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TEMAS DE LA SEMANA

Rinaldi: ‘Muchos prefieren diablo conocido que santo por conocer’

La famosa actriz y cantante, elegida legisladora, apunta a los porteños que votaron en blanco.

Por Romina Calderaro
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Cantante, actriz y ahora política. A los 75 años, Susana Rinaldi fue electa legisladora de la ciudad de Buenos Aires. Integró como candidata la lista de adhesión a la candidatura a jefe de Gobierno de Daniel Filmus que encabezó Aníbal Ibarra y entró. A partir del 10 de diciembre, después de haber trajinado escenarios importantísimos de la Argentina y el mundo, Rinaldi va a recorrer los pasillos de la Legislatura porteña. ¿Por qué decidió ocupar ese espacio? ¿Qué análisis hace de la elección? En diálogo con Diario Z, Rinaldi cantó las cuarenta. Y esta vez, no era el famoso tango.

¿Por qué decidió volver a ser candidata?
Primero me motivó la especialísima invitación que me hizo Aníbal Ibarra, quien tiene conmigo una relación muy buena, es más que amigote. Y dije: bueno, a lo mejor ésta es, como digo siempre parafraseando a Horacio Ferrer, ésta es la penúltima posibilidad que la vida me da de poder acceder a un espacio por el que he peleado muchísimo años anteriores. Creo que para mi vida personal es un justo momento. Ya he decantado muchas cosas: no espero facilismo, sé de la enorme dificultad que conlleva esta decisión. Lo que está pasando políticamente en el país me alienta más que un tiempo atrás. Quienes me podrían haber juzgado mal, mis hijos y mi hermana, no sólo lo tomaron bien, sino que me recomendaron que me cuide mucho.

Pregunta obligada, ¿por qué le fue tan bien a Mauricio Macri en la primera vuelta?
Usted sabe que hay mucha gente que prefiere diablo conocido que santo por conocer. Muchas veces la ciudad de Buenos Aires está beneficiada de un bienestar que cree que proviene de la misma Ciudad y no se da cuenta de que corresponde al país todo. No saber determinar entre lo nacional y lo local, eso ha influido. Y por otro lado, lamentablemente, mi candidato, que es y seguirá siendo Daniel Filmus, no ha tenido la oportunidad -por ser coherente con él mismo- de un debate público como debería haber tenido, para poder hacer llegar su mensaje a un buen segmento de la ciudadanía a la que le hubiera gustado escuchar esa palabra. Y por qué digo coherente con él mismo, porque es un hombre demasiado serio, no calcula desfases posteriores como sí ocurre con el señor que maneja al jefe de Gobierno actual. Todas esas cosas, para alguien como yo, que vive del teatro y del canto, en una ficción que de pronto aparece como idealizando cosas, posturas, influyen. Uno sabe que se tiene que tomar un tiempo muy grande para eso, el tema de la imagen en estos tiempos. Son muchas circunstancias que han favorecido al jefe de Gobierno actual y que han puesto en desfavor a Filmus.

¿Usted está de acuerdo con que se presente a la segunda vuelta?
Absolutamente. Porque eso también habla de su coherencia. Si Daniel Filmus no se hubiera presentado a un debate posterior y a una aspiración de ballottage, no estaría cumpliendo con la ciudadanía que lo votó. A mí no me hubiera gustado.

Mencionó la seriedad de Filmus. ¿No le ha jugado en contra en tiempos tan frívolos?
Y qué le vamos a hacer. Usted está hablando con una mujer que hizo creer que el tango canción podía ser otra cosa. Y después de muchos años gané. No gané al principio. A mí me denostaron, me dejaron a un costado, por razones políticas me tuve que ir del país. Y recién cuando el extranjero le dio relevancia, acá tenía demasiadas medallas colgadas como para que alguien me viniera a opinar en contra. Pero es así, además nosotros estamos padeciendo una tinellización desde hace muchos años. Ésos son los procesos que ganan, de pronto. Sobre todo en medio de la gente que no quiere pensar, que se siente agotada, desolada. No es precisamente condición de los pueblos tener memoria.

¿La escucho criticar al electorado, pero no con palabras tan duras como Fito Páez?
Yo creo que ésa fue una desubicación del momento, que bueno, los artistas nos permitimos a veces y no nos damos cuenta de nuestra franqueza. Los artistas somos sinceros. También la edad me ha servido para ir mejorando en ese sentido. Digo lo mismo, pero lo digo desde otro lugar. Y la forma es importante.

¿Y qué autocrítica haría sobre la campaña de Filmus?
Supongamos que yo no voté a Filmus, pero en algún momento oí algo de su propuesta. Si yo tengo a un ciudadano con la nobleza, la decencia y la honestidad de Filmus, si yo lo tengo frente a mí y me dice, sinceramente, «yo no he sabido hacer llegar el mensaje», yo pondría atención a eso. Yo apelo a ese segmento de la ciudadanía de Buenos Aires que ha votado en blanco a pensar un segundito en alguien sincero en la política. Nosotros tenemos a este ciudadano, siempre preocupado por la enseñanza, que antes de elevar un proyecto de ley de Educación cuando era ministro de Néstor Kirchner, viajó a cada pueblito del país para interiorizarse de cada problema. Como senador también dio muestras de gran independencia.

En la Argentina es muy frecuente hacer leña del árbol caído…
Lamentablemente sí. Yo tuve un maestro, Pablo Palat, que decía: éste es el país de todos los domingos. Si no hacés un gol todos los domingos no podés seguir andando. Tenemos que revisar eso.

¿A qué tango le hace acordar este momento político en la Ciudad de Buenos Aires?
A «Desencuentro» de Cátulo Castillo y Aníbal Troilo. «Estás desorientado/ y no sabés/ qué trole hay que tomar para seguir». Es uno de los grandes éxitos míos, además. La gente se siente conmovida por esas palabras porque es el razonamiento de alguien que sufrió esa realidad. No es el cinismo de «Cambalache». Es el horror. Y el tango es tragedia pura.

¿Y cuál es su tango preferido en general?
Siempre fue «Los mareados», de Cobián y Cadícamo. Pero en estos últimos tiempos, mi preferido es «Siempre se vuelve a Buenos Aires». Porque el que ha sufrido extranjería siempre está con la duda de lo que le da Buenos Aires y lo que le quita. Y yo me sentí varias veces echada de esta ciudad. Pero no por toda la gente, por la soberbia ignorante de algunos y por algunas situaciones.

Usted, que ha viajado tanto, ¿nos podrá decir cuál es el misterio de Buenos Aires, que la hace tan especial a pesar de las complicaciones?
Buenos Aires, mal que les pese a muchos, es femenina. A mí la emoción inefable que me da esta Ciudad no me la da nada. Es muy difícil de explicar, es magia.

Borges, a propósito de Buenos Aires, escribió: «No nos une el amor, sino el espanto/ será por eso que la quiero tanto». ¿A usted la une más el amor o el espanto a la Ciudad?
Las dos cosas, las dos cosas. Pero tratemos con nuestras propias fuerzas de mejorar calidades en todo caso como para que lo malo no siga ocurriendo.

DZ/km

 

Fuente Redacción Z
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