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TEMAS DE LA SEMANA

Sexo Urbano: Lo que no se ve duele el doble. Por J.C. Kusnetzoff

Muchos problemas que no registran los análisis existen realmente.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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Muchísimas veces hemos escuchado la frase «usted no tiene nada» en el consultorio de algún médico. Y nos hemos preguntado insistentemente: «¿Cómo que no tengo nada? Si todavía tengo o sufro por los síntomas que tengo».
Lamentablemente, los profesionales de la medicina estamos formados para detectar problemas orgánicos evidentes, observables con un microscopio, un análisis de sangre o una tomografía computada. «No tener nada» quiere decir, en la boca de un médico, no tener un tumor, un germen detectable, una alteración visible en una tomografía, de manera que el profesional pueda explayarse en explicaciones y dar un tratamiento.
Los problemas psicológicos o funcionales, que no pueden ser detectados como problemas o lesiones objetivables producen esta situación casi paradójica: hacen sufrir a los pacientes por partida doble porque los síntomas persisten por mucho tiempo, pero cuando consultan con un médico obtienen como respuesta el consabido «usted no tiene nada», lo que introduce al paciente en el reino del desconcierto y no pocas veces, en la desesperación.
No siempre tener una molestia o un dolor, o que no se produzca convenientemente una función esencial, significa tener una enfermedad. Ocurre esto frecuentemente con los síntomas sexuales. Un varón se queja de fallas en la erección o de rapidez eyaculatoria, o una mujer de falta de orgasmo, y el profesional indica un análisis de sangre para detectar problemas hormonales. Y no pocas veces, radiografías, ecografías o tomografías de la zona genital. A menudo los resultados no responden a las expectativas tanto del profesional como de muchos pacientes. La frase «usted no tiene nada» precipita la derivación a un psicólogo.
La indicación de la visita a un psicólogo suele ser resistida por el paciente, porque en nuestro país «psicólogo» suele ser sinónimo de tratamiento prolongado, costoso y, no pocas veces, ineficaz. Y si a esto le agregamos el impacto de haber escuchado la frase de marras, que lo envíen al psicólogo hace pensar al paciente que el médico -aunque haya dado en la tecla- quiso «sacárselo de encima». Los sexólogos deberemos hacernos cargo de los síntomas sexuales por los que los pacientes nos consultan y explorarlos todos. Dar soluciones correctas si tuvieran raíces orgánicas detectables y administrar los procedimientos psicológicos -usualmente breves- que finalicen aliviando al paciente de sus síntomas.

Números
* Entre el 60 y el 80 por ciento de los pacientes que consultan por fallas en la erección no tienen problemas orgánicos.
* Son excepcionales los casos de rapidez eyaculatoria debidos a problemas orgánicos (urológicos o neurológicos).
* Sólo el cinco por ciento de los casos de falta de orgasmo se deben a causas orgánicas.

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
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