Tiempo en Capital Federal

21° Max 19° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 91%
Viento: Sureste 25km/h
  • Lunes 26 de Octubre
    Despejado14°   21°
  • Martes 27 de Octubre
    Despejado14°   19°
  • Miércoles 28 de Octubre
    Cubierto con lluvias13°   18°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Qué hacemos las chicas cuando estamos solas

Vera Killer devela la gran duda que tienen muchos varones, juega a ser la protagonista de Sex and the city trash y cuenta una de sus peores pesadillas.

Por Vera Killer
Email This Page
friendspinupvintagehappypinuptalking-639050ee8d127d9082d2f1da130f77ce_h

Anoche soñé que estaba en un bar con mis amigas, decía que iba a ir al baño y todas decidían acompañarme. El espejo nos reflejaba espléndidas y algunas, incluso, se maquillaban. Las otras chusmeábamos, secreteando, qué lindo es tal y cómo me gusta cual. Nos reíamos por todo, sin sentido, y nos acomodábamos los corpiños para que nuestras tetas escapen un poco por los escotes. A pesar de tanta felicidad, estábamos preocupadas por saber cómo seducir a nuestro hombre ideal, ese con el que nos queríamos casar, tener hijos, atender y acompañar.

Me despertó mi grito aterrado y tardé varios segundos hasta entender que sólo había sido una espantosa pesadilla. Boqueaba como un pez fuera del agua. Ya no podía volver a dormir. Desde que vi El Conjuro, la 1, que no estaba tan asustada. No podía sacarme esas imágenes espantosas de la cabeza. Fui a hacerme un té de tilo, para calmarme, pero terminé sentada frente a la computadora. Y acá estoy, tipiando para exorcizar el espanto.

Es cierto que estoy en la cama, con la laptop sobre un almohadón, y recostada en una postura más simpática que cómoda, como una suerte de Carrie Bradshaw. ¿Debería hacer algunas preguntas pavotas y retóricas para terminar de encarnar el personaje? Pero no tengo un camisón sexy, amigos, estoy en jogging y medias de lana, porque hace frío y el gas es muy caro como para prender la estufa. Detrás de mi ventana no duerme Nueva York, está Balvanera oscura y alfombrada de basura.

Igual escribo estas líneas de madrugada, con cierto ánimo justiciero, más post punk que divina, lejos de mohines, clichés y negligees. Todavía no salieron a cantar los pájaros, pero ya presiento el día. El té que nunca me preparé le dio paso a un café negro, la taza calienta la palma de mi mano y me da cierta tristeza abandonarla para tipear. Pero tengo que hacerlo. Ah, sí, prendí un cigarrillo, tengo que confesar.

Vengo a derribar mitos. Realmente no es justo que muchos varones supongan algunas cosas sobre nosotras, y menos aún que tantas de nosotras también las creamos. ¿Quién dijo que sólo hablamos de hombres? ¿Y por qué a veces sólo hablamos de ellos? ¿Quién dictamina que lo que más queremos es casarnos y tener hijos? ¿Y por qué tantas veces muchas se frustran si no logran eso?

Arrojo la piedra y no escondo la mano. Es para ver si logro volver a encontrar el sueño, uno más lindo, libertario, porque nadie está exento de ser parte de la monstruosidad del patriarcado. Ni siquiera cuando dormimos, como en mi caso. Escribo estas líneas para ellos, para que lidien con la realidad y dejen de decir que no nos entienden, por ejemplo. Pero también lo hago para nosotras, para sacarnos un peso/expectativa ajeno de encima. Al menos algunas, chiquitas, pequeñas, básicas.  Tengo ganas de aclarar algunos tantos, y quien quiera oír que oiga.

Antes de seguir, una pequeña digresión. Si a esta altura del partido queda algún cerebro de balón al que haga falta aclararle que no hacemos guerra de almohadas en remera y bombacha si pasamos una noche juntas, bueno: no solemos hacer eso, chicos. Ahora sí, a lo que quería referirme. Aunque es un poco menos cliché que la fantasía Playmate, los siguientes tres puntos son igual de irreales. Tomen nota. A saber:

-No somos naturalmente lampiñas, o de poco pelo en las piernas y zonas íntimas. Algunas optan por depilarse, poco, mucho y/o hasta en lugares que no llegaría a imaginar un varón heterosexual. Si se hace es o debería ser por gusto propio, porque nuestros pelos son lindos, tienen su costado sexy, igual que los de ustedes.

-Muchas de nosotras sabemos cómo arreglar las cosas de la casa. Otras no, claro, como muchos varones que también son inútiles en la tarea. Por supuesto que podemos cambiar un cuerito, no sean pánfilos. Lamento confesarles que bueno, a veces usamos su prejuicio a nuestro favor y los hacemos trabajar. Podríamos prometer dejar de hacerlo si dejan de subestimarnos.

-No siempre queremos ponernos de novias con ustedes, no sean engreídos. Menos aún tener hijos. Ser madre, como ser padre, está bueno, para algunas y algunos. Muchos otros, prefieren no procrear. No somos desamoradas o estamos desnaturalizadas por eso.

Ya salió el sol, escucho al portero manguerear la vereda, huelo las tostadas del vecino y entonces me despido con un consejo, para todos y todas: usar cotidianamente un lenguaje no sexista es una buena forma de reducir las desigualdades entre hombres y mujeres. No se pierde nada y se gana mucho. ¡Prueben!

DZ/dp

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario