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Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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TEMAS DE LA SEMANA

Sólo quedan cien almacenes en los barrios porteños

Supermercados chinos y grandes cadenas, los responsables de este cambio de hábito.

Por Patricio Eleisegui
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Hubo un tiempo en que la compra hogareña era sinónimo de mostrador y charla. El intercambio con un interlocutor heredero de un rol antes ejecutado por un padre o un abuelo. Don Manolo, el almacenero de la cuadra, ya es historia. Avasallado por el arrollador avance de las cadenas de hipermercados, y acorralado por el auge de los súper chinos, el almacén de barrio camina hacia su desaparición de la geografía porteña.

El dato de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) es elocuente: hoy sólo mantienen sus puertas abiertas cien almacenes de los más de mil que funcionaban en Capital Federal hace una década.

«Desde hace diez años asistimos a un fenómeno de cambio en la forma en que compiten los puntos de venta tanto en Buenos Aires como en el interior. Eso se ha ido profundizando, y es lo que explica cómo ahora el cliente privilegia otras opciones al mercado de barrio que todos conocemos», comentó Fernando Aguirre, ejecutivo de la CAS.

«Antes la venta era personalizada, y los locales mantenían una distancia y características particulares. Ahora sucede que un hipermercado se te instala pegado a tu comercio, y a la semana tenés un autoservicio chino inaugurando sus góndolas en la vereda de enfrente. Todo eso hace imposible la supervivencia de la venta de almacén», agregó.

Señala Aguirre: «Hace una década tenías alrededor de mil puntos de venta tradicionales distribuidos en toda la ciudad de Buenos Aires. En todo este tiempo fueron desapareciendo porque no hubo ningún tipo de planificación en cuanto a cómo deben ser las aperturas. No hay legislación que regule cuestiones como la proximidad».

Los empresarios chinos y las cadenas grandes son los que impulsaron este reemplazo. Ambos han concretado las principales compras de los comercios.

De acuerdo con compañías de análisis como NCC Consultores de Negocios, tanto la apuesta por formatos chicos y de cercanía -como Changomas, Best, Carrefour Express o Eki, en el caso de las cadenas-, sumado al desarrollo de permanentes ofertas de precios, aparecen como los principales atributos que permiten explicar la, hasta el momento, victoria de hipermercados y comercios asiáticos sobre los puntos de venta barriales.

Especialistas del segmento coinciden en que tanto los supermercados chinos como las cadenas hoy controlan, combinados, más del 95% de las ventas de comestibles en la ciudad de Buenos Aires. Sólo los autoservicios orientales facturan, siempre dentro de los límites de la geografía porteña, alrededor de 4.000 millones de pesos por año.

Consultados respecto de la extinción del tradicional almacén, tanto desde el ámbito de las grandes cadenas como del supermercadismo asiático minimizaron la relevancia de este fenómeno.

«Hoy los rivales a vencer son los comercios chinos. El almacenero no se supo adaptar a lo que pide el cliente, que es variedad, precio y atención rápida. Pero que su negocio se haya complicado no es tanto por la falta de cambio, sino por la misma dinámica que muestra un sector que cada vez tiene más actores», comentó a Diario Z una fuente de Carrefour Argentina.

Miguel Calvete, secretario de Casrech, una de las cámaras que aglutina a los supermercados orientales, restó relevancia a la desaparición de los mercados de barrio para centrarse en el rol de las bocas de venta asiáticas. «Nuestros supermercados son una de las últimas barreras contra la concentración que se está dando en el sector», remarcó.

Ajeno a la disputa que hoy enfrenta a las cadenas con las propuestas orientales, pero víctima de los daños colaterales de una batalla sin final aparente, Don Manolo concluye la jornada poniendo llave a una puerta por la que cada vez cruzan menos clientes. Para luego bajar una persiana que, de tan pesada que se ha vuelto, quizá mañana ya no pueda volver a levantar.

DZ/sc

 

Fuente Redacción Z
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