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TEMAS DE LA SEMANA

Seguridad bicéfala, dos Policías en Buenos Aires

La ciudad estará custodiada por fuerzas distintas.

Por usuario-de-prueba
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La Policía Metropolitana ya tiene serias dificultades para organizarse antes de salir a la calle. El martes, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, se vio obligado a echar a Osvaldo Chamorro, segundo jefe de la nueva fuerza que cae antes de arrancar, tras confirmar que en su computadora había informes sobre el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta y dirigentes opositores al macrismo. El jefe de Gobierno, Mauricio Macri, designó rápidamente a un civil, el diputado Eugenio Burzaco, al frente de la nueva policía. Y el mismo Montenegro puso su renuncia a disposición del líder del PRO.

Eso sucede en la cima de la pirámide, pero por debajo hay otros problemas tanto o más graves.

La convivencia entre policías federales y metropolitanos dentro de la ciudad de Buenos Aires todavía es un enigma, pero sus números anticipan que será una puja desigual. Los primeros 850 agentes que comenzarán sus funciones el mes próximo deberán compartir la ciudad con otros 28 mil efectivos, el 80% de los 35 mil que la Policía Federal Argentina tiene repartidos en todo el país. Esos 28 mil agentes están repartidos en los 202 kilómetros cuadrados de la capital y distribuidos en 53 comisarías federales. Frente a esta estructura, «la metro» tendrá tres dependencias para el año próximo y recién 15 comisarías en 2012. No hay dudas: la nueva fuerza creada por el jefe de Gobierno Mauricio Macri tendrá una presencia física mucho menor, pero su estreno pretende capitalizar un gran valor simbólico. Mientras los clásicos patrulleros federales recorran la ciudad, los nuevos efectivos tendrán sus coches y motos controlados por GPS, contarán con cámaras que enviarán imágenes en directo a un Centro Único de Comando y Control que funcionará en Chacarita y podrán valerse de las 300 cámaras de seguridad que el Gobierno de la Ciudad está instalando en las zonas más transitadas de la capital. Tendrá pocos efectivos, pero será la primera fuerza del país con este tipo de tecnologías.

«Frente a la estructura de la Federal, que ya cumplió 188 años, los chicos de Macri deberán descollar por sus mejores sueldos, mejor tecnología y una capacidad de despliegue más rápida para poder intervenir en una superficie muy difícil de cubrir con tan pocos hombres», advierte un subcomisario de la Policía Federal.

Para él, como para la mayoría de sus pares y superiores, la nueva policía ya es un viejo conocido dentro de los azules. «Primero se corrió la bola de un posible traspaso de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana a la Ciudad, algo que siempre creímos imposible, pero cuando se supo que Macri estaba armando una nueva fuerza muchos quisieron dejar la Federal», confiesa el funcionario que, al igual que sus superiores, elige el anonimato para hablar con la prensa. La mayoría de los policías consultados por Diario Z asume que en todas las comisarías se hablaba de una posible postulación para la Metropolitana, pero a poco de su lanzamiento, los ánimos ya no son los mismos.

Para muchos, la oferta económica es tentadora. En la base de la estructura salarial un «Federico» cobra 2.100 pesos mientras que un «metropolitano» recibirá un mínimo de 3.500 pesos y la posibilidad de acceder a un crédito hipotecario del Banco Ciudad para postularse a las futuras casas para policías que el Instituto de Vivienda porteño proyectará en los próximos años.

Pero eso no es todo. Si la oferta salarial es mejor para los ingresantes, en el caso de los oficiales, es realmente competitiva. A principios de este año, Mauricio Macri firmó el decreto 380/09 y equiparó los sueldos de la nueva superioridad a los del Poder Judicial de la Ciudad. Mientras un comisario general de la PFA tiene un salario cercano a los 10 mil pesos, un jefe policial porteño cobrará lo mismo que un juez de Cámara, es decir, 13.273, la cifra que percibirá el flamante jefe civil Eugenio Burzaco, quien tendrá rango de secretario o subsecretario dentro del nuevo sistema de ministerios que comenzará a funcionar en 2010.

Antes, esos 13 mil pesos estaban pensados para el comisario mayor (RE) Jorge «Fino» Palacios, verdadero arquitecto de la fuerza desde diciembre de 2007 y otrora hombre fuerte de la Federal. Se mantuvo oculto por más de un año y medio al frente de la creación de la nueva fuerza y cuando fue designado sólo duró 40 días en el cargo. Terminó reemplazado por Macri luego de una feroz interna entre Palacios, el ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro, y el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. Según pudo establecer Diario Z, Palacios acusó ante Macri a los dos ministros de no haberlo defendido frente a los embates de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y de la propia Federal.

