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TEMAS DE LA SEMANA

Problemas que siguen vigentes

Bajo el lema Hambre Cero, los porteños están a mitad de camino y con la obesidad por las nubes.

Por daniel-castelo
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Cada 16 de octu­bre, desde hace 30 años, se ce­lebra el Día Inter­nacional de la Alimentación. Sin embargo, la situación planetaria, nacional y, sobre todo, porteña está lejos de acercarse a la acepción que relaciona la idea de celebra­ción con la de festejo.

Según datos de la Orga­nización Mundial de la Sa­lud, en nuestro país el 94% de la población adolescen­te-juvenil ubicada en los sectores medios y medios-bajos ingiere fiambres y frituras con fre­cuencia, lo que indica no sólo un nivel de colesterol alarmante en el mediano plazo, sino también un nivel de formación alimentaria deficiente.

«Hay una epidemia de obesi­dad y sobrepeso, y se trata de un problema de salud pública, no de un tema estético», asegura la li­cenciada en Nutrición y jefa del área de Alimentación del Hospi­tal Garrahan, Sandra Blasi, que subraya lo central de una buena nutrición en la edad de desarrollo: «Aprender a comer es algo muy importante para evitar estos pro­blemas».

A su vez, este mal que afec­ta cada día a más chicos a lo largo del mundo, se topa el mal mayor, que llevó a que el lema de la ONU para el Día de la Alimentación fuera «Unidos Contra el Hambre», el gran problema de un planeta que se impuso Hambre Cero pero no avanza lo suficiente. En nues­tra región, Brasil encabeza las buenas calificaciones en ese sen­tido, al tiempo que la Argentina, con timidez, parece haber avan­zado sustancialmen­te tras la aplicación de la Asignación Uni­versal por Hijo. Si ha­blamos de la ciudad de Buenos Aires, en cambio, la situación es paradójica, ya que en medio de un con­texto de crecimien­to sostenido, y según los propios datos ofi­ciales, durante 2009 la mortalidad infan­til creció el uno por mil, después de cinco años de caída conti­nua de esos índices.

«Existen muchos preconceptos sobre alimenta­ción y ciertamente una ausencia de información que habría que afrontar desde una planificación estatal coordinada con diferentes áreas», subraya Blasi.

Tal como lo indica la Socie­dad Argentina de Cardiología
en un informe publicado reciente­mente, «el estudio de los hábi­tos de alimentación, actividad físi­ca y consumo de los adolescentes es motivo de preocupación». Uno de los puntos a tener en cuenta, por lo alarmante, es que se tra­ta de un grupo poblacional que tiene conocimiento sobre el ries­go de la mala alimentación, pero que al mismo tiempo lleva adelan­te una cotidianeidad que contra­dice esa información, en vista de la creciente prevalencia de taba­quismo y obesidad hallada entre los jóvenes.

Sedentarismo, desinforma­ción, pobreza, marginalidad, desidia; múltiples variables de una de las grandes cuestiones de nuestro tiempo para la que, en vista de los resultados, no parece existir aún un nivel de conciencia saludable.

 

Fuente Redacción Z
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