Teatro. «Pasaron los días y el gobierno sigue incumpliendo la medida cautelar dispuesta por la Justicia», afirma Parpagnoli.

Estos problemas se suman a la disputa por la televisación de la reapertura del Colón. La decisión del gobier­no porteño de otorgarle a Canal 13 los derechos para transmitir la cere­monia despertó una fuer­te polémica, que incluyó el inicio de una investiga­ción por parte de la de­fensora del Pueblo, Alicia Pierini. «La Ciudad tiene su canal, debió emitir una señal y que todo el mun­do la tomase. Y si no está en condiciones, hacer una especie de sorteo, de oferta, para que todos los canales estuviesen en la línea de largada y no haya siempre posiciones dominantes», fustigó Víctor Hugo Morales en Radio Continental.

Al cierre de esta edición, los trabajadores esperaban la resolu­ción del juzgado a cargo de Gui­llermo Scheibler por el último am­paro presentado para proteger el patrimonio inmueble. El juez rea­lizó una inspección el día 11 de mayo, trece días antes de la gran fiesta PRO y, según trascendió, la medida que prepara será muy dura con los resultados obtenidos por la UPE (Unidad de Proyectos Especiales), entidad responsable de concentrar todos los esfuerzos de las obras de restauración.
«¿Cuánto van a tardar para arreglar los subsuelos? Ojalá se den cuenta de lo que tienen en sus manos, de lo que significa el Teatro Colón», se pregunta Olga Ferri.

Fuente Redacción Z
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