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TEMAS DE LA SEMANA

“Se avanzó muy poco en la solución de las inundaciones”

María Eva Koutsovitis, ingeniera hidráulica, dice que el abordaje de la problemática debe ser integral y que muchas iniciativas dependen más de la voluntad política que del financiamiento.

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inundación_saavedra_abril_2013 Télam Buenos Aires, 02/04/2013 La intensa cantidad de agua que cayó en el área metropolitana provocó el anegamiento de calles y avenidas, autos apilados y varios destrozos. Los vecinos de barrio Mitre, intentan destapar el desague pluvial. Foto: Fernando Sturla/Télam/cl
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Por María Eva Koutsovitis. Especial para Diario Z

 

El 2 de abril de 2013 tuvo lugar un evento extremo. Pero un evento extremo por sí sólo no determina necesariamente la pérdida de tantas vidas humanas. Todavía hoy no conocemos con exactitud el desarrollo temporal y espacial de la tormenta del 2 de abril.

Y no lo conocemos porque no contamos con una red pluviométrica adecuada. Es la multiplicidad de factores lo que determina que un evento extraordinario derive en una tragedia. La falta de un sistema de alerta que permita anticipar acciones, la ausencia de un Plan de Contingencia que nos indique qué debemos hacer frente a un evento extraordinario, la falta de un programa sistemático y periódico de limpieza de sumideros y conductos y, por supuesto, la falta de las obras de infraestructura son elementos decisivos que combinados determinan que el evento extraordinario provoque una tragedia.

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es la falta de regulación en el uso del suelo. La misma tormenta que 20 años atrás no nos inundaba, hoy nos inunda. Entubamos los arroyos y de esta manera invisibilizamos el riesgo, creando una falsa sensación de seguridad a los vecinos. Muchos de los vecinos del área metropolitana ni siquiera saben que viven sobre cauces y valles de inundación de arroyos. Los códigos urbanos de algunas ciudades (en Canadá y Australia, por ejemplo) estipulan que las nuevas construcciones deben mantener la misma capacidad de infiltración que el predio tenía antes de su ejecución (lo cual puede lograrse mediante diferentes sistemas, como cubiertas verdes, tanques de almacenamiento y retardo, etc.).

Hoy, un año después, las autoridades han avanzado muy poco para alcanzar la solución integral al problema de las inundaciones. Centrados en que la solución definitiva al problema son las megaobras (túneles subterráneos por donde escurren entubados los arroyos sobre los que vivimos) y que sus montos requieren muchas veces financiamiento externo que exige la conformación de los Comités de Cuenca y, como en el caso del Medrano, para conformar el comité de cuenca deben ponerse de acuerdo intendentes de distintos distritos del Conurbano con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de Nación, es que los vecinos quedan atrapados en un loop (rulo) que parece no tener salida.

Ahora, instalar una red pluviométrica, elaborar por cuenca modelos que permitan simular la respuesta de los sistemas de desagüe como herramienta de decisión y planificación, desarrollar sistemas de alerta, elaborar los planes de contingencia, contar con un programa sistemático de mantenimiento y limpieza de sumideros, no requiere de financiamiento internacional, tan sólo de voluntad política.

Sin embargo, creo que sí hemos avanzado, porque los vecinos se juntaron y armaron distintas asambleas por barrio, porque se vincularon con otras organizaciones sociales, territoriales, ONG, porque recurrieron a las universidades públicas, porque se informaron, porque estudiaron el tema, porque entendieron la verdadera complejidad que tiene el manejo adecuado de las inundaciones en cuencas urbanas. Porque armaron su propio sistema de alerta, porque se movilizan y, sobre todo, porque saben que la solución va a surgir del trabajo colectivo que realicen junto al resto de los actores sociales intervinientes. El abordaje de la problemática debe ser integral, a nivel de cuenca y teniendo en cuenta la multiplicidad de factores y actores sociales que intervienen.

La idea de desarrollar un sistema de reservorios (utilizando espacios verdes, almacenamiento domiciliarios o sumideros con minirreservorios incorporados) que permitan retener el agua de lluvia es acertada.

Ahora bien, la ejecución de un reservorio aislado en el Parque Sarmiento, sin un proyecto técnico que lo sustente, adjudicado de manera directa a una empresa, sin discutirlo con la comunidad, no parece un buen comienzo.

 

DZ/vr

Fuente Redacción Z
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