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TEMAS DE LA SEMANA

«Somos un país de artistas»

Es muy joven pero ya acumula una extensa carrera. El protagonista de Calígula dice que su futuro está en la dirección y la enseñanza.

Por Alejandro Caminos
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En una sala con butacas vacías, Da­mián Iglesias estaba sentado y sonriente en el borde del escena­rio, pintándose las uñas de negro. Al ver que la puerta de entrada se abría pidió amablemente a los sonidistas que bajaran la música de fondo para hacer la entrevista. Media hora después, cambió la amabilidad por la crueldad para una de las últimas fun­ciones donde encarna al despótico y violen­to Calígula, villano del musical homónimo de la dupla Cibrián-Mahler, en el Centro Ko­nex. Sin embargo, el adiós al personaje que más lo marcó en su carrera no le preocupa.

¿Cómo es tu proceso para construir cada personaje que te toca encarnar?

Mi procedimiento comienza escuchando la visión del director. Después como actor debo leer el libro, investigar al personaje y empezar a entenderlo. Me meto desde leer el texto, saber lo que dice y comprender su forma de pensar, para después compartir­lo en el escenario. Desde un villano como lo es Calígula hasta alguien tan lindo y tedioso como el Fantasma de Canterville. Tengo que lograr que la gente se crea el personaje.

¿Te costó acercarte al personaje?

No me costó porque el proceso lo hice jun­to con Pepe Cibrián. Lo tomamos como un juego y en realidad lo empecé como a que­rer y a entender. Comprender lo que le pasa­ba por su cabeza tan complicada, su enfer­medad y sus razonamientos. Y con eso pude darle vida. Fue un trabajo muy interesante.

¿Cómo funciona Calígula en relación con la historia de nuestro país?

La obra tiene una frase muy interesante que es “todo es lo mismo, todo vuelve a empe­zar”. Tenemos un país que es muy circular, donde las cosas se vuelven a repetir. Dife­rentes, a lo mejor, pero se siguen sucedien­do. Hablo del poder puro y en sus diferentes concepciones porque la obra habla de eso, como el poder social, la dominación que tie­ne una persona sobre otra, la facultad del convencimiento y la fuerza de la seducción. Y no solo lo político. Pepe la escribió en ple­na dictadura militar y fue un golpe muy fuer­te, por eso fue muy vista y muy exitosa. Des­pués la volvimos a estrenar en julio de 2001, en plena hecatombe. Y este año se cumplen 30 años del primer estreno. La primera idea era hacerle un homenaje a aquella puesta y hacerle de feliz cumpleaños. Pero nos en­contramos en un año electoral y en una mo­vida social y política muy fuerte, con lo cual la obra sigue teniendo vigencia. Aun cuando el libro no se modificó en nada.

Hablando de Argentina, ¿nuestro país está abierto a los musicales?

Últimamente sí y por suerte se está fomen­tando la idea de ir a ver teatro musical. La gente lo está comprando mucho y con esto se están desarrollando muchos artistas, además de que también se están abriendo nuevas escuelas.

¿Cómo estamos en cuanto a calidad y cantidad de musicales respecto de otros países?

Somos uno de los tres países que somos un foco muy fuerte en cuanto al teatro, sea musical o no. Si vas a otro lado no vas a en­contrar tantas obras como hay acá. Nues­tro país es muy artista. Solo podés ver tea­tro de mucha magnitud en Nueva York o en Londres. Argentina está en constante fun­cionamiento en cuanto al arte. No tenemos nada que envidiarle a Broadway. Alo mejor nos conformamos con otro tipo de produc­ción. Y eso es lo que nos hace ingeniosos para hacer una puesta en escena de gran magnitud con mucho menos dinero.

¿Cómo es trabajar con Cibrián y Mahler?

Es un placer porque son gente del ámbito, que vienen trabajando y enseñando hace muchos años. Es como todo el mundo dice, son los pioneros del teatro musical. Es muy gratificante porque nací en el circuito comer­cial de la mano de Pepe. Amis 20 años em­pecé a trabajar con él. Y me enseñó muchísi­mas cosas que hoy sé. Es una dicha compartir un camino con personas que saben tanto.

¿Cómo llegaste a ellos?

Mediante un casting y sin saber quiénes eran. Al principio no tenía pensado ir, pero una amiga me insistió y decidí probar. Y quedé luego de un mes de audiciones.

¿En qué momento de tu vida decidis­te ser actor?

En el coro Juglar de Buenos Aires de Lugano tenía una amiga que quería hacer una parti­cipación en La ola está de fiesta (1990), con lo cual fuimos juntos. Cuando entré al canal quedé maravillado. En el corte me escapé del estudio y me fui al lugar de control. Ahí vi los televisores como el detrás de escena. Y eso me encantó. Cuando mi mamá me fue a bus­car ahí para preguntarme por qué había esca­pado y por qué llegué a ese lugar, le contesté “porque me gustó mucho” y quería traba­jar de eso cuando sea grande. Apartir de ahí entendieron lo que me estaba empezando a gustar. Era un mundo raro y nuevo para mí.

Debutaste en TV muy chico, en Cose­charás tu siembra (1991) con Osvaldo Laport y Luisa Kuliok. ¿Cómo te llevás con ese medio?

Después de ese papel no qui­se hacer más porque sentí que no era mi espacio. Me consi­dero un bicho de teatro. Soy una persona amante del este espacio y que sabe hacer esto. Ahora de a poco me están vol­viendo las ganas de volver a la tele. De hecho en estos días estoy grabando un especial de Teatro Abierto para Canal 7, con la dirección de Pepe Ci­brián. Y junto a Patricia Palmer y Gabriela Bevacqua. Estamos incursionando y me está gustando.

¿Y el cine?

Nunca hice, pero me encantaría.

Sos docente y dictás cursos de inter­pretación actoral. ¿Qué buscás incul­carles a tus alumnos?

Que todo artista debe tener la inquietud por el aprender. Con lo cual lo primero que hago es sacarles los miedos y liberarlos de cualquier exceso y prejuicio. Y sobre todo, trabajar desde el actor y la interpretación. Nuestras herramientas es un conjunto de expresión tanto en la cara como corporal. Y la manera de hablar como de decir.

¿Cómo te ves a futuro y cuáles son tus proyectos?

Me veo trabajando mucho más en esto y vol­cándome hacia la dirección. El año que vie­ne comenzaré a dirigir la obra La rubia Mire­ya de Cibrián-Mahler, en el Teatro Alvear. De viejo, me veo también como maestro.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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