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Reportaje Z: Lito Cruz y la cara de la traición

En El Elegido es un ser sin escrúpulos, en el teatro, el patriarca de un mundo que se derrumba. q

Por daniel-goni
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Con dos puntas de lanza como la obra de Arthur
Miller, Todos eran mis hijos, y el impacto televisivo de El Elegido, por Telefé, sumadas a la labor en su escuela de teatro y al espectáculo de tango que lleva a las cárceles, Lito Cruz tiene una agenda complicada. Sin embargo, logra hacerse un tiempo para compartir una charla en la que recorre diferentes temas como la pasión por la actuación y la repercusión de su trabajo en el público.

¿Cómo vive este presente de reconocimiento y qué siente al anclar en Buenos Aires con esta obra de teatro?
Lo vivo con gratificación. Hacer a Miller hoy es muy especial. Pensá que escribió Todos eran mis hijos en 1947, en pleno auge en los Estados Unidos del macarthismo, con listas negras de las que él mismo fue víctima. Un mundo donde pululaban las ideas de Marx, Lenin y Engels, con todo el revuelo y la paranoia
que esto provocaba. Aquí Miller destroza los mitos en los que se refugia la gente para evadir su responsabilidad individual. Entonces queda el hombre ante sí mismo, ante su familia y ante la sociedad, que a su vez están involucradas. Están
vinculados temas como la corrupción, con unas piezas de avión falladas que generan una tragedia; la ausencia prolongada, ya que hay un hijo que no vuelve y, en medio, una historia de amor desencontrado.

Allí aparecen identificaciones en las que el público recala.
¿Usted cree que esto se debe a alguna causa en particular?

Es que hay vastas franjas sociales que necesitan y hasta piden ser interpeladas. El arte, en este caso la actuación, puede dar allí algunas pistas ciertas para la reflexión, para el pensamiento. Una madre espera al hijo desaparecido porque al no haber un cuerpo, al no haber una tumba, no hay duelo y existe la posibilidad de que éste vuelva.

La puesta de Claudio Tolcachir parece ir desde una escena de pulcritud inicial hacia la densidad de los personajes, que van mostrando complejidades que explotan al final.
Sí, la trama va creciendo hasta que en un determinado momento se sucede una tragedia moderna vertiginosa.
Claudio Tolcachir logró sumarle a la puesta ingredientes que provocaron esa respuesta del público. Ya hace más de un año que giramos con este éxito junto a Ana María Picchio, Esteban Meloni, Vanesa González, Federico D´Elía, Flavio Lavalle, Marina Bellati, Adriana Ferrer y Mauro Antón.

¿Cómo compatibiliza esta movida teatral con el éxito de El Elegido en televisión?
Y… hago lo que puedo. El Elegido tiene en la producción y el armado del proyecto a Pablo Echarri, Martín Seefeld y Federico D´Elía, y sobre eso descansa el éxito de la tira. Su productora Árbol es la que tercia entre nosotros y el canal. Hay un cuidado en la luz, en el texto y en la interpretación que genera que uno se aboque con los cinco sentidos a su tarea específica.

En la trama se cruzan elementos de ocultismo con una problemática político social. Eso es novedoso en una tira y torna más interesante a El Elegido.
El hecho de tocar temas como este capitalismo que viene del exterior a decirles a los indígenas «dame la tierra que yo te doy comodidad» y el de la masonería, que tiene que ver con la Argentina y la historia de la independencia de este país, son los ejes de la trama. Recordá que por un lado estaba José de San Martín, que se hallaba a cargo más de la parte operativa del tema y cumplió con su cometido de la independencia y se fue, y por otro, aquéllos más vinculados a la parte económica como Sarmiento, Rivadavia y Alvear, que fueron los traidores. El papel de Nevares Sosa, mi personaje en El Elegido, es claramente el que, despojado de todo límite y mostrando cómo un perverso inescrupuloso puede preponderar sobre los demás, elige
ese desvío como un verdadero adicto al poder que es.

¿Qué rescata de su relación con el público y cómo cree que éste recibe lo que hace?
Creo que reflexiona y no sólo a través del teatro o una tira sino a través de la historia misma. No olvides que después del revisionismo de Félix Luna aparece un revisionismo del revisionismo, con Pacho O´Donnell, Felipe Pigna, Osvaldo Bayer, Norberto Galasso, que dicen que la historia no es totalmente como la contaron, sino que hay otra. Fijate que acá vos tomás un taxi y no decís que te lleve a Facundo Quiroga o a Chacho Peñaloza, sino a Rivadavia, Lavalle, Paz, Sarmiento. O sea, todos unitarios. Y ni hablar de los billetes. ¡Mitre, que lo defenestró a San Martín, tiene un billete!

¿Sigue con el espectáculo de tango en las cárceles?
Sigo. Estoy haciendo con María Dutil Sueños de un milonguero,
que cuenta historias de amor, con debate posterior. Recorrimos veinte cárceles federales. También trabajamos sobre el tema de la discriminación con chicos con discapacidades.
Y estamos terminando otro espectáculo en el SHA, donde actúa una chica que es no vidente y te aseguro que la ves en escena y no te das cuenta. Cada uno llegó al mundo como llegó y si vos podés dar al máximo dentro de tus posibilidades sos una persona capacitada para la vida.

 

 

 

DZ/LR

Fuente Redacción Z
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