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TEMAS DE LA SEMANA

Ramos Mejía: nuevo modelo de anestesia

Un protocolo que recorta tiempos de internación y gastos en la salud pública.

Por paula-soler
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En tiempos en que el hospital público recibe más críticas que elogios, la estrategia de analgesia multimodal en la anestesia para cirugías programadas, promovido por profesionales de hospitales como el Ramos Mejía, acorta un 70% los tiempos de internación, y entre un 30 y 60% los costos.

Dato no menor, ya que esas dos variables suelen utilizarse para medir la crisis crónica en la que se encuentra la salud pública.

«El protocolo de anestesias combinadas logra acortar un 70% del tiempo de internación, es decir que si una persona sometida a cirugía torácica debía estar una o dos semanas internada en su postoperatorio, con esta estrategia podría recibir el alta a los dos o tres días», explicó a Diario Z Diana Finkel, jefa de la División Anestesiología del hospital Ramos Mejía, quien además es candidata a Máster en Efectividad Clínica en la Universidad de Buenos Aires. Otro dato que sorprende y destaca Finkel es que «la disminución de costos ronda entre un 30 y un 60%, dependiendo si el ahorro es mayormente en menor gasto por menor tiempo de internación, ya que la «hotelería» institucional es lo que más encarece al sector salud, más que los tratamientos médicos, los honorarios profesionales, etcétera».

Si bien este protocolo se utiliza en cada vez más hospitales debido a sus exitosos resultados, hay una larga de lista de «contras» que hace que esta estrategia, que evitaría muchos vicios de la salud pública, no se aplique de manera homogénea y efectiva.

La enumeración de contras, que Finkel y cualquier otro profesional de la salud suelen recitar de memoria, contiene: falta de insumos, dilación en los nombramientos de anestesiólogos, y largas listas de espera para cirugías por la creciente demanda poblacional en servicios de salud.

«Faltan políticas de salud y administradores de hospitales que se formen seriamente en economía de salud para que puedan hacer evaluaciones económicas completas, no que sólo consideren cuánto cuesta un catéter de más o una ampolla de fármaco de menos. Ni hablar de la falta de salas de recuperación Posanestésica mejor equipadas y funcionantes las 24 horas, donde se llevaría a cabo una analgesia de este tipo mejor monitorizada, por anestesiólogos y enfermería especialmente capacitada por nosotros», sintetiza Finkel a Diario Z.

En el hospital Ramos Mejía hace más de 10 años había entre 20 y 30 médicos anestesiólogos. «Hoy somos 14 y hacen falta muchos más», cuenta Finkel y agrega: «Por la burocracia que tiene el sistema, los nombramientos llegan a los 9, 12 o más meses y en ese momento la persona ya buscó otro trabajo porque tiene que poder vivir y quizás mantener a una familia».

Cómo funciona

El círculo virtuoso que supone esta nueva estrategia, según quienes lo llevan adelante, se completa con que al acortarse la internación disminuye la posibilidad de que el paciente adquiera una infección intrahospitalaria, así como mejora su calidad de vida al sufrir menos los postoperatorios.

DZ/KM

 

Fuente Redacción Z
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