Tiempo en Capital Federal

17° Max 14° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 87%
Viento: Sureste 21km/h
  • Lunes 20 de Septiembre
    Cubierto con lluvias13°   20°
  • Martes 21 de Septiembre
    Despejado  16°
  • Miércoles 22 de Septiembre
    Cubierto con lluvias12°   16°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Proponen convertir al Zoo en un jardín ecológico

El legislador Adrián Camps impugna el proyecto de “Zoo verde” que plantea el Gobierno. Propone convertir el predio en un paseo y reintroducir los animales en la naturaleza.

Por Juan Carlos Antón
Email This Page
Adrian_Camps

Tener un oso polar en la ciudad de Buenos Aires con 40 grados de temperatura, humedad, pirotecnia, es un maltrato totalmente innecesario y por eso se murió”, advierte el diputado porteño Adrián Camps. Amante de la naturaleza desde su infancia –“iba de campamento a zonas de lagunas desde que tengo memoria”–, Camps es uno de los defensores de los derechos de los animales en la Legislatura porteña y acaba de presentar un proyecto que busca transformar de raíz al Zoológico de la Ciudad hasta convertirlo en un jardín ecológico, de corte educativo y con foco en la investigación. Bastante diferente del también reciente proyecto oficial de Zoo, que quiere cambiar los animales silvestres por autóctonos y dejar el resto, según los animalistas, más o menos igual.

Camps recibe a Diario Z en su despacho, con grandes fotos de Mandela y Alfredo Palacios, y reivindica la lucha por devolverle el predio a la Ciudad tras denunciar las irregularidades en su adjudicación: “En 2011 se vencía la concesión de 20 años que venía desde la época de Grosso y saqué un comunicado para que el lugar volviera a ser público. Ni ellos sabían que se vencía ya que no tomaron ninguna precaución. Pasaron varios meses y firman un convenio de prórroga. Y ahí es cuando se les ocurre la genialidad de hacer un remate. No se trató de ver quién quería transformar las cosas o tenía un mejor proyecto, sino el que ponía más plata. Se hizo en la sala de remates del Banco Ciudad. Lo ganó la misma empresa que ya lo tenía. Lo hicieron por cinco años para no pasar por la Legislatura.
¿Y esto era legal?
Yo fui a la Justicia porque el Gobierno solamente puede concesionar por cinco años sin el aval de la Legislatura cuando se trata de obras y servicios públicos. Y el Zoológico no es ni una cosa ni la otra. Y cuando es espacio público, aunque sea por menos de cinco años, necesitan una ley con procedimiento de doble lectura. Es decir que fue irregular. La jueza Liberatori me da la razón. Ellos apelan a la Cámara, que da vuelta el fallo dos a uno. Se hacen los tontos y no se expiden sobre el tema y habilitan el remate, que termina con una suma alta de canon: 1.050.000 pesos por mes.

¿Cómo está la situación ahora?
He presentado pedidos de informes y no los contestan. El Zoológico tiene una crisis económica seria en los últimos meses porque han recibido reclamos de los trabajadores a los que no les pagaban o les pagaban la mitad del sueldo en cuotas. Además, funcionarios del PRO me dijeron que no es rentable, que ya no pueden seguir subiendo el precio de la entrada. Y que eso es, en parte, lo que da origen a la propuesta esta del “zoológico verde”. Además se les murió el oso, con lo cual pagaron un precio político muy alto. Después la jirafa que se llevaron a Río Negro murió. Además, hay toda una movida de las asociaciones animalistas, le metieron varios abrazos al Zoológico, bicicleteadas, amparos por la orangutana. Y realmente la sociedad de Buenos Aires fue tomando conciencia de que el zoológico está mal, que eso es una cárcel de animales, que está en pésimas condiciones, que no se justifica en el mundo en que vivimos tener ese lugar para alojar animales con un criterio comercial.

La movida contra los zoológicos es internacional.
Lo es y por suerte acá hay muchas organizaciones ambientalistas, gente muy seria; incluso hay una cátedra de derecho animal en la Universidad de Buenos Aires. Se está diseminando por todo el país. En algunos lugares están en proceso de cierre como en Santiago del Estero. Nuestro proyecto fue realizado con una organización llamada Sin Zoo que reúne a una gran cantidad de asociaciones animalistas.
¿Es un zoológico sin animales?
No. No es un zoológico. Hay un conflicto con el tema de zoológico verde, que es lo que propone Macri. Si uno lee los primeros cinco renglones, dice “estoy de acuerdo” pero enseguida aparecen las grandes diferencias. Primero, el nombre. No hay nada más antagónico con lo verde que un zoológico. Lo verde es naturaleza, animales en libertad y el zoológico es el encierro de los animales. Como estamos en la ciudad verde, Macri habla de zoológico verde. Es cierto que tiene una serie de enunciados que son correctos pero después la parte práctica se reduce a que van a trasladar a los animales exóticos e incorporar autóctonos. Y eso termina en un zoológico con animales autóctonos en las mismas condiciones en las que están los de ahora.

¿Y cortar la concesión?
No dice nada de eso. Incluso dicen que van a trasladar a los animales pero no hay ningún plan. No hay plazos ni objetivos, no hay nada. Es, en definitiva, un tema más de campaña. Ven que en la sociedad existe un caldo de cultivo favorable para estas iniciativas y las asumen y después se ve. Convocaron a una reunión a los dirigentes animalistas en el zoológico. Ellos me decían “nos convocan ahí justo a nosotros que estamos en contra de los zoológicos, esto es como si convocáramos a un dirigente judío a una reunión en Auschwitz”. Los animalistas igual fueron y les cuestionaron que no hay nada concreto. El otro concepto que no admiten es el de bienestar animal, que figura en ese proyecto oficialista. El bienestar de un animal silvestre es la naturaleza, no el zoológico. No hay forma de garantizarla en un zoológico y menos en éste.

¿Ustedes qué proponen hacer ahí?
Un paseo público. El proyecto es muy serio porque lo ha hecho gente especializada y tiene plazos. Los animales que puedan ser reintroducidos en la naturaleza, volverán a ella. Los que no, serán llevados a santuarios de animales en lugares amplios donde hay una sola especie y tiene lugar en estado de semilibertad. Con los que no se puede hacer nada, quedarán en el zoológico. Hay más de 2.000 animales en el zoo ahora. La idea es ni introducir ni reproducir ni utilizarlos como un mecanismo económico de exhibición. Por supuesto que hay determinados animales que forman parte de la fauna autóctona que viven en las lagunas y los lagos que quedarán. La idea es hacer un centro de recuperación de fauna. Existe un problema con toda la fauna que se incauta del tráfico ilegal, que es el tercer negocio del mundo. Permanentemente están incautando en las fronteras. Además, el Zoo de Buenos Aires es un hermoso paseo público y tiene un alto valor arquitectónico. Todo eso está protegido y no se puede tocar.

¿Entonces sería un lugar público, se caería la concesión y habría que intervenirlo?
Si el Gobierno hiciera lo que dice que va a hacer, tendría que intervenir la concesión porque hay un contrasentido entre lo que es una explotación comercial y lo que nosotros llamamos un jardín ecológico, que en parte coincide con lo que quiere el gobierno. Pero la explotación comercial requiere exhibición de animales y animales que atraigan a los visitantes porque son exóticos. Si yo voy a exhibir un ñandú y le voy a cobrar lo que cobran éstos, no viene nadie. Los espectáculos son los que rinden. Si el Gobierno quiere terminar con el paradigma jardín zoológico y pasar al paradigma jardín ecológico tiene que intervenir y además va a tener que poner plata, no sacar. En todo el mundo este tipo de lugares está subvencionado.

Contra los zoológicos de rejas, muchos proponen los zoológicos que están más abiertos, donde se puede entrar con el auto. ¿Qué opina usted?
Nosotros estamos en contra de la utilización de los animales. No están nunca libres. Lo correcto si uno quiere defender las especies en peligro de extinción, lo que hay que hacer es proteger el hábitat. El resto, es ínfimo. En Estados Unidos trataron de reproducir al guepardo y no pudieron y eso que invirtieron fortunas. Y llegaron a la conclusión de que si quieren protegerlo, hay que poner plata en las reservas de África. Acá en el zoológico, el año pasado le hicieron una operación a una hembra de guepardo para inseminarla artificialmente a ver si la podían reproducir. Mostraron la foto y la tenían entubada. Eso es salvajismo. ¿Qué se puede conseguir? Una cría para que vaya a otro zoológico, nada más. La diputada Virginia González Gass presentó un proyecto para que se prohíba en el Zoológico de Buenos Aires la reproducción artificial de animales por métodos invasivos que no tengan como fin la introducción a la naturaleza. Esto de los zoológicos es algo que la sociedad admite cada vez menos.

Habrá cierta nostalgia de llevar a los chicos a ver al elefante.
Pero los padres salen espantados. Muchos me han dicho: “Yo llevé a mis hijos y la verdad cuando salí de ahí, estaba mal. Yo cuando era chico, iba y no me pasaba eso, pero ahora cuando voy siento rechazo”. Tienen otra conciencia. Eso es lo que está pasando en la sociedad y eso es lo que ha detectado el marketing político. En eso son muy buenos. El marketing político del PRO es uno de los mejores del mundo. Ha detectado que hay una inquietud en la sociedad por cambiar esto. Y entonces lanzan el zoológico verde con alguna consigna correcta, pero es maquillaje.

DZ/ah

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario