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TEMAS DE LA SEMANA

Taiana: «Tienden a expulsar a sectores de bajos recursos”

Nació en cuna peronista. Su padre fue médico personal de Juan Perón y uno de sus ministros. Jorge Taiana ocupó durante cinco años la Cancillería. Ahora debe ganarse los favores de un electorado frecuentemente esquivo.

Por Romina Calderaro
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jorge_taiana

De apariencia amable y formal, Jorge Taiana tiene un costado his­triónico que el falleci­do presidente de Venezuela, Hugo Chávez, conoció en toda su magni­tud. Durante sus cinco años como canciller, en algunas ocasiones Taia­na imitó para Chávez en privado a Juan Domingo Perón, muy admira­do por ambos. Y parece que la pa­rodia estaba muy lograda. Lo que no sabía el actual primer candida­to a legislador porteño del Frente para la Victoria era que sus dotes actorales llegarían a oídos de mi­les de argentinos. Chávez, un día, en medio de un acto que compar­tió con la presidenta, lo mandó al frente: “Taiana es un gran conoce­dor y también un gran imitador de Perón”, soltó. Es que la relación con Perón, para Taiana, es casi genéti­ca. Su padre, Jorge Alberto Taiana, fue ministro de Educación en el ter­cer gobierno peronista y su médi­co personal durante años. Quinta generación familiar de alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires, preso político de la dictadura entre 1976 y 1982, padre de tres hijos, es­poso de la periodista Bernarda Llo­rente, Taiana conversó con Diario Z sobre su nuevo desafío: convencer a los porteños de votar al kirchne­rismo el 27 de octubre.

En una de sus declaraciones como candidato habló de re­conciliar a los porteños con el kirchnerismo. ¿Cómo se hace?

Probablemente no sea una tarea sencilla. Pero se hace de diferen­tes modos: escuchando más lo que dicen los porteños, cuáles son sus preocupaciones. Se hace conver­sando con ellos. Los que apoya­mos al Frente para la Victoria de­bemos dejar de hablar tanto entre nosotros y hablar más con los otros. Hay que discutir en el buen senti­do de la palabra, buscando persua­dir. Creo que un sector importante de los porteños en muchos aspec­tos coincide con nuestras políticas y sin embargo, en esta ocasión, no nos ha votado. Hay que hablar con ellos y conversar sobre nuestras propuestas. Creemos que hay que seguir apoyando al gobierno nacio­nal porque consideramos que el ba­lance de estos diez años es positivo. Creemos que en la Ciudad se pue­den hacer muchas cosas si hay una mayor representación del FpV.

¿Cuáles?

Punto uno: hay que dejar de con­cebir a la Ciudad como una isla se­parada que no tiene nada que ver con el resto del país y en particular con la región vecina. Los problemas de la Ciudad no se pueden resolver si no hay una interacción estrecha y una concepción que la entienda como parte del área metropolitana. Ni los problemas de los residuos, ni los problemas del transporte, ni los problemas de las inundaciones se van a resolver aisladamente. La política que se ha llevado adelante tiende a buscar soluciones separa­das del conjunto, poniendo el distri­to por encima, alimentando cierta idea de autosuficiencia de los por­teños. El segundo punto es mejorar la calidad de los servicios. La ciudad tiene casi todos los servicios básicos resueltos (agua, luz, gas, pavimen­to, cloacas), pero su calidad es baja. No hay proporción entre los ingre­sos, el producto bruto y el ingreso per cápita. Un tercer tema es el cre­cimiento de la desigualdad. La di­visión entre el norte y el sur tiende a crecer y no es lo que la mayoría de los porteños quiere, ni siquiera los que están en el sector más pri­vilegiado, porque trae contradiccio­nes y tensiones. Hay que aplicar po­líticas que tiendan a disminuir esa desigualdad. En salud y educación noto un déficit importante.

Mauricio Macri perdió votos en la última elección, pero si­gue siendo fuerte. ¿Cómo se explica?

Sucede que la mayoría de los porteños no se atiende en los hospitales públicos sino a tra­vés de su obra social o de un sistema privado de salud. En­tonces no ven la necesidad de fortalecer el sistema pú­blico y a veces acompañan el discurso del oficialismo lo­cal, que plantea que los hos­pitales atienden básicamente gente del Gran Buenos Aires. Y se preguntan por qué los porteños tenemos que car­gar con ese “gasto”. Es una afirmación un poco engaño­sa: los que entran a la Ciudad y se atienden en el hospi­tal son los mismos que vie­nen a trabajar aquí todos los días. No podemos concebir la Ciudad sólo para los que residen en ella: es un distrito cuyo comercio, cuya produc­ción, cuya actividad descansa tam­bién en las personas que vienen y salen diariamente. Pensar la Ciudad es pensar cuál es la dinámica para facilitar las vidas y el desplazamien­to de estos millones de personas.

¿Usted cree que hay problemas que los porteños no ven?

Primero hay que pensar que la Ciu­dad siempre tiende a tener una po­sición diferenciada del resto del país: busca una identidad que la diferen­cie y en general le cuesta o siente que se disminuye su valor cuando se la disuelve en una cosa nacional. Eso ha sido histórico, no es de aho­ra. Entonces toda persona que tien­da a diferenciarse de lo nacional ya tiene cierta aceptación. En el caso de la Ciudad, además, hay un nú­cleo duro antiperonista que cierta­mente apoya un gobierno como el del ingeniero Macri. También hay un proceso relacionado con la va­lorización de la tierra urbana en el que muchos pequeños propietarios pueden sentirse beneficiados. El re­sultado es una Ciudad más exclu­yente en la que se tiende a alejar, a expulsar a los sectores de más bajos recursos a través de distintos pro­yectos de desarrollo, pero en ge­neral tiende a ser una ciudad más para arriba y hay mucha gente que tiende a una visión aspiracional. Es interesante ver que casi nadie pro­testó con los enormes aumentos que hubo en el ABL y eso me pare­ce que tiene que ver con que quien paga ese impuesto piensa que lo que está pagando es una valori­zación del m2 de su propiedad. Y luego hay algunas políticas concre­tas donde el gobierno ha consegui­do una respuesta exitosa de la ciu­dadanía. Típicas son la bicisendas, muy criticadas por buena parte del sistema político tradicional; sin em­bargo, tienen una respuesta posi­tiva sobre todo entre los jóvenes, que cada vez las usan más. Lo mis­mo que el metrobús: no es la mejor solución o la más estratégica, pero ha tenido un impacto positivo.

Fue varios años canciller. Re­nunció y ahora encabeza una lista. ¿A qué atribuye esa bue­na relación con la Presidenta?

Yo no nací en la función pública. He sido un militante político del peronismo toda mi vida, con una vocación transformadora, frentista y con un fuerte compromiso con la justicia social. De modo que cada vez que fui funcionario fue un ho­nor, sobre todo ser canciller de la República. Pero cuando dejé de serlo volví a trabajar y a contribuir al movimiento político y eso es lo que estaba haciendo. Por eso, cuando me preguntan si ahora me sumo a la campaña, digo: bue­no no, yo vengo participando de la campaña como un compañero más y ahora con este ofrecimien­to tendré más responsabilidad. Mi vida no se divide entre las etapas en las que fui funcionario y las que no. Lo importante es haber man­tenido ciertos compromisos con temas de los que me he ocupado dentro del país y que llevaba tam­bién afuera, cuando he sido fun­cionario y he tenido la oportuni­dad de dar batalla por la justicia en otros lugares del mundo.

Usted conoció bien los go­biernos de Néstor y de Cristi­na. ¿Cuál le pareció más transformador?

Es difícil la comparación. So­bre todo cuando uno ha es­tado involucrado en los dos y al mismo tiempo hay distin­tos aspectos de continuidad. El momento más difícil lo tuvo Néstor al comienzo por­que no teníamos ningún po­der político y había más des­ocupados que votos, había que construir una represen­tación política y una fuerza para poder conducir el Es­tado, para poder orientar la actividad, que era muy difí­cil. Esos tiempos fueron muy difíciles, lo que no quiere de­cir que no haya habido difi­cultades después. Cristina también tuvo que enfrentar momentos difíciles y encaró enormes transformaciones.

¿Cuál va a ser el primer tema del que se ocupará si es electo?

Hay varios, pero no me gustaría adelantarme porque hay una Legis­latura que está funcionando y hay un bloque del FpV que tiene pro­puestas. Lo importante de nuestra lista es que hay un buen clima que favorece el trabajo en común, un clima de compañerismo y solidari­dad que hay que mantener.

¿Le gustaría debatir con los candidatos de las otras listas?

El debate es bueno en la medida que se respete la posibilidad de dar la opinión, de disentir, de con­traponer: nosotros hemos estado siempre a favor del debate entre candidatos, pero el debate princi­pal es con los porteños, es con los porteños que tenemos que hablar y, sobre todo, escuchar.

Preguntas de la A a la Z

 A.Edad. 63

B. Barrio donde vive. Palermo

C. Estado civil. Casado

D. Signo. Géminis

E. Religión. Tengo formación católica, no soy practicante.

F. Equipo de fútbol. River Plate

G. ¿Sus hijos van a escuela pública o privada? Fueron a las dos.

H. Nivel educativo. Soy sociólogo con estudios de posgrado.

I. ¿Cree en la amistad entre el hombre y la mujer? Sí.

J. ¿Tiene algún vicio que le gustaría dejar? Podría ser la mala alimentación. Me gustaría comer más sano.

K. ¿Hace terapia? Hice de muy joven.

L. ¿Que está leyendo ahora? El último libro del historiador Eric Hobsbawm.

M. ¿Cuál es su lugar preferido de la ciudad? La esquina de Siria y Cerviño.

N. Infusión favorita. Mate.

Ñ. ¿Qué quería ser cuando fuera grande? Jugador de fútbol.

O. Dibujito animado preferido. El Correcaminos.

P. Una salida nocturna. Ir a cenar y después mirar librerías.

Q. Su comida preferida. El asado.

R. Un defecto. Ser un poco obsesivo.

S. Una virtud. Saber escuchar.

T. Un personaje preferido de la historia. Juan Domingo Pe­rón y Nelson Mandela.

U. Un hecho que le cambió la vida. El golpe del 16 de sep­tiembre de 1955.

V. ¿A qué hora se acuesta y se despierta? Me levanto a las siete y me duermo a la una.

W. ¿Cena en su casa? Todo lo que puedo.

X, Un programa familiar preferido. Pasar el fin de semana juntos, con mi mujer y mis hijos.

Y. Una cábala. No tengo.

Z. ¿Cuál fue su primer trabajo y a qué edad? Auxiliar renta­do en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

 

 

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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