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TEMAS DE LA SEMANA

Reformas en el secundario

Estudiantes y docentes dicen que con la reforma se pierde la rica diversidad educativa de la ciudad, y muchos títulos desaparecen o pierden valor. Se eliminan bachilleratos estratégicos como el pedagógico y horas de taller en las escuelas técnicas. 

Por Néstor Rivas
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reformaescuelassecundarias3 Télam Buenos Aires, 27/09/2012.- Una masiva movilización de estudiantes secundarios porteños marchaba por las calles céntricas de la ciudad de Buenos Aires hacia el Ministerio de Educación porteño en contra de la reforma curricular que propone el gobierno de Mauricio Macri en las escuelas medias. Foto: Alejandro Belvedere/Télam/aa

 

La comunidad educativa está agitada, desde que el gobierno porteño difundió el Prediseño Curricular para la nueva escuela secundaria acordada –según el Ministerio de Educación encabezado por Esteban Bullrich– en el marco del Consejo Federal de Educación. El documento es presentado como material para “la consulta y la revisión” entre autoridades educativas, docentes y alumnos, y afecta tanto a los colegios públicos como privados. Desde la Dirección de Currícula, que depende de la cartera de Educación, aclaran insistentemente con que se trata de un mero borrador para ser sometido a debate. Sin embargo, desde los gremios docentes, los centros de estudiante y hasta los padres ya se alzan voces en contra. La polémica en ciernes retrotrae al conflicto vivido con las escuelas técnicas el año pasado, cuando sus estudiantes ocuparon masivamente los colegios contra un antecedente similar. Entonces, una resolución judicial obligó al Ministerio de Educación a articular nueve jornadas de debate en los establecimientos educativos, de las cuales se acaba de celebrar la cuarta hace apenas unas semanas. El balance de esa experiencia, para los docentes y estudiantes que participaron y fueron consultados por Diario Z, es bastante crítico. En primer lugar, porque la cuestionada reforma de la escuela técnica ya se está aplicando en los dos primeros años de cursada. Esto acrecienta las suspicacias dentro de la comunidad educativa frente al mentado prediseño y al alcance real que tendrá su participación en el debate.

Qué se discute

El proyecto propone dividir la educación secundaria en dos ciclos. Uno básico, de dos años de duración, común a todas las orientaciones, apuntado a la formación general de los alumnos; y otro superior, “orientado”, de tres años, en el que se incorporará progresivamente la formación específica. Por otra parte, la carga horaria se incrementaría, pasando de un promedio de 33 horas-cátedra semanales a un piso de 38.

Uno de los aspectos más debatidos es que también prevé reducir las 158 orientaciones actuales que se dictan en los colegios comerciales, técnicos, artísticos y bachilleres de Buenos Aires a tan sólo diez. Las orientaciones que quedarían en pie, entonces, serían Comunicación, Economía y Administración, Educación Física, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Informática, Arte, Agraria, Turismo y Lengua. De ese modo, se perderían especializaciones como, por ejemplo, la de los bachilleres pedagógicos y con orientación docente, que forma parte de los colegios normales desde los inicios mismos de la escuela pública en el país. Esto, en una ciudad con déficit crónico de maestros, que por ese motivo recurre a los estudiantes de profesorados con el 70% (o menos) de la carrera cumplida para ponerlos al frente del aula.

La tendencia al incremento de las materias generales es más o menos evidente, ya que las que más espacio ganan son Matemática, Lengua e Idioma, en desmedro de otras como Psicología, Biología, Filosofía o Cultura Musical. Llamativamente, las materias informáticas desaparecen de los tres años del ciclo superior.

En el caso de los colegios técnicos, docentes y alumnos sostienen que perderán el 25% de las horas de cursada de materias técnicas específicas de cada orientación, y el 17% en el caso de las materias científico-tecnológicas. Como contrapartida, aumentarían más del 22% las horas destinadas a materias de formación general.

