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TEMAS DE LA SEMANA

Sexo urbano: Las mujeres y las fantasías. Por J. C. Kusnetzoff

Animarse a concretarlas ayuda a encontrar la plenitud.

Por j-c-kusnetzoff
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Uno de los terrenos impredecibles dentro de la sexualidad en la pareja es el campo de las fantasía: es un aspecto sumamente complejo en donde todo se ve influenciado ya sea por creencias adoptadas consciente o inconscientemente y por experiencias dolorosas que de una manera u otra afectan la libido y el deseo sexual.
Nos concentraremos en la mujer, ese partipante fundamental y facinante dentro de la relación de pareja por el infinito registro de imágenes que alberga su inconsciente y que a su vez de una manera casi artística, despliega su seducción con la finalidad de poder explotar su potencial erótico con la finalidad de gozar de la plenitud.
Pero no sólo la seducción es parte fundamental en la fantasía sexual femenina, dos componentes son importantes en la elaboración de la fantasía: la figura representativa del poder y la imagen de prohibición.
Dentro del aspecto sexual, el poder, la búsqueda de dominio, la idea de controlar se ven expresados en lo elaborado de la fantasía femenina. Esto se da porque en la mujer desde siempre ha habido una necesidad de protección que se remonta a la infancia más primitiva en la que había una relación más estrecha con la imagen paterna. Allí, con el fin de obtener una ganancia secundaria, podía ir desde el berrinche más escandaloso hasta la demostración de afecto más dulce.
El otro componente base de la fantasía es la prohibición. La consigna «lo prohibido siempre gusta» es definitivamente el ingrediente irresistible que hace que «ellas» se sometan a los «encantos» que produce verse en una situación socialmente inaceptada, fuera de los parámetros permitidos y que, irónicamente después de realizarla (al igual que la «fantasía de poder») produce culpa o indiferencia (en el caso del poder).
Esto se basa también en ese impulso que tenemos todos a la desobediencia ante las indicaciones que nuestros padres nos daban, en donde un no paterno era «definitivamente un sí». La rebeldía adolescente suele ser el testimonio de lo que señalamos.
Finalmente cabe resaltar que en las parejas liberales está la tendencia de la práctica de los «tríos» o de la concurrencia a los llamados «swingers» (intercambios de pareja). Si bien es una variante permitida por ambos miembros de la pareja en la fantasía sexual, es una variante peligrosa, ya que en uno (los tríos) siempre un integrante queda excluido provocando, muchas veces, conflicto en la pareja y que algunas veces, finaliza en separación y, por otro lado, (los «swingers») se corre el riesgo de que uno de los miembros o los dos enganchen con el círculo, creando conflictos.
No nos cerremos a la fantasía pues le da plenitud a la sexualidad y vigor al vínculo de pareja, pero alejémonos de aquello que puede poner en peligro no sólo nuestra integridad sino también nuestra relación de pareja.

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
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