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TEMAS DE LA SEMANA

Sexo urbano: los celos en la pareja. Por J. C. Kusnetzoff

Cuándo son normales y cuándo es necesario pedir ayuda.

Por j-c-kusnetzoff
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Los celos son sentimientos que, en mayor o menor medida, toda persona experimenta a lo largo de su vida. Pueden aparecer como una respuesta a una situación real o imaginada. Dentro de una pareja, es un episodio esporádico se lo puede considerar como un indicador de compromiso o de interés por la otra persona.

Las raíces de los celos se encuentran en los primeros vínculos,
donde comienzan a aparecer sentimientos en el pequeño, estimulados muchas veces por padres que efectivamente
«prefieren» a otro hijo, otras por no aceptar que no se puede ser «el único» por siempre, o que la mamá no puede darle su amor exclusivamente.

La situación de quedar excluido es estructurante para el psiquismo del ser humano; pretender ser «todo para el otro» denota una falla en la constitución psíquica de la persona.
En las parejas, cuando se pretende «ser todo para el otro» es precisamente cuando aparecen los celos patológicos.

Claramente, esto se debe a que es imposible colocar al otro en ese lugar, ya que implica desconocerlo como persona y tomarlo como un «objeto de su posesión». En el afán de lograrlo
comienzan los controles obsesivos, los acosos y la violencia. Los celos patológicos siempre conllevan violencia, aunque no sea física y aun cuando el celoso se encuentre inseguro, dependiente o deprimido, dado que coartar a la pareja con cualquiera de dichas actitudes es «ejercer violencia».

El extremo se da en los casos en que se instala un cuadro de celotipia que puede culminar en un crimen en el paroxismo de la posesividad, destruyendo al «objeto amado». Sin llegar a este extremo, también existen las situaciones en las que los celos son el motor, donde se comprueba el ciclo de la violencia con las etapas conocidas por los especialistas en el tema de la violencia familiar: acumulación de tensión; fase de descarga con violencia física, psicológica o sexual; «luna de miel» o etapa de arrepentimiento.

Podríamos decir que existen: Celos normales, en donde el celoso está más conectado con la realidad, es decir, que sus sospechas no tienen una certeza delirante. Por lo tanto, ni la frecuencia ni la intensidad invaden todo el escenario de la vida en pareja.

Celos sostenidos en un entrejuego de pareja, en donde
los celos son un condimento. Se hace toda una puesta en escena generando situaciones de triangulación donde uno de los miembros de la pareja es el «provocador». Estos casos se verifican cuando el celoso dice que esto no le sucedía en otras relaciones.

También existen los celos como proyección de deseos de infidelidad, o donde el celoso está siendo infiel. Otro caso por el cual pueden existir manifestaciones de celos es cuando hay una homosexualidad latente donde se ponen en juego complejos mecanismos de identificación y proyección.

Finalmente, encontramos la celotipia descripta anteriormente.
En algunas ocasiones la consulta la solicita el celado, en otras el celoso. Los abordajes para el tratamiento son diversos; según el caso, el terapeuta indicará lo más adecuado, tratamiento individual, de pareja, grupal, consulta psiquiátrica o diferentes combinaciones éstos. La vivencia de malestar instalada en la relación y el deterioro de la calidad de vida deben ser los indicadores para solicitar ayuda profesional.

 

* sexólogo, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires.

DZ/LR

Fuente Redacción Z
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