Sin embargo, a pesar de la ruptura entre Montenegro y el equipo de Palacios, la Metropolitana ya tomó a 1.800 agentes con experiencia policial y 220 sin ella, es decir que sólo el 25% del cuerpo será formado íntegramente en el Instituto Superior de Formación Policial del gobierno porteño. Por fuera de los flamantes graduados, los demás provendrán de otras fuerzas de seguridad, pero el 90% procede de PFA. La comuna estima que en diciembre de 2010 la tropa PRO sumará 1.500 uniformados y 540 cadetes recibidos de la primera promoción. Según el plan trienal de la Metropolitana, para fines de 2010 la fuerza tendrá unos 380 funcionarios civiles. Un año después, en 2011, contará con otros 540 cadetes, 2.500 policías y 600 empleados. Un crecimiento notable en tan poco tiempo, pero los totales confirman que recién dentro de tres años, la policía creada por Mauricio Macri alcanzará a tener una cifra cercana al 10% de los efectivos que la PFA posee en la Ciudad.

En febrero de 2010, cuando salgan los primeros 850 efectivos, la diferencia será de 32 federales por cada policía metropolitano. La cifra marca una debilidad que comenzó a sentirse el 2 de noviembre, cuando la Policía Fe¬deral decidió retirar la custodia a unos 72 edificios y paseos capitalinos, a causa de una deuda cercana a los $40 millones por adicionales impagos. El gobierno PRO estuvo a punto de echar mano al único plan B que tenía: contratar a unos 3.000 agentes de seguridad privada que iban a trabajar junto a otros 440 de la Dirección General de Custodia. El total es parecido a la tropa que la Metropolitana proyecta tener en 2011, pero si los tuviera en la actualidad y el gobierno no hubiera cancelado los 40 millones de pesos a la Federal, no habría tenido otra opción que destinarlos al cuidado de esos 72 puntos.

Para los federales que se animaron a compartir sus opiniones con este diario, esos tres años serán una eternidad y, según ellos, el cobro de los adicionales forma parte de la ofensiva que la PFA desatará sobre su prima lejana recién nacida, la fuerza porteña cuyo aparato de inteligencia fue revelado antes de que comenzara a trabajar.
El escándalo de las pinchaduras telefónicas realizadas por el espía Gerardo Ciro James, su detención ordenada por el juez federal Norberto Oyarbide y las revelaciones sobre su relación con Palacios -también detenido-, Montenegro y con el subjefe de la Metropolitana, Osvaldo Chamorro, han deteriorado el capital simbólico de la nueva fuerza. Ya son veinte los nombres que dan cuenta de la existencia de una incipiente estructura de espionaje.

En el caso del cabo Ángel M., que cumple servicio en una comisaría del norte de la ciudad, la nueva policía ya no lo tienta tanto como antes. Sus compañeros creen que el proyecto de la nueva policía está siendo jaqueado por «el gobierno nacional y por los jefes de la fuerza que nunca le van a perdonar a Macri que haya intentado armar una estructura de espionaje en el territorio de la Federal», una de las fuerzas de seguridad que más inteligencia ha realizado en su historia.
Por lo pronto, mientras la puja secreta continúa con final incierto, los 72 puntos que podrían haber quedado sin custodia han dejado al descubierto la otra cara del aparato policíaco de la ciudad: las empresas de seguridad privada. Según el registro de la Dirección General de Seguridad Privada del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño, en la actualidad hay 490 empresas inscriptas en su registro, un requisito clave para poder trabajar en la Ciudad. Del total de las empresas anotadas, casi todas tienen autorización para que sus miembros porten armas de fuego.

Según la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (Caesi, que reúne a más del 90% del total de empresas de seguridad privada en el país), en 2006 el número de guardias privados en la Argentina era de unos 150 mil, pero en la actualidad, habría dos guardias de seguridad privada por cada policía.

Sin embargo, a pesar de cinco centenares de empresas privadas, una fuerza de 28 mil hombres y el nacimiento una nueva policía, la ciudad de Buenos Aires cada vez registra mayores niveles de violencia. La muestra está en los 87.613 porteños que, según el Renar, viven armados. Es decir, existe un arma por cada ocho hogares. Quizás un alarmante anticipo de los tiempos que vendrán.

Fuente Redacción Z
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