Tiempo en Capital Federal

20° Max 14° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 78%
Viento: Sureste 28km/h
  • Domingo 24 de Octubre
    Despejado10°   21°
  • Lunes 25 de Octubre
    Despejado16°   28°
  • Martes 26 de Octubre
    Despejado19°   30°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Iluminaciones. Por Gabriela Cabezón Cámara

La escritora, autora de La virgen cabeza, narra el verano en Buenos Aires. 

Email This Page
gabi cabezón

Por  Gabriela Cabezón Cámara, escritora y periodista.

 “Flores cayeron sobre los pastos o cantaron sobre los pastos. Flores./Una mañana sobre la loma no supe a quién agradecer tanta gracia. Flores./El cielo era de un azul de pastel sobre la loma delicadísimamente constelada. /Una dulzura empezaba a fermentar en la mañana abierta igual que una corola infinita. No fuimos más que un anhelo de canto. El verano.” Lo escribió Juan L. Ortiz en Entre Ríos. Acá tal vez las flores no sean tantas ni la loma tenga otra constelación que la que pueda lograr un ingeniero vial, pero en enero y en Buenos Aires me ha pasado, por lo menos dos veces, algo del orden del milagro: llena de gracia, sentí una imperiosa necesidad de decirlo y de agradecer al fin, aun con la perplejidad del ateo. Una vez, la más lírica, fue en el Delta, la orilla más bella de la ciudad: era pleno verano, reventaban de flores y de verde las islas y el río subía y bajaba y yo creí remar sobre el lomo de un animal tan marrón como vivo pero vivo de vida orgánica, como el chico-río de El viaje de Chijiro. Miré para arriba y el cielo y las copas de los árboles vibraban de ese amarillo dulce y dorado que tiene el sol antes del atardecer y me encontré diciendo, como Juan L., “gracias”, sin saber “a quién agradecer tanta gracia”. Eso pasó un enero hace algunos años, cuando remaba mucho. La segunda oportunidad fue en estos días: 35° C a la sombra y tuve que atravesar media ciudad. A la velocidad fue la enero, la más alta del año. Nunca tuve calor. Me encapsulé; el aire acondicionado me armó una burbuja en casa, en el auto, en el consultorio al que fui, en mi trabajo. Me permití decir, no menos atea pero mucho más relajada, “gracias, Señor, por el Split”. Me desencapsulé a la noche, cuando me senté en una vereda de El Banderín a tomar cerveza y charlar de la vida y los libros con mis amigos. Luna, estrellas, Stella Artois, hablar de lo que nos une y nos apasiona y nos da sentido. Eso, que el verano en Buenos Aires tiene las gracias del aire acondicionado y del Delta y dela Costanera y viene con un tiempo libre, sin más compromisos que el estrés o el tedio del trabajo: es un tiempo que florece también en idas al cine, a algún que otro museo; por ejemplo, en estos días pienso ir a ver los videos de Tracy Emin al Malba y la muestra que acaba de inaugurar la galería Proyecto A en San Juan al 500. Y me voy a llenar de las mejores flores de enero: las mesas con amigos y cervezas de las noches tranquilas y brillantes en las vereditas porteñas. 

 

 

 

 

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario