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TEMAS DE LA SEMANA

Sexo urbano: méritos del olfato

Olores corporales o externos que convocan, infalibles, al placer.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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Lo vi, lo olí y me gustó. Pocas veces reparamos en uno de los aspectos más importantes de nuestra sexualidad: el olor, que nos atrae como imanes a nuestro objeto de seducción y desencadena la excitación sexual. Está claro que las apetencias varían en función de cada uno, pero el olor es tan importante que forma parte de la fantasía general. Los terapeutas sexuales opinan que, a pesar de que «los hombres tienen una respuesta sexual más corta que las mujeres y todo les entra por la vista, a diferencia de ellas, que son más afines al tacto, es el olfato el que nos permite conectar con el mundo. Con el que percibimos y gracias al que somos percibidos».

Los olores forman parte de las fantasías y somos más capaces de disfrutarlos cuando los asociamos a experiencias gratificantes. Los olores naturales del cuerpo también son fuente de excitación: «Al estar superexcitado y ver excitada a la otra persona, los olores corporales son muy apetecibles porque muestran que el está ahí y gozoso».

Diferentes estudios han analizado el papel de las feromonas en la sexualidad humana. Unas investigaciones apuntan que, aunque los hombres no sean conscientes de que la mujer está ovulando, responden con un incremento de testosterona. Otras afirman que las colonias masculinas producen un decrecimiento de la respuesta sexual femenina y otras aseguran que tener sexo con frecuencia nos hace oler diferente y predispone hacia la actividad sexual.

No es objeto de discusión que el olor es un estimulante del erotismo y que despierta el placer sexual. La cultura del olfato es diferente en cada sociedad: en la gitana, el olor de la mujer erotiza, pero en la cultura occidental utilizamos el perfume como elemento de seducción y para preparar un ambiente propicio para el encuentro íntimo. Muchos encienden incienso, pero todos se perfuman. Queremos tapar nuestro olor propio porque nuestra cultura apuesta por los olores de fuera. Sin embargo, la transpiración corporal surgida del gasto de energía durante el acto sexual y la descarga de fluidos genitales siguen siendo fuente de excitación. Si es usted de los que les gusta oler y ser olido, anímese a probar «el placereado», que se basa en la focalización sensorial. Yo aconsejo que antes haya un encuentro en el baño utilizando agua caliente y olor de sales, aceites de baño o espuma con olor, porque la mezcla apacigua y ayuda a que las dos personas conecten.

¿Quién no se ha prendado alguna vez del olor de alguien? Nos referimos tanto a olores corporales naturales como a perfumes afrodisíacos: desde los polvos de miel comestibles que se esparcen por la piel hasta cremas de chocolate que se extienden con un pincel. Cada día salen a la luz más pruebas de que los seres humanos se comunican a través de una química sexual silenciosa. Ya lo confesaba Baudelaire «apenas me llega la fragancia de su olor, mi corazón palpita…». Ese gusto tiene un nombre científico: rinofilia. Cuando el olor despierta el placer sexual se convierte en un estimulante del erotismo.

De los olores corporales naturales, el olor a sudor es uno de los que más producen excitación. Enrique II, duque de Anjou, sintió una pasión casi obsesiva por la bella princesa Marie de Clèves tras oler de manera accidental una camisa empapada de sudor que ella acababa de quitarse. En tiempos pasados, las jóvenes europeas recurrían a sus axilas para atraer a los pretendientes.

Los griegos tenían la costumbre de llevar un pañuelo en su axila para ofrecerlo a la dama elegida para bailar con ella. Y ya en la época victoriana, el hombre acostumbraba a llevar un pañuelo entre sus piernas para seducir a las mujeres; y la mujer dejaba caer al suelo sutilmente un pañuelo que había guardado en su escote… De Cleopatra se dice que fue al encuentro de Antonio «embalsamada» de pies a cabezas con fragancias deliciosas y habiendo hecho perfumar las velas de su embarcación.

Para los que prefieren olores externos existe en el mercado erótico una gran variedad de afrodisíacos con bases de hierbas o productos naturales.

DZ/km

 

Fuente Especial para Diario Z
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