Tiempo en Capital Federal

17° Max 11° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 51%
Viento: Sureste 21km/h
  • Sábado 31 de Octubre
    Despejado13°   19°
  • Domingo 1 de Noviembre
    Despejado15°   20°
  • Lunes 2 de Noviembre
    Despejado16°   21°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Romina Yan: corazón con agujeritos

Tuvo fama internacional y fue ícono de una generación de teens.

Por daniel-castelo
Email This Page

Su popularidad tenía alcance internacional pero cultivó siempre el perfil bajo. Cargó con el estigma de haber llegado al medio televisivo por ser la hija de Cris Morena y Gustavo Yankelevich, conductora fetiche de la década del 90 en Telefé y director del canal por aquellos años, respectivamente. Pero Romina logró hacerse un lugar en el corazón de millones de adolescentes, y ahí el porqué de una noticia que conmocionó a todo un país.

Debutó en Jugate conmigo, en 1991, como parte del equipo de teens que acompañaba a Cris en el programa que le puso fecha de defunción al formato juvenil de Feliz domingo. Pero su carrera en serio, la que la puso en el cenit del star system televisivo, comenzó en 1994, incluso luego de haber participado en exitazos como Mi cuñado (junto a Ricardo Darín y Luis Brandoni) o Quereme (donde compartió cartel con su madre y el actor Juan Palomino). El éxito y la fama le llegaron con Chiquititas, la tira infantil que estuvo en el aire durante siete años y que le dio a Romina luz propia, no sólo en la Argentina sino en parte de América Latina, Rusia o Israel. Puede decirse, sin temor a la exageración, que la figura de Romina Yan es, casi, un ícono generacional para ex adolescentes que hoy tienen entre 25 y 30 años y que crecieron tomando la merienda junto a ella. Se entiende así la explosión de tristeza que quedó registrada, apenas minutos después de su muerte, en las redes sociales 2.0, con cadenas de mensajes que expresaban el inmenso dolor y el desgarro de haber perdido para siempre la tangibilidad de una referente. «Estoy destruida, no lo puedo creer», afirmó Luisana Lopilato, para quien ante lo que sucedió «no hay explicación. Ahora sólo espero que Dios esté con Romina donde quiera que esté, y que acompañe a su familia en este momento terrible».

Así como Chiquititas fue uno de esos cuentos de hadas nacidos para ser indestructibles, la vida de esta mujer que se apagó a los 36 años pasó también por episodios relacionados con su salud que poco tuvieron de historia rosa, de feliz casa de muñecas (ver página 20). Sin embargo, su constante batalla contra los fantasmas de la bulimia, enfermedad que sufrió durante sus primeros años en el medio televisivo y le dejó secuelas, no le impidió construir una carrera que, si bien nunca terminó de alejarse del todo de la sombra de su madre, tuvo brillo propio por esa conexión que logró desde un primer momento con sus espectadores. Su lugar fue la TV, sin duda alguna. Y el recuerdo quedará, además de por su paso excluyente en Chiquititas, por sus interpretaciones en Amor mío (2005) exitosísima telecomedia junto a Damián De Santo, con quien dos años después repitió pareja en la simpática Bella y bestia aunque sin la repercusión esperada, y donde a ella se la vio con una evidente -y para algunos, preocupante- pérdida de peso. En términos televisivos, su labor en la otra gran victoria del Cris Morena Group, Casi ángeles, el año pasado, fue su último trabajo, que comenzó como una participación especial para un par de capítulos y terminó con su incorporación a la tira hasta el fin de la temporada. También hizo cine, dos películas: el gran éxito de Chiquititas, rincón de luz (2001), junto a Facundo Arana, y un título de baja repercusión, Horizontal/Vertical. A millones de ex chiquititas alrededor de todo el mundo les quedará el recuerdo de su imagen en la pantalla chica, aunque junto al dolor de una despedida demasiado anticipada.

 

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario