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TEMAS DE LA SEMANA

Raúl Zaffaroni, un juez políticamente incorrecto

Charla a fondo con un hombre del Derecho.

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Por Alejandra Vignollés
EDITORA

Porteño hasta los tuétanos el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Raúl Zaffaroni, nació en el límite entre Caballito y La Paternal, donde se cruzan las calles Tres Arroyos y Espinosa. Este jurista, reconocido internacionalmente por su especialidad en Derecho Penal, ahora vive en el barrio de Flores, igual que cuando era chico, ya que cuando tenía unos pocos años sus padres se mudaron allí. Toda su formación intelectual la hizo en la educación pública de la Ciudad y el doctorado en la Universidad del Litoral de la provincia de Santa Fe. Amante de los ritmos populares, le gusta especialmente escuchar bossa nova y bailar Salsa. Dice que no tiene mucho tiempo para la literatura y que cuando tiene tiempo libre lee historia contemporánea. Que cada tanto relee a Charles Dickens y Mario Benedetti y que su libro de cabecera es la Divina Comedia.
Zaffaroni se define: «Me gusta la vida de barrio nunca pensé en irme a vivir al centro o algún barrio residencial, por ejemplo», asegura. Prefiere quedarse en su casa a disfrutar de sus plantas y animales. Y se queja de que Flores últimamente se ha «despersonalizado mucho, «recuerdo que cuando era chico era un barrio en el que se salía a la vereda a tomar mate o cerveza las noches de calor. Nos conocíamos todos. Ahora tengo una casa de departamentos al lado y no sé quién vive», describe. Multifacético, Zaffaroni, impecable en su saber, amable, educado, sencillo, también tiene convicciones para la polémica, como por ejemplo su postura sobre el aborto. No olvida tampoco mortificar al jefe de Gobierno actual y los que ya no lo son con la deuda pendiente sobre
la creación de las comunas.

¿A usted lo reconocen como un vecino ilustre del barrio?
Sí claro porque me ven en la televisión. Una vez venía del exterior y una funcionaria de Migraciones me dijo: ´Yo lo conozco a usted, sí, sí usted es un actor de televisión´.

¿Cómo ve a Buenos Aires?
Lo que plasmamos en la Constitución que hicimos en 1996 era ver cómo se podía recrear en Buenos Aires los pequeños contornos. Buenos Aires es una gran metrópolis y el problema central es el anonimato. El problema de la monstruosidad urbana es el anonimato.

¿La recreación de esos pequeños contornos serían las comunas?
Si pensamos en algo que todavía no se ha plasmado que es la creación de las comunas.

Ya hay fecha para la elección de las comunas.
Sí, yo preferiría que las comunas fueran más pequeñas. Lo que no tenemos en Buenos Aires es el contacto inmediato con una manifestación terciaria del Estado. Donde uno vive enfrente de la casa del concejal, a la vuelta del intendente, a dos cuadras del secretario. La dirigencia política no ha querido nunca descentralizar el poder.

Cambiando de tema, ¿usted qué piensa de la despenalización del aborto?
Despenalizar el aborto es absolutamente imposible. No existe en el mundo eso. Cuando se habla de despenalizar el aborto, significa ver si se puede flexibilizar o ampliar las causas de exculpación. Creo que nuestro código es bastante amplio, hablo de la letra de la ley, no de la interpretación. El Código Penal argentino habla de aborto no cuando peligra la vida, sino la salud de la mujer física y psíquica. De modo que la discusión en lo que se centra es en ver si se puede ampliar un poco más el ámbito del aborto no punible o no. Pero la discusión después se vuelve totalmente irracional, porque entra en juego una suerte de discurso cerrado, que se niega a incorporar datos de la realidad. Y la realidad de los hechos es que el aborto es un delito impune. El número de abortos es astronómico. El problema nuestro es que predomina el aborto de la miseria. Hay una estratificación social del aborto. La mujer de clase media aborta en condiciones de seguridad en una clínica y la mujer pobre se somete a prácticas quirúrgicas absurdas. Entonces yo participo de tutelar la vida desde el momento de la concepción pero tutelarla, que significa reducir el número de abortos.

¿Usted cree en Dios?
No estoy muy seguro.

Fuente Redacción Z
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