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Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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Shopping Caballito: Por falta de votos, el PRO retiró el proyecto

Sin embargo, dicen que la iniciativa «no se cae».  Intentarán tratar el proyecto en una sesión extraordinaria el 18 de diciembre. Los vecinos aseguran que el shopping producirá un colapso de tránsito y servicios y reclaman un parque.

Por Franco Spinetta
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La construcción del shopping en Caballito es un proyecto que ya fracasó tres veces. Esta vez, “el Ejecutivo pidió que lo aprobaran antes de fin de año porque pierde estado parlamentario», explicaron desde el PRO. Sin embargo, las negociaciones están muy empantanadas y obligó al PRO a retirar el proyecto del temario de la última sesión del año.

La izquierda, el kichnerismo, Bien Público y una parte de Unen ya expresaron su rechazo. Incluso el bloque Confianza Pública, de Graciela Ocaña, que tiene una alianza sólida con el PRO, se muestra reticente a apoyar un proyecto repudiado por los vecinos y las cámaras de comerciantes. Así y todo, fuentes del bloque que encabeza la legisladora Carmen Polledo señalaron a Diario Z que las «conversaciones con los bloque opositores van a seguir». Incluso se habla de una sesión extraordinaria el 18 de diciembre para extender el tiempo de negociaciones.

El proyecto en discusión

Desde la esquina de Fra­gata Sarmiento y Ave­llaneda se ven las can­chas de Ferro, algún edificio, casas bajas, señoras y se­ñores que pasean el perro, una mujer con changuito, una mole distante, el edificio Dosplaza de la Constructora Caputo. Un barrio tranquilo que queda a unos 11 ki­lómetros del puerto de Buenos Ai­res. Sin embargo, a pesar de la dis­tancia, la esquina y el puerto tienen algo en común: cientos de contai­ners azules apilados en un predio de 2,4 hectáreas. En este caso, en pleno corazón de Caballito.

El responsable de este sorpren­dente centro de logística ubicado en terrenos de uso residencial es la empresa IRSA, la misma que, des­de fines de la década del 90, pla­nea construir allí un megashop­ping. Para lograrlo necesita que la Legislatura avance en la rezonifica­ción del predio. Y para ello, el PRO llevará –por cuarta vez- el proyec­to al recinto de la legislatura porte­ña, a pesar de la oposición de los vecinos agrupados en el Encuen­tro de Defensa del Espacio Públi­co, que hablan de una “catástrofe ambiental” y piden que, en vez de un shopping, la Ciudad construya un espacio verde.

El proyecto en cuestión es una simple rezonificación de las 2,4 hectáreas ubicadas entre Avella­neda, Fragata Sarmiento, Olega­rio V. Andrade y las vías del fe­rrocarril Sarmiento. Actualmente, los 24 mil m2 están afectados a uso residencial, aunque la empre­sa IRSA los utilice como un cen­tro de logística a cielo abierto. Fuentes del gobierno admitieron la contradicción, aunque remar­caron: “Una empresa así siempre consigue un aval”. La zonifica­ción propuesta por el PRO autori­zaría el uso comercial, además de dejar abierta la posibilidad de la construcción de viviendas. La pre­ocupación de los vecinos se basa en que, de aprobarse la normati­va, IRSA podría ocupar el 80 por ciento de la superficie y lograr su propósito de construir el shop­ping más grande de Sudamérica: 63 mil m2 de locales, 50 mil m2 de estacionamientos, 12 mil m2 de oficinas y hasta 40 metros de altura. Una mole de 125 mil m2.

Para el PRO, está claro que el proyecto es factible. En 2008, 2011 y 2013 intentó, sin éxito, que la Legislatura aprobara la rezonifi­cación. “La Ciudad recibirá un 25 por ciento de la superficie del pre­dio que el propietario se dispone a ceder gratuitamente, de las cua­les una tercera parte será destina­da a espacios verdes de uso públi­co, algo que los vecinos del barrio vienen reclamado desde hace mu­cho tiempo”, explicó a Diario Z la legisladora Karina Spalla, presiden­ta de la Comisión de Planeamiento Urbano. “Además favorecerá la in­tegración territorial entre el norte y el sur de las vías del Sarmiento, en este momento dividido por un te­rreno sin desarrollo alguno. Mejo­raría la seguridad, la iluminación y el tránsito en la zona. Por último, el centro comercial permitirá la crea­ción de unos 3.000 puestos de tra­bajo genuinos dirigidos especial­mente a los jóvenes”, agregó.

La mayoría de la oposición, hasta el momento, no piensa lo mismo (Ver recuadro). El kirch­nerismo, Unen y Bien Común pi­dieron el archivo de la iniciativa. El macrismo necesita el apoyo de tres legisladores para alcanzar los 31 votos necesarios, pero no la tiene fácil. Al mismo tiempo, los vecinos presentaron un proyec­to para que el gobierno expropie el terreno y construya allí un par­que. El shopping también es re­chazado por la Confederación Ar­gentina de la Mediana Empresa (CAME), que denuncia que unos seis mil comerciantes se verán di­rectamente afectados (Ver entre­vista a Vicente Lourenzo).

La marca en el orillo

El shopping de Caballito tiene una dudosa marca de origen: la propiedad de los terrenos en dis­puta. Es una larga historia judi­cial, un intríngulis legal de causas conexas que llegó hasta la Cor­te Suprema, incluye un juez des­tituido y una importante suma de dinero que no aparece por nin­gún lado.

