Tiempo en Capital Federal

24° Max 18° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 64%
Viento: Sureste 27km/h
  • Sábado 4 de Diciembre
    Cubierto con lluvias19°   23°
  • Domingo 5 de Diciembre
    Parcialmente nuboso con lluvias19°   22°
  • Lunes 6 de Diciembre
    Nubes dispersas18°   24°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 07/12/2021 02:49:56
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Reportaje Z Luisa Kuliok: «Lo único que tenemos es el presente»

Heroína de telenovelas inolvidables como Amo y señor, la actriz es una protagonista de Hamlet.

Por Magalí Sztejn
Email This Page

Entró en las casas a través de la pantalla chica. Generaciones enteras recuerdan a Luisa Kuliok como la protagonista de las telenovelas que décadas atrás miraron en familia, en lo que ella define como «la época de oro de la televisión». Sin renegar de la popularidad y las satisfacciones que le dio ese pasado, reconoce que hoy es en el teatro donde se siente más cómoda. «Es presente absoluto, hace que la gente se disponga a compartir con vos ese rato», explica, abocada a interpretar en el Teatro Alvear los conflictos humanos desde la perspectiva de William Shakespeare.
¿Cuál es la particularidad de esta versión de Hamlet?
Al director, Juan Carlos Gené, le interesó hacer una versión accesible a todo tipo de público, que no me parece menor. Parte de un lenguaje cotidiano, hablamos de vos. Luego en la puesta se encargó de limar laberintos que fueran de difícil acceso. Buscó contar el cuento, sin que nada fuera pesado, y narrar de la forma más directa posible. Salís iluminado pero no agotado de una obra como en esas en las que te decís «cuándo termina».
Mike Amigorena y vos atraen diferente público, ¿desde la elección del elenco hay también una apuesta diferente?
Los dos gozamos del cariño de la gente pero somos actores, aunque nuestra popularidad masiva haya venido de la televisión. De manera que no fue un oportunismo de buscar dos personas conocidas, si bien tenemos distintas coloraturas. Afortunadamente la gente dio el sí. Somos muy felices trabajando juntos. Somos 21 compañeros y es una delicia llegar.
¿Cómo te preparás para interpretar en cine a Estela de Carlotto?
Todavía están terminando de organizar el tema de los fondos. Espero que se pueda concretar. Ellos tienen mi sí. Cuando el año pasado me llamó mi representante para avisarme que me habían convocado me puse a llorar. Como persona me interesa vivamente nuestra historia y lo que podemos darles a nuestros hijos. Al hacer «Estela» se junta todo: la posibilidad de que mi instrumento sirva para contar la historia de lo que nos pasó sin hacer panfleto, que tenga vuelo artístico. Uno se siente útil haciendo algo para la comunidad. Además Estela tiene un aura muy especial.
Sería un homenaje en vida.
Ella está entusiasmadísima pero esa mujer no quiere homenajes. Dice «yo quiero hacer esta película para que se animen los 400 chicos que faltan». No es para que yo me luzca, es para ponernos al servicio, sumar algo que te toque desde la distancia y la cercanía al ficcionar y que los chicos se animen a preguntarse. Siempre me importó lo social, incluso en las telenovelas. Me ocupé de trabajar temas como la identidad en La extraña dama o de hablar sobre los derechos de los indígenas en Más allá del horizonte.
¿Por qué encontraste en el teatro tu refugio?
La televisión es dura. En un unitario te van a aplaudir la misma escena que en un teleteatro. El teatro tiene otro tiempo, te permite otro disfrute. Además es la verdad más grande que hay, es un momento de vida. Yo leo sobre caminos espirituales y comparto que lo único que tenemos es el presente, es el único lugar donde podemos construir.
¿Cuándo empezaste esta búsqueda espiritual?
Siempre me importó pero hubo un momento de inflexión en 2004, que tuvo que ver con una enfermedad de mi mamá. Estaba muy triste y había que sanar esa alma tan herida. Helena Tritek me propuso hacer un espectáculo sobre el amor espiritual. Todo ese tránsito me hizo crecer mucho adentro y como actriz.
¿Podés aplicar esos conocimientos en la vida cotidiana de Occidente?
Ése es el gran paso. También fue un aprendizaje ver cómo. Creo que es una manera de encarar. Una de las cosas que más me ocupan es deshacerme del ego, ser parte de una totalidad. En el judaísmo también hay mucho de eso. Hay una parte que necesitás, porque si no no podés pararte y hacer. Pero hay otra que ensucia, es lo peor de uno. Desprenderse del lugar de vanidad, eso es lo que más me interesa y por supuesto tengo baches.
¿Qué recuerdos tenés vinculados a tu barrio y tu infancia?
Nací en Devoto y reconozco, como decía Fernández Moreno, que lo que se aprendió en la infancia no se olvida jamás: la plaza, la avenida Lincoln, la galería. La mano de mi abuela es algo que siento. Tengo la sensación del apretar de mi abuela, llevándome por las calles después de tomar la leche. Yo soy de esta ciudad, intentaré quedarme lo más que pueda siempre, con mi gente, el tango, los jacarandás, las canciones de María Elena Walsh.

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario