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TEMAS DE LA SEMANA

Sexo urbano: pensar la sexualidad luego del infarto

Miedos a la hora de volver al ruedo. Cómo superarlos.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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Es una de las cuestiones «candentes» para aquellos que padecieron un infarto de miocardio. Cómo volver a una sexualidad normal y sin miedos. Varios temas: ¿podré tener relaciones sexuales? ¿cuándo? ¿me hará mal, podré morir? Son algunas de las preguntas. No son todas, pero sí las principales.

El infarto de miocardio cursa con temor a la muerte, de eso hay pocas dudas. Además, se agrega al problema, haber estado en una sala de terapia intensiva, donde el clima, el ambiente y los movimientos de profesionales, y de asistentes acentúan ese miedo. Es lógico, por lo tanto, que luego de esa experiencia claramente ansiógena, tensa y de incertidumbre sobre el futuro que le espera al paciente, se haga sentir sobre el desempeño sexual.

Recordemos -de paso- que la sexualidad humana, es «emocional-dependiente» y que oscila, tambalea y se fragiliza con facilidad. En cualquier circunstancia, y mucho más, luego de padecer un infarto de miocardio.

Nada se puede indicar o hacer sin el consejo, orientación y prescripción del cardiólogo que lo ha tratado. Sólo él es el encargado de evaluar la posibilidad de continuar la vida sexual.

Una vez autorizado, probablemente luego de tres o cuatro meses del alta correspondiente, la ansiedad se focaliza en el paciente y también en su pareja. Los temores rondarán a ambos. Pese a la autorización cardiológica, los temores suelen atravesar los cuerpos y las almas. Consejos elementales:

No precipitarse. Proceder despacio y cautelosamente. El objetivo es «poner el motor en marcha», para lo cual, juntarse varias noches por semana, para tocarse, acariciarse, abrazarse, besarse, durante no más de diez a quince minutos por vez.

Esta actividad dará confianza, diluirá la ansiedad y creará esperanzas. Durante esta etapa conviene no tener relaciones sexuales con penetración. Esta fase tiene duración variable: entre una y ocho semanas. Con certeza, durante la etapa de caricias mutuas, habrá lentamente, excitación sexual, lubricación vaginal y ligeras erecciones.

Serán datos alentadores. En las etapas siguientes, si es el hombre el que tuvo el infarto, se recomienda que adopte la posición de espaldas y la mujer se coloque encima de él «a horcajadas». Luego de una o dos veces, la mujer ayuda a introducir el pene en su vagina. Si es necesario, una crema acuosa (no aceites, no vaselina), para lubricar. Es ella la que se mueve, en estas circunstancias, en tanto él queda relativamente quieto. Se invierte la posición, en el caso del infarto de una mujer. El orgasmo de ambos, tranquilo y sin exteriorizaciones estentóreas podrá sobrevenir.

Todo esto, en el caso de tener relaciones sexuales completas. Porque también se pueden implementar las caricias mutuas, provocadoras de excitación sexual y orgasmos. Resumiendo: hoy, siglo XXI, haber tenido un infarto no es impedimento para la vida sexual. Un riguroso monitoreo cardiológico luego del alta y un control similar cada seis meses permiten asegurar una felicidad sexual adecuada a las circunstancias durante mucho tiempo.

 

Fuente Redacción Z
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