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TEMAS DE LA SEMANA

Sexo Urbano: Tú me acostumbraste a todas esas cosas

Secretos para evitar que una larga convivencia termine con el placer.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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Las parejas que conviven desde hace mucho suelen consultar porque el deseo sexual mutuo ha disminuido sensiblemente en los últimos tiempos.
Lo que era una frecuencia inicial de varias veces por semana, tres o cuatro décadas después disminuye sensiblemente. En las parejas establecidas «a posteriori» de una convivencia sostenida durante mucho tiempo, el ciclo de intensidad suele durar alrededor de un año. Luego de ese lapso, la frecuencia vuelve a caer.
Se sabe que la sexualidad cumple varias funciones. Fortalece la intimidad y la confianza, pone en acción lenguajes muy primitivos, nos permite ser abiertos y creativos. La función más inmediata es permitir la descarga de tensiones acumuladas, de semen, de líquidos lubricantes y exudados diversos. Muchos hombres y mujeres se masturban, pero esta palabra tiene un enorme descrédito entre nosotros, proveniente de ámbitos religiosos. Nadie confiesa que se masturba. A cualquier edad o condición. Pero el 80 por ciento de la población masculina y femenina lo hace. Y soy avaro en las cifras.
En un alto porcentaje de parejas, uno de los integrantes, quizá más frecuentemente las mujeres, sienten que les han «desaparecido las ganas». Hoy se sabe que pese a que muchas padecen desórdenes hormonales que justifican la falta de ganas, la administración de hormonas no resuelve el problema. Lo que se pierde con la entrada en la adultez, luego de los partos y lactancia, y con la entrada en la menopausia, es la espontaneidad del deseo sexual. En estos casos, la espontaneidad queda sustituida por la reacción erótica frente a los estímulos directos. Esto quiere decir: la fantasía es típica de la adolescencia y la primera juventud. Luego de ciertos acontecimientos normales de la vida, es necesario acudir a los estímulos directos: caricias todas las noches, besos, abrazos, piel, mucha piel.
Esos estímulos repetidos y llevados a cabo de manera insistente permiten desencadenar los reflejos de la erección, de la excitación sexual, muchas veces de los orgasmos femeninos. Hay muchos hombres y mujeres que se deprimen o se consideran «acabados» para la vida sexual, cuando lo que ocurre es que ignoran detalles de la fisiología más elemental.

DZ/LR

 

Fuente Especial para Diario Z
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