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Beneficios del ácido fólico

Fortalece a la madre y previene malformaciones en el sistema nervioso del bebé.

Por Fernando Molero
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Desde hace unos años estamos acostumbrados a leer en los paquetes de harina la palabrita «fortificado»… Interroguémonos un minuto sobre el asunto. ¿Qué quiere decir «fortificado», si es que quiere decir algo? ¿Realmente la harina viene con «algo más», con algún tipo de aditivo, o es simplemente una estratagema comercial?
Vamos a develar el misterio: efectivamente, todos los productos farináceos que consumimos vienen con «algo más» desde la promulgación de la ley 25.630, en 2002, que ordena a los molinos adicionar ácido fólico, hierro y otros nutrientes a la harina y que esa información conste en sus envases.
El sabor es el mismo, la harina es la harina y, en definitiva, lo que vemos es que se agregó una palabrita al paquete. ¿Tienen incidencia real esos aditamentos en la salud de la población? La respuesta es que sí, mucha.
El ácido fólico es una vitamina muy importante, que interviene en la síntesis de proteínas y en la formación de los glóbulos rojos. Es efectivo para combatir la anemia y, en el caso de las embarazadas es fundamental para prevenir defectos de nacimiento muy graves, como la espina bífida y la hidrocefalia. En este punto en particular, el impacto que tuvo la fortificación de las harinas en la salud de la población es impresionante.
Diario Z conversó con Santiago Portillo, médico de planta del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y miembro del comité científico de la Asociación para Espina Bífida e Hidrocefalia (Apebi), lo pone en números: «En sólo dos años, desde la promulgación de la ley, pasamos de 7,7 casos por cada 100 mil nacimientos, a 2,48 por cada 100 mil nacimientos. Fijate vos la importancia que tiene». No es para menos. Estamos hablando de discapacidades serias, como parálisis en la parte inferior del cuerpo, falta de control de esfínteres y dificultades en el aprendizaje.
«El papel del ácido fólico se descubrió en Inglaterra, en la década del 70. Desde entonces, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, a todas las mujeres en edad fértil se les indica tomar un complemento de ácido fólico, en forma de comprimidos. Acá no está establecido. Son muy económicos e incluso lo proveen ciertos programas sociales, como el Plan Remediar. Lo que ocurre es que no todos tienen conocimiento de eso», dice Portillo. «En nuestro país, los médicos lo indican desde tres meses antes hasta tres meses después del embarazo, lo cual está muy bien, si se trata de un embarazo planificado. Los momentos críticos son entre la tercera y sexta semana de gestación, que es cuando se produce la formación del tubo neural que cierra la espina dorsal del bebé».
El ácido fólico se encuentra en muchos alimentos frescos, como las legumbres, los vegetales de hojas verdes y los frutos secos. Su carencia está vinculada, justamente, a la mala alimentación.
El consumo de ácido fólico tiene además otros beneficios. «En el momento de la gestación también previene los llamados ´defectos de línea media´, como por ejemplo, el labio leporino. Pero además beneficia a la madre: el ácido fólico ayuda a prevenir el ataque cerebro-vascular y los cánceres de mama y de colon», explica Portillo.
Así que ahora, además de tomarnos más en serio lo de la «harina fortificada», aprovechemos para redescubrir la espinaca, las lentejas y las almendras, que vienen con ácido fólico -y muchas otras sustancias nutritivas y saludables- por naturaleza. De fábrica, diría alguno.

DZ/LR
 

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