Desde el Ministerio, aseguran que “apuestan” a que los egresados del nuevo colegio secundario continúen sus estudios en el nivel terciario o en las facultades, donde recibirán una especialización. Sin embargo, desde los institutos de formación docente –que también se ven afectados por la ola reformadora– aseguran que pasar al nivel terciario tampoco asegura una especialización. Según María Cecilia Ponce, consejera por el claustro de graduados en el prestigioso Instituto Joaquín V. González, en el que se cursan 17 profesorados, “en el programa del año 1971, teníamos apenas 7 materias que formaban parte del tronco común a todos los profesorados, y 20 que eran específicas. Actualmente, las materias comunes subieron a 13 y las específicas bajaron a 18. La tendencia es a la unificación de la currícula en los cursos de grado y el traslado de las materias específicas a cursos de post grado, que son arancelados”. Algo similar ocurre en las universidades.

La especialización, se ve, queda cada vez más lejos en el horizonte. Los títulos que expedirá la “nueva escuela secundaria” serán de bachiller o técnico en determinada orientación, por lo que desaparecerán los títulos específicos de escuelas técnicas, artísticas y comerciales. Para estos estudiantes, cuyo mayor interés suele ser salir del secundario con un título habilitante, esta descalificación adquiere ribetes dramáticos.

Un poco de Historia (sólo un poco)

Uno de los aspectos más polémicos del proyecto, según sus críticos, es que la nueva currícula elimina la obligatoriedad de la materia Historia del cuarto y quinto año de los colegios normales. La Directora General de Planeamiento Educativo, Mercedes Miguel, asegura que eso “es falso”, y que a pesar de que el Consejo Federal de Educación no la incluye entre las asignaturas obligatorias del nivel secundario, la jurisdicción a su cargo defiende la presencia de esa materia “en todo el trayecto escolar”. En una carta pública ampliamente difundida, la directora Miguel asegura que este prediseño curricular “contempla respetar la asignatura de Historia hasta 5to. año a través de las posibles alternativas como ser los espacios de ´electiva en Ciencias Sociales´, o bien utilizar el Espacio de ´Opción Institucional´, que se encuentra presente en todas las Orientaciones del actual Pre Diseño Curricular”. De acuerdo con el presupuesto horario difundido en el citado pre diseño curricular, la “Optativa Ciencias Sociales” consiste en 3 horas semanales que en cuarto año se disputarán entre Historia, Geografía, Sociología, Antropología y Economía. En cuanto a la “opción institucional” de quinto año, se trata de otras 3 horas destinadas al “tratamiento de contenidos educativos cuya definición estará a cargo de cada institución, en conformidad con los criterios definidos a nivel ministerial”. Allí se podrán abordar temáticas “de interés propio de cada institución” o dedicarlas a fortalecer “el tiempo de materias o unidades curriculares que así lo requieran”. Para Susana Colli, del Consejo Directivo del sindicato Ademys y especialista en educación media, se trata de “un invento a la medida de las escuelas privadas”, que nada tendría que ver con el dictado de Historia. “Por un acuerdo con los colegios privados, el Gobierno de la Ciudad subvenciona aquellas materias aprobadas por el ministerio. Esto les abre la posibilidad de acreditar una materia como Religión dentro de las ´opciones institucionales´ y obtener así el subsidio estatal”.
Los profesores del Nicolás Avellaneda lanzaron una convocatoria para rechazar la eliminación de Historia de los años superiores de la secundaria, y cosecharon la adhesión de legisladores, sindicalistas, investigadores y periodistas; entre otros, sumaron sus firmas Osvaldo Bayer y Felipe Pigna. En el mismo sentido, se pronunciaron el consejo directivo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y el Consejo Superior de la Universidad de Lanús.

Qué pasa con los docentes

Con este nuevo diseño curricular, no sólo se verá alterada la formación de los estudiantes. También los docentes verán modificadas sus condiciones laborales y se abren muchos interrogantes al respecto. Por un lado, el incremento de horas en materias como Lengua Extranjera, Biología y Artes plantea una reestructuración de los horarios de estos profesores. Pero lo que más preocupa es que esto pueda llevarlos a superar la cantidad de horas permitidas estatutariamente (pueden ser titulares de un máximo de 48 horas-cátedra). Otro caso es el de la reformulación de materias como Educación Cívica, que pasa a ser Ciudadanía y Salud, con un programa muy diferente, lo cual plantea el problema de la incumbencia de títulos. Algo similar ocurre con el cuarto año de las escuelas normales, por ejemplo, aquellas de orientación Biología. Allí directamente desaparecen las materias Psicología, Biología, Química Inorgánica y Cultura Musical. Los profesores sostienen que –dado el perfil docente de las materias que se incorporarán– podrían ser reubicados los profesores de Biología y Química, pero no así el del resto de las materias. Desde el Ministerio de Educación, aseguran que no se perderá ningún docente, pero los dirigentes gremiales observan esto con preocupación. Laura Marrone, directiva de Ademys, se pregunta en voz alta: “el gobierno dice que va a considerar una disponibilidad por un tiempo, pero es un paquete muy grande de docentes. Al cabo de ese período, ¿qué va a pasar?”.

“Hay muchos docentes cuyas materias desaparecerían y su reubicación debería estar acompañada de una reconversión de su formación. No digo que haya que mantener todo lo mismo, pero si un docente se formó para enseñar contabilidad y hoy esas horas van a sobrar, porque el diseño de la escuela comercial pasa por otro lado, deberían darles a esos profesores la oportunidad de estudiar durante tres años y reconvertirse”.

Por qué no

Los gremios docentes y los centros de estudiantes más activos de la Ciudad coinciden en rechazar la propuesta del gobierno, aunque entre ellos presentan matices diferentes. La cuestión suscitó mesas de debate en los colegios, como en el Nicolás Avellaneda y en el Mariano Acosta, y al menos dos marchas convocadas por las organizaciones estudiantiles, que tienen previsto volver a movilizarse el próximo 28 de junio. Por su parte, desde el Ministerio de Educación porteño aseguran que el pre diseño apunta a adecuar la currícula de los colegios secundarios de la Ciudad a los lineamientos establecidos por el Consejo Federal de Educación (CFE), ante el cual solicitaron que se incorporen ciertas orientaciones, como las de los bachilleratos Pedagógico, Comercial, Físico y Matemático y los bilingües. Sus voceros aseguran estar trabajando “de maravillas” con el ministro Sileoni al respecto. 

Eduardo López, secretario general de UTE, el gremio docente mayoritario en la Ciudad, considera que el CFE “puso un piso, no un techo”. “Fijate lo siguiente: la mitad de las escuelas porteñas tienen jornada completa; el resto del país, el 3%. Si mañana el CFE plantea que haya un 25% de escuelas de jornada completa, eso no quiere decir que la Ciudad deba reducir las suyas”. Para Laura Marrone, de Ademys, en cambio, “tanto el CFE como el Ministerio de Educación son los autores ideológicos y también los responsables del marco de esta reforma y de su implementación”. Ambos coinciden en la necesidad de ampliar el debate y establecer mecanismos participativos y articulados con la comunidad educativa. “Aquí se plantea un cambio tecnocrático, desconociendo la realidad de cada lugar. Lo nuestro no es una negativa a revisar el currículum, pero las orientaciones tal cual se proponen son un reduccionismo que empobrece”, asegura Marrone. “A la escuela pública hay que mejorarla, pero la derecha la ataca por lo que tiene de bueno”, concluye López.

Matías Delgado, del Centro de Estudiantes del Mariano Acosta, afirma que con esta reforma “no se garantiza ninguna de las tres orientaciones que tiene el colegio. Queremos que se mantengan y que no se devalúe la formación educativa”. Anticipa que el 28 de junio saldrán a la calle todos juntos, los estudiantes secundarios, los gremios docentes, los estudiantes terciarios y las federaciones universitarias, para manifestar su rechazo.

DZ/km

Fuente Redacción Z
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