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Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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Somos los dueños del reloj

La columna de Zabo

Por Nicolás Zabo Zamorano
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Entre todos estos intentos naif de Macri por lograr que la juventud sea menos autodestructiva respecto del alcohol y drogas en la noche de Buenos Aires, me nació una duda casi existencial, ¿cuándo nos fuimos tan al carajo? Presten atención, éste es un largo trabajo de investigación que me llevó… bueno, una hora. Los que nacimos a fines de los 80 podemos decir que pertenecemos a dos generaciones muy diferentes a la vez: el pre y pos Cromañón. Siendo muy chicos disfrutamos el libre albedrío de la ilegalidad, esa época en la que con trece años se podía entrar a lugares para gente de dieciocho sin problemas ya que nadie controlaba nada, pero al mismo tiempo sufrimos a partir de 2004 el karma que significaba ser menor de edad. Recuerdo estar en un recital en La Cigale
y tener que esconderme en el baño porque la Municipalidad había caído a las diez de la noche para pedir documentos. Éramos un pueblo perseguido. En fin, Buenos Aires
lentamente se iba transformando en ese capítulo donde Springfield enfrenta adultos contra niños debido al toque de queda. Difícilmente esta lucha iba a terminar con un pegajoso musical, pero valía la pena soñar.

Las llamadas por teléfono de los viernes o sábado a la noche repetían la misma frase sistemáticamente «no sé a dónde podemos ir, venite para casa, traete algo después vemos». Se volvió una costumbre el juntarse en casas porque no se podía estar sentado ni en la vereda. Lo que luego fue conocido como «la previa» se extendía hasta las 4 cuando comenzamos a darnos cuenta de que para esa hora en los lugares dejaban de pedir documentos si necesitaban llenar el boliche.

Crecimos, cumplimos los 18 ¿y qué pasó? ¿Por qué mantenemos la previa? Desde la comodidad y seguridad que nos provoca
el juntarnos en una casa en vez de en un bar hasta lo barato que resulta comprar el alcohol en grupo, todos son factores que mantienen vigente este ritual. Aunque, creo que el espíritu de la reunión entre amigos es lo más importante y a mi parecer Don Mauricio eso no lo ve y está disfrazando de preocupación por nosotros lo que en realidad es preocupación por el bolsillo de sus amigos empresarios de la noche.

El blog de Zabo

Fuente Redacción Z
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