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Productos orgánicos: qué culpa tiene el tomate

Opciones accesibles y rápidas para quienes prefieren verduras y frutas naturales y sin aditivos.

Por sebastian-hacher
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Ya lo dijo Juana Molina en un canción que tiene sus años: «Las frutillas, los tomates ahora no son tan ricos/ porque les pusieron qué sé yo qué gen maldito». Al paladar porteño que nunca probó los frutos de una huerta hogareña, la letra puede sonarle a queja esnob, pero basta con haber tenido un abuelo que sembraba tomates en el balcón para entender que el sabor de los vegetales cambió mucho en los últimos años.

Fertilizantes, modificaciones genéticas y pesticidas hicieron de nuestras verduras un alimento que está lejos de tener la intensidad de la infancia. Lo paradójico -lo esperanzador- es que mientras más avanza la tecnología aplicada a la alimentación y más estandarizada se vuelve nuestra comida, más crecen las opciones alternativas. En la Ciudad hay al menos media docena de deliveries que ofrecen verduras orgánicas directamente desde huertas familiares. Por orgánico no hay que entender más caro o más sofisticado, sino más natural: gente que cultiva y cosecha con los métodos antiguos, sin agregados químicos. El resultado son zanahorias más grandes y tiernas, rabanitos picantes de verdad y hasta lechugas que no se achicharran si las dejamos dos días en la heladera.

Una de las opciones más económicas es Iriarte Verde, una cooperativa con base en Barracas. Tienen un acuerdo con productores familiares del Parque Pereyra Iraola, donde todos los lunes y miércoles se cosecha la verdura que a la mañana siguiente se entrega casa por casa en toda Capital Federal.

Como la mayoría de los grupos que ofrecen este servicio, los canastos de Iriarte Verde vienen con variedades que se eligen sobre la base de lo que está maduro al momento de hacer el pedido. Las tres opciones son: Mini (seis variedades y casi cinco kilos de hortalizas más un kilo de frutas), Chico (hasta 15 variedades y siete kilos) y Grande (con 15 variedades, pero con más kilos). Los pedidos se pueden hacer al 4301-9710.

Antes de recibir el primer paquete, lo típico es la ansiedad por saber qué vendrá en el pedido. Pero no hay que temer: con tanta verdura en la heladera, las ideas no tardan en aparecer. Si falta inspiración, hay sitios como www.comocomecami.com y www.haztevegetariano.com que tienen cientos de recetas simples y muy ricas.

De todas formas, si hay tiempo y uno prefiere elegir la verdura personalmente, Iriarte Verde tiene un local que abre los jueves de 10 a 18 y los sábados de 10 a 15 en Río Limay 1233, en el barrio de Barracas.

Otra opción es De la Huerta a su Mesa. Esa propuesta tiene un blog (www.delahuertaasumesa.blogspot.com) donde se publican algunas recetas junto a fotos y videos de la finca de donde vienen los alimentos que ofrecen. Igual que Iriarte Verde, De la Huerta a su Mesa tiene canastos de entre 10 y 15 variedades de hortalizas y verduras según la estación del año y el estado de la cosecha. Los pedidos se pueden hacer al 3966-4413 o por mail a delahuertaasumesa@yahoo.com.ar.

Además de verduras, la mayoría de las cooperativas también venden otros productos orgánicos: los más comunes son la miel, la harina, los huevos de campo y frutas de estación. De todas, la que más variedad extrahuerta tiene es Bio Cambio Orgánico, que distribuye productos de varias provincias (la lista completa se puede pedir a el.cambio@live.com). La estrella es el aceite de maíz Campo Claro. Probarlo es descubrir que se ha vivido engañado: lo que se vende en el supermercado tiene poco que ver con el verdadero aceite.

Este tipo de alternativas tiene una sola desventaja. Quienes las prueban, ya no podrán volver tan fácilmente a las verdulerías que ofrecen productos tradicionales. Los franceses tienen un dicho para eso. Se traduce más o menos así: «Quien alguna vez abrió los ojos, ya nunca volverá a dormir tranquilo».

 

DZ/sc

Fuente Redacción Z
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