Tiempo en Capital Federal

20° Max 14° Min
Despejado
Despejado

Humedad: 62%
Viento: Sur 21km/h
  • Miércoles 30 de Septiembre
    Despejado15°   21°
  • Jueves 1 de Octubre
    Cubierto15°   18°
  • Viernes 2 de Octubre
    Nubes dispersas  14°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Sexo urbano: erradicar el acoso

En el 98 por ciento de los casos las víctimas son mujeres.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
Email This Page

Las relaciones laborales deberán siempre fundarse en un trato compatible con la dignidad de la persona y es contrario a ella, entre otras conductas, el acoso sexual, entendiéndose por tal que una persona realice en forma indebida por cualquier medio requerimientos de carácter sexual no consentidos por quien los recibe y que amenacen o perjudique su situación laboral. Esto es lo primero que hay que saber para empezar a habar del tema.

Lo siguiente es que el 98 por ciento de los casos de acoso tiene a las mujeres como víctimas. Entre 2002 y 2003 hubo 100 casos denunciados en nuestro país y como promedio anual en los últimos diez años se alcanzó la cifra de 60 o 70. Por supuesto, este número no refleja la realidad: hay miles de mujeres que no denuncian por miedo o por el simple y paradójico hecho de que hay una tendencia, en las mismas mujeres, a culpabilizarse. Sin lugar a dudas, las mujeres tienen una mayor probabilidad que los hombres de sufrir el acoso sexual en el trabajo.

A nivel psicológico-conductual el acoso sexual se inicia sutilmente, pero es persistente y va en aumento a través del tiempo, a pesar de obtener una respuesta indiferente o negativa. Se inicia con miradas intensas a los ojos y el cuerpo, piropos, todo tipo de atenciones y acercamientos cuando la persona está sola. Continúa con proximidad física innecesaria, toqueteos, intentos de besar, caricias atrevidas, regalos, invitaciones para encontrarse fuera del trabajo, promesas en cuanto a mejoras laborales y puede llegar a la solicitud directa de tener relaciones sexuales, con presiones, chantajes y amenazas si la víctima se niega a acceder.

El acoso sexual puede ocurrir entre pares o con subalternos, pero generalmente se da cuando la víctima depende o es inferior jerárquicamente al acosador, mostrando la clara relación de poder que existe detrás.

El acoso sexual es una de las experiencias más degradantes y ofensivas que una trabajadora pueda sufrir. A las víctimas, al comienzo les produce sentimientos de inseguridad, ansiedad, angustia, asco, vulnerabilidad, aversión, rabia e impotencia y, posteriormente, llega a perjudicar la salud ya que produce estrés físico y emocional y sus enfermedades derivadas, tales como: contracturas musculares, problemas digestivos, jaquecas, irritabilidad, insomnio, cuadros de ansiedad y depresión.

Mientras está en el trabajo, la víctima tendrá menor productividad y estará menos motivada, viéndose de este modo afectadas tanto la cantidad como la calidad de su trabajo; además muchas licencias médicas o psiquiátricas esconden el verdadero motivo que provocó el trastorno. Si la víctima informa del incidente o rechaza acceder, el acosador dispone muchas veces del poder de afectar sus condiciones de trabajo, calificaciones, oportunidades de capacitación, ascensos y hasta su permanencia en el empleo.

Con relación a las empresas, el acoso sexual puede ser la razón oculta de que empleados valiosos abandonen o pierdan su puesto de trabajo. Las consecuencias para la sociedad en su conjunto podrían resumirse diciendo que el acoso sexual impide el logro de la igualdad de género, atenta contra los derechos de las mujeres, es una expresión de violencia sexual y tiene efectos negativos sobre la eficiencia de las empresas, que entorpecen el desarrollo.

Es muy importante remarcar que una mujer acosada sexualmente debe evitar sentirse culpable por esta situación. El comportamiento acosador debe frenarse gestual y verbalmente desde el comienzo y si es delante de otras personas, mejor. También comentar la situación con la pareja, amigas o compañeros de trabajo ayuda mucho. Si el acoso persiste, amenazar con denunciar y llegar a concretar la denuncia en la Inspección del Trabajo, sintiendo que es un derecho trabajar en un ambiente digno y respetuoso, sin abusos que provocan daños en la autoestima y en la salud.

En los tiempos modernos en que la mujer se ha incorporado plenamente a la fuerza productiva, nuestra sociedad requiere un cambio cultural urgente y en este sentido dar visibilidad al tema es una forma de evitar que continúe esta forma cobarde de maltrato.

 

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario