Tiempo en Capital Federal

21° Max 15° Min
Despejado
Despejado

Humedad: 70%
Viento: Nordeste 12km/h
  • Miércoles 14 de Abril
    Despejado17°   21°
  • Jueves 15 de Abril
    Despejado18°   22°
  • Viernes 16 de Abril
    Despejado18°   23°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Salo Pasik: ‘Soy un joven adulto de 67 años’

Con cuatro décadas de trayectoria en la escena, disfruta de su monólogo en El contrabajo y de las grabaciones de Mi amor, mi amor. 

Por Norma Rossi
Email This Page
salo pasik
salo pasik (1)
Anterior Siguiente

Frecuenta tiras y novelas, desde la gloriosa Rosa de lejos (1980). Pasó poco por el cine, pero con títulos impresionantes, como El hijo de la novia, nominada al Oscar. Y trabajó con importantes directores argentinos y latinoamericanos. Multinominado y galardonado, Salomón “Salo” Pasik recibió el Premio Pablo Podestá (2004) a la trayectoria, el Ace y el Florencio Sánchez, entre otros.
¿Cómo se vive el teatro en tu casa?
Es una casa de teatro. Mi mujer, Silvia Vladimivsky, es una estupenda coreógrafa y directora. Mi hijo no está conectado directamente con las tablas, pero es maravilloso ir al teatro con él. Bueno, desde los cuatro meses ha asistido a nuestros ensayos.
¿Lo que más te atrae de tu carrera es el teatro?
Es la madre de todas las batallas. Me formé haciéndolo, aún cuando no pensaba ser actor. Yo estaba programado para ser el profesional brillante de la familia; para eso leía desde los 4 años. De hecho, con 16 recién cumplidos entré en la Facultad de Arquitectura
¿Por qué elegiste el unipersonal de El contrabajo del escritor alemán Patrick Süskind?
La vi por primera vez en los ensayos de Héctor Bidonde –teníamos el estudio en el mismo edificio– y después vi unos fragmentos cuando inauguró su nueva escuela en La Paternal. Ahí me quedó la imagen de un actor y un contrabajo en el escenario. Hace dos años, Jorge Gómez, que ahora es el director de la obra, me contó que iba a comprar los derechos, “me anoté” y el 5 de enero de 2012 me llamó. Me pegué un susto bárbaro: en 41 años de trabajo nunca había hecho monólogos. Pero me pareció que era el momento: me sentía con la suficiente experiencia, estado anímico, psicológico y de necesidad de expresión. No nos ha ido nada mal: nominaciones al Ace y Mundo T, y el aplauso del público, los comentarios, la aceptación: una caricia para el alma. La vamos a reponer en marzo en El Tinglado.
¿Qué encuentra el espectador?
Es una gran metáfora sobre el ser humano y su soledad inmanente. Un espectáculo divertido, con humor ácido. Una de las frases que más me ha deslumbrado a la salida es: ”Todos tenemos nuestro contrabajo”. Es maravilloso: significa que uno se hizo entender, trascendiendo el escenario y el texto. Creo que si el espectador no se emociona, el teatro no existe.
¿Cuándo comenzaste a escribir poesía?
De casualidad: le había dicho a una novia de la que estaba muy enamorado que escribía poemas. Obviamente quiso verlos. Escribí el primero y me gustó. El segundo fue una poesía larguísima que podría firmar hoy sin arrepentirme. En la adolescencia, cuando mis amigos iban a bailar, yo era un poeta vestido de gris que se sentaba en los bares y escribía sobre servilletitas que todavía conservo. Después la editora Lidia Vinciguerra me martilló la cabeza durante 12 años, y en 2008 publiqué mi libro. Desde entonces estoy en un largo puerperio, sin poder creerlo: la presentación en el Tortoni, la presencia de Enrique Pinti (¡qué contraste!, yo era entonces su marido en Hairspray). Pero tengo una visión poética de la vida. Justamente hablé con Martín Pavlovsky para tomar clases de piano y ya lo anuncié solemnemente en mi casa. Soy un joven adulto de 67 años, y me siento en un momento importantísimo.
¿Por qué?
Apuesto a esa palabra tan remanida: “felicidad”. A esta edad, en lugar de preocuparme por el cuerpo que me duele más que antes, por los años que van pasando, lo único que quiero es llegar a ser un viejo sabio. Por eso tuve el padre que tuve: absolutamente transparente, puro; ejerciendo lo que después encontré en libros de formación, autoayuda y grandes maestros. Me han dicho que me parezco tanto a él… Conseguí algo importante en la vida: haber aprendido del maestro que me tocó. Todo lo demás son comentarios sobre el mismo tema. Uno elige una mirada sobre la vida: yo elegí ésta de ser agradecido. Y sigo teniendo una vida intensa, interesante, de proyectos. Lo que más me gusta es aprender. No sé si soy un tipo culto, pero sí formado más allá incluso de la información. Eso es lo que más me gusta de mí. Yo me tendría como amigo.
¿Cuál es tu balance vital?
Sin querer ser dramático, creo que haberme decidido a asumirme como hombre de teatro, me salvó la vida. Yo estaba muy, muy perdido, y con toda una carga que podía sacar a través de la poesía, pero no me alcanzaba. El cuerpo necesitaba manifestarse. Metí siete materias en siete años de Arquitectura, me pasé a Psicología –de lo que sabía muchísimo– hasta que desistí porque no podía soportar los exámenes. Pero no hice teatro porque me fue mal con lo otro. Paralelamente había empezado a tomar clases con Rudy Chernicoff, quien me sumó al elenco de El Gran Acuerdo Nacional, estupenda sátira política del brasileño Augusto Boal. Gracias a su método “rotativo” pasé por todos los personajes. En el 25 aniversario de la promoción del Colegio Bartolomé Mitre, un compañero me dijo “sos el único que siguió lo que tenía que seguir: sos actor”. Y ante mi asombro, me enumeró todo lo que yo había hecho al respecto. Yo tenía que ser actor, no tenía otra posibilidad. Y no tengo ganas de pecar por no ser feliz.

 

En pocas palabras

• Nació en septiembre de 1945.
• En 1971 comenzó su trabajo actoral.
• En 1985 integró el Teatro Fantástico.
• Premio ACE en 2007.

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario