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Sebastián De Caro: “Fue bastante para un solo año”

 El actor de Montaña rusa debutó como director de cine con la comedia 20.000 besos y también como novelista, con Las nuevas aventuras de un biólogo recién recibido. Balance de un 2013 muy movido.

Por Sabrina Haimovich
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Sebastián De Caro

A raíz del estreno de su película 20.000 besos y del lanzamiento de su libro Las aventuras de un biólogo recién recibido, nos en­contramos con Sebastián De Caro (ex ac­tor de Montaña rusa y Todos contra Juan) en su productora de Villa Ortúzar. Habló del fanatismo y de las ansiedades con que encara sus proyectos y de sus ganas de descansar.

La entrevista transcurrió de parados en la terraza de la productora. La brevedad de la charla no dio tiempo a que llegara el mate que le había pedido a una de sus asis­tentes. Estrenar una película y lanzar un libro en el mismo mes no son poca cosa. Aun así, reveló que tiene más proyectos en los que está trabajando.

Contame de tu primera película como director, 20.000 besos…

Es una comedia que escribimos con Sebas­tián Rotstein y un año después la gente de Aeroplano Cine tomó el guión para producir­la. Tratamos de escribir una película en el universo del cine que nos gusta, que son justamente las comedias. Están los mil directores que nos gustan, tra­tamos de aprender algo de ese estilo.

¿Se inspiraron en algún director o pelí­cula en particular?

En el momento que escribimos la pelícu­la, estábamos muy copados con una pelí­cula que se llama Adventureland, de Greg Mottola.

¿En qué creés que se diferencia esta de otras historias de amor?

Yo creo que son to­das medio iguales, no creo que haya parti­cularmente una dife­rencia. Lo que por ahí hace diferente a las películas es el tono. Es muy ingenuo pretender que todo el enig­ma en una película esté en cómo termina; el final de cada historia está escrito en su comienzo. Entonces, si uno tiene un poco de intuición, casi que averigua el final de todas las historias que se escribieron en el mundo, pero hay una especie de juego como si fuera un enigma detectivesco… En realidad, la gracia es el tono, y el tono es cómo transcurre la historia hacia ese final. Por ahí, tiene un tono particular que está dado por los actores y la gente que escri­bió la peli.

¿Qué intereses tenés como director?

Hacer el trabajo cada vez mejor. Es un tra­bajo muy difícil y uno va tratando de hacer­lo cada vez un poquito mejor. Es un perma­nente aprendizaje. Hacer películas es una manera de estudiar el cine.

¿Cómo creés que influyen tus fanatis­mos en tu trabajo?

Me parece muy difícil ser director y no ser fanático del cine. Debe haber casos, pero las películas tienden a salir horribles cuando uno no es fanático de lo que está hacien­do. Lo cual no quiere decir que siendo fa­nático, te vayan a salir bien. Pero por lo me­nos hay una base un poco más sólida. Creo que el fanatismo por lo que uno hace sirve para que en los momentos críticos uno se aferre a ese amor para poder salir adelan­te. Me parece que es lo mejor que te pue­de dar en realidad.

¿Tenés algún otro proyecto?

Escribí un libro que se llama Las nuevas aventuras de un biólogo recién recibido. Es una novela romántica fantástica que saca Mondadori. Después quiero descansar un poco porque fue bastante para un solo año. Tengo muchos secretos pero no se pueden contar para el diario…

¿Cómo surgió este libro?

Marcelo Panozzo, un editor de Monda­dori, me dijo que quería que yo escribie­ra una novela y me animé a la aventura porque le tengo mucho respeto y cariño y si él lo pedía había que hacerle caso. Esa fue la idea.

¿Cómo sos al momento de escribir?

Ansioso, como con los mensajes de texto. Creo que quedó simpática la novela. Por suerte no es tan larga, se lee rápido.

¿Te gustaría volver a hacer radio?

Por ahora no, es mucho trabajo. Sería bue­no descansar un poco en algunas áreas.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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