La historia comenzó cuando el Estado nacional le cedió el pre­dio al Club Ferrocarril Oeste con fi­nes deportivos y educativos según consta en el acta judicial aportada el club. Era 1984. Quince años des­pués, el club le vendió los terrenos a la empresa Alto Palermo, subsi­diara de IRSA por 6,5 millones de dólares. Pero Ferro no estaba ha­bilitado para vender ya que los te­rrenos todavía pertenecían, según la cédula catastral, al Estado Na­cional. Y para que el Estado ven­da terrenos públicos es necesa­ria del Congreso que lo autorice. En este caso, nunca se trató. Poco tiempo después (y a pesar de esta venta), Ferro entró en convocato­ria de acreedores. En 2002, el juez Rodolfo Herrera decretó la quiebra del club, que recién 12 años des­pués logró ser levantada.

El presidente electo en octu­bre de 2002, Walter Porta, de­nunció que esa millonada de di­nero nunca ingresó al club y el juez Herrera fue escrachado por Telenoche Investiga. En un cáma­ra oculta se lo veía haciendo lobby en favor de un supuesto compra­dor del predio del club para armar una licitación falsa, vender el esta­dio y construir allí un shopping de quince millones de dólares.

Herrera fue destituido por el Consejo de la Magistratura en 2003 por “mal desempeño de sus funciones” y “mala conducta” en un fallo de 177 carillas que le se­pultó la carrera judicial. Además, se le abrió una causa por “cohe­cho agravado” que hoy tramita, sin novedades, en la Corte Supre­ma. Ese mismo proyecto que in­tentó habilitar Herrera es el que la Legislatura tiene en sus manos: la construcción del shopping.

El impacto ambiental

“El trasfondo de todo es que estos terrenos son oro para los in­versores. Es el corazón de la Ciu­dad, hay trenes, subtes, está cer­ca del centro: ¿cómo no va a haber semejante cantidad de dinero de­trás?”, dice Mario Oybin, vecino e integrante de SOS Caballito, una de las organizaciones que se oponen a la construcción del shopping.

Para Oybin ya son “casi ane­cdóticas” las sospechas de fraude detrás de la compra: “Lo impor­tante es que este centro comercial significa la transformación total del barrio tal como lo conocemos y vivimos hoy”. SOS Caballito tra­bajó un documento que enume­ra los posibles perjuicios ambien­tales: afectación de la calidad del suelo y el agua; impacto negativo de la napa freática por las excava­ciones; contaminación del aire du­rante el período de obra producto del acarreo de materiales, camio­nes y máquinas; contaminación sonora; tala de los álamos planta­dos por el club en el predio, entre otras cuestiones.

No son los únicos inconve­nientes que se prevén. “Caballito fue uno de los barrios más afecta­dos por los cortes de luz, ¿quién nos garantiza que esto no em­peorará la situación?”, apunta Alejandra Giordano, del Encuen­tro en Defensa del Espacio Pú­blico. El trabajo de SOS Caballito también advierte sobre proble­mas en el tránsito: el único acce­so al shopping sería sobre la Ave­nida Avellaneda, que al llegar a la calle Espinoza se angosta consi­derablemente. “Es sentido común advertir los contratiempos que puede acarrear la instalación de un shopping junto al Club Ferro­carril Oeste, que concentra gran­des cantidades de espectadores cuando se juegan partidos de fút­bol o se realizan recitales”, agrega Rodolfo Diringuer.

A diferencia de lo que ocurrido en los intentos anterioresde apro­bar la construcción del shopping, este año IRSA sacó un as bajo de la manga y propuso una serie de “contraprestaciones” para ganar­se el favor de aunque fuera una parte de los vecinos.

Al igual que cuando logró la autorización para construir el sho­pping Dot, en el barrio de Saave­dra, la empresa de Eduardo Elsz­tain prometió la construcción de un jardín maternal, un centro de salud y un puente aliviador que co­necte ambos lados del ferrocarril.

La propuesta fue acerca­da por el PRO al resto de los legisladores,aunque curiosamen­te no la mencionaron durante la reunión de la Comisión de Planea­miento en la que el proyecto ob­tuvo dictamen. Fuentes del PRO aseguraron a Diario Z que “esas contraprestaciones pueden su­marse sobre tablas”. Es decir, po­drían usarse como moneda de cambio para sumar los tres votos que faltan, el mismo día en que se trate la iniciativa.

Para Oybin, “las contrapres­taciones son migajas frente al tre­mendo negocio que pretende IRSA: no hay nada que pueda com­pensar la pérdida de calidad de vida del barrio”. “Hay vecinos que creen de buena fe que la construcción del shopping va mejorar la seguridad, pero son espejitos de colores. Acá lo que falta es un estudio de im­pacto ambiental porque, según la ley, se trataría de obra de alto im­pacto”, indica Gustavo Desplats, de ProtoComuna Caballito. “Quere­mos tener la certeza de que cuánto va a afectar esto al barrio, en cuan­to a tránsito, transporte, ruidos. Si el estudio da positivo, es otra la his­toria. Pero todo indica que el PRO está buscando la manera de no ha­cer los estudios”, agregó.

Mientras tanto, los vecinos in­sisten en que el descampado se transforme en un espacio verde público y piden no ahondar la sa­turación del barrio. Caballito casi duplica la densidad poblacional de la Ciudad (tiene 28 mil habitan­tes por km2 frente al promedio de 15 mil hab/km2). Y si Buenos Aires está por debajo de la media reco­mendada de espacios verdes, Ca­ballito está peor aún: apenas tiene 1,2 m2 de parque por persona.

El jueves 4, todas las organi­zaciones se concentraron en re­pudio del shopping, en la esquina de Fragata Sarmiento y Avellane­da, con el paisaje portuario como marco. Los acompañaron algunos legisladores de la oposición.

En tres oportunidades, pudie­ron frenar la construcción del shop­ping. La cuarta, ¿será la vencida?